Elecciones 2021

Zamora logra su registro contra la voluntad de la “base” priista

“Por eso la banda, porque se está enterrando al PRI. Ya está muerto por no tomar en cuenta a los militantes”, dijo una de las señoras.

“Hay gente de Mochis que viene con billetes y que no nos va a quitar”, repetía una mujer que se presentaba como líder de colonia del PRI, esa vieja “base” partidaria cuya fuerza es tan importante como para ganar o perder una elección a gobernador en Sinaloa.

Era el grito de una mujer en representación de las 20 que fueron al registro del Senador Mario Zamora Gastélum a la candidatura a la gubernatura por la alianza “Va por México”, todas levantando pancartas de colores con el nombre de Jesús Valdés Palazuelos.

El dirigente del PRI en Sinaloa fue el puntero de las encuestas locales, aseguran los miembros de la dirigencia, pero sacrificó su deseo por evitar una bronca aún mayor que la vista por las acusaciones de corrupción como lastre.

Se presentó, en cambio, a Zamora como el candidato de la carta limpia y con el empuje suficiente para poder hacer cambiar la imagen de un partido que se ganó el rechazo rotundo en las presidenciales de 2018.

Zamora Gastélum entró al auditorio Benito Juárez del PRI, saludó a los asistentes incluyendo a las mujeres priistas en descontento con su figura. Aquí se consumaría una candidatura sin democracia con los militantes, con un solo candidato y un aspirante que decidió hacerse a un lado.

“Saludó a un gran dirigente que ha sabido llevar al partido y que seguirá en la dirigencia, que ve por el bien de Sinaloa más que por él mismo”, recitó Miguel Ángel Osorio Chong, actual Senador y el máximo representante en México del último gobierno priista en la Presidencia de Enrique Peña Nieto.

Había en torno de ese saludo los gritos de las mujeres que nadie, ni la banda sinaloense ni la secretaría Cinthia Valenzuela, pudieron callar.

“Por eso la banda, porque se está enterrando al PRI. Ya está muerto por no tomar en cuenta a los militantes”, dijo una de las señoras.

Osorio Chong le levantó el brazo a Zamora Gastélum de un lado y por el otro hacía lo propio Jesús Valdés Palazuelos, quien a lo lejos, como un actor secundario, quedó como espectador para reír y aplaudir mientras el nuevo precandidato -un mote de trámite político- firmaba su acta de registro.

Al fin terminó ese protocolo y Zamora Gastélum se volteaba, alzaba su acta con su mano izquierda y con la derecha se tocaba el pecho frente a unos 200 priistas, arropado por Osorio Chong, Valdés Palazuelos, Claudia Ruiz Massieu, Carolina Viggiano, el perredista Miguel Ángel Mancera y el dirigente panista Marko Cortés Mendoza.

La mayoría de los priistas presentes sonreían y coreaban el nombre de candidato, alzaban sus brazos y aplaudían, era una fiesta priista sin los viejos priistas o sus representantes. No estuvo Juan Millán Lizárraga o Martha Tamayo Morales, tampoco Jesús Aguilar Padilla o Diva Hadamira Gastélum Bajo, mucho menos Daniel Amador o Rosa Elena Millán Bueno. Los cacicazgos que tuvieron o tienen el poder de decidir quién gana y quién no.

En sus lugares panistas de Los Mochis como Zenén Xochihua Enciso y el secretario de economía de Sinaloa Javier Lizárraga.

El auditorio resonaba a la mitad, el aforo que llegó al registro, y el ahora precandidato tomaba el micrófono para buscar la reconciliación, iniciando su discurso dando gracias a Jesús Valdés Palazuelos.

Se abrazaron y dieron una clase sobre la diplomacia del PRI tradicional, que se alinea y ordena según la decisión dada desde la dirigencia o quién haya tomado la elección del candidato.

Ahora sí, ahí se acabaron los gritos y manifestaciones. Todos se voltearon a Mario Zamora Gastélum.

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas