Política

El ‘beduino’ que vendía BonIce | Ernesto Saldaña quiere ser diputado

Desde el activismo social, este hombre de 49 años originario de Linares, Nuevo León, busca una curul en el Congreso de Sinaloa.

FOTO: Josué David Piña / ESPEJO.

FOTO: Josué David Piña / ESPEJO.

El primer día que Ernesto Saldaña abrió su papelería “arroba.com” tan solo ganó 11 pesos. Era la apertura, se entendía. Años atrás había trabajado en la promoción de micros y pequeñas empresas en la Secretaría de Economía federal. Faltaba aclientarse.

Once pesos… Y entonces vio por ahí a un vendedor de BonIce. Decidió ser vendedor de BonIce. Tendría la papelería y las ventas de los ‘bolis’ de hielo le ayudarían a ir pasándola. Ese era el plan.

Se entrevistó con la encargada regional, acordó la paga y de inmediato se le vio por las calles de la colonia Tierra Blanca con su carro de paletas y mochila. Se detenía afuera de las instalaciones de la escuela primaria Ángel Flores, por la avenida Álvaro Obregón. Ahí estaban las ventas buenas a la salida de los alumnos.

“Andaba con mi carrito y mochila vendiendo BonIce. Fui vendedor de BonIce. Vendí BonIce en Tierra Blanca, frente a la primaria Ángel Flores. En 2008, 2009. Estuve año medio vendiendo BonIce, entonces a todo le he entrado. No me he quedado quieto”.

Su carrito de paletas no coincidía con los estudios que amparaban su perfil. ¿Qué habrían dicho sus maestros del Tec de Monterrey al verlo vendiendo productos Bon Ice?

Ernesto es Ingeniero Bioquímico por el Tec de Monterrey, campus Guaymas. Culminó una maestría en administración y finanzas por la UANL y es pasante de Derecho por la UAS.

Fue regidor en Nuevo León por el PAN, de 1997 al 2000. Creó una empresa empacadora de frutas y verduras al vacío. Ha sido maestro universitario en Nuevo León y Sinaloa. Estuvo en el Inegi y en un programa para atender migrantes.

“Me gustó el tamaño de la ciudad, me agradó su gente. La gente culichi de bien es muy franca, abierta, con la cual me identifiqué. Hay algunas cosas no me gustaron ni me siguen gustando pero ha ido aprendiendo a vivir con ellas, como lo es el tema de la violencia”.

Ernesto Saldaña vino a vivir a Culiacán en septiembre de 2003. Y aquí se quedó.

“Quizá sea un lobo estepario, quizá un beduino en el desierto, pero he hecho sinergia con muchos grupos y personas”.

Ernesto Saldaña, aspirante de Morena a diputado local.

ACTIVISMO Y MIEDO

No fue cosa sencilla meterse en eso del activismo social. Ernesto Saldaña tuvo miedo. Sinaloa, con todos sus demonios y oscuros bemoles, era solo incertidumbre en esos terrenos.

El día que decidió entrar, un grupo armado asesinó al diputado panista y ex alcalde del municipio de Sinaloa, Saúl Rubio y a su secretario particular. Mala señal.

“Estuve varios años visualizando el ambiente y no me animaba porque el día que me quise animar mataron a Saúl Rubio. Eso, de alguna manera me apaciguó un tiempo. El miedo nunca se va a quitar. El miedo siempre está pero es más fuerte lo que me impulsa a tratar de dar testimonio de lo que ocurre con la corrupción”.

“Me di cuenta que la sociedad sinaloense es una sociedad muy normalizada, acostumbrada en los asuntos de la corrupción por miedo. No es que esté a favor sino que está acostumbrada a verla, a callarla y no tratarla. No es complicidad, es miedo a arriesgarse”.  

Pero algo lo llama, lo jala al activismo. De Nuevo León traía trayectoria pero acá la amplió y fortaleció. En Sinaloa se incorporó a algunos grupos panistas. Le asombró, dice, el cacicazgo priista encabezado por el gobernador Jesús Aguilar Padilla. Se propuso no quedarse quieto. Ventilar, protestar, dar testimonio.

Luego lo expulsaron del PAN

Impugnó su salida y el partido le regresó sus derechos partidistas porque finalmente se consideró injusta su salida. Ya con sus derechos a salvo, Saldaña renunció en 2010 a Acción Nacional.

Ernesto Saldaña acepta que se ha moderado. Incluso reconoce un cambio de filosofía desde dos años y medio a la fecha. Ya no es golpeador ante los sucesos que denuncia. Ahora su filosofía es rendir testimonio.

“No busco cambiar las cosas siempre porque sé que no puedo. Si estoy parado frente al tsunami y se me viene encima por más que extienda los brazos no lo voy a parar. Antes creía que podía pararlo”.

Como ciudadano independiente se ha incorporado a muchas luchas. Dice que se ha identificado con todos los ámbitos: derecha, izquierda, arriba, abajo… Muchos le dicen que es de derecha.

Sin embargo Ernesto Saldaña se identifica como un híbrido:

FOTO: Josué David Piña / ESPEJO.

“Me considero un eco-humanista porque trato promover el respeto a los derechos humanos y el respeto, el equilibrio y el desarrollo sustentable. Son mis ganas de hacer justicia. No tengo ningún padrino. No tengo ningún grupo”.

AQUÍ Y ALLÁ

Estuvo en la lucha del Colectivo de la Defensa del Patrimonio Público, organismo que buscaba frenar la demolición del viejo estadio de beisbol Ángel Flores, en Culiacán.

Fue presidente de la Unidad Fuerza Indígena y Campesina (UFIC), encabezado por Feliciano Castro (asesor del precandidato de Morena a gobernador, Rubén Rocha Moya) y José Antonio Ríos Rojo (Secretario general del Congreso de Sinala).

Ha trabajado con Iniciativa Sinaloa; también en Culiacán sin Chanchuy; estuvo en las protestas por el Par Vial, el mismo proyecto que, añade, terminó reventando su papelería “arroba.com”, la cual remató ante la caída de las ventas.

Se ha metido en asuntos de pederastia, le ha entrado al tema de Grúas Culiacán, los constantes incendios en la pensión de vehículos…

“Y muchos otros asunto que los dejé por fuera por olvido selectivo temporal. Todas estas luchas permitieron que Graciela Domínguez me invitara a que la asesorara en algunas cuestiones. Estuve dos años. No renové mi contrato trimestral el 30 de septiembre del año pasado, ese fue el último día. No me pusieron un bozal ni una raya. Solo documento mis causas y ejerzo un derecho humano de solicitar y difundir información”.

Muchas personas me señalaron como operador político de tal o cual persona, de ser parapeto, de ser palero, entonces para demostrarles y volver a mi libertad, simple y sencillamente seguí mi conciencia y recuperé mi libertad. No puedo irme contra todos los políticos ni contra todos los corruptos porque es imposible en un estado donde a veces lo negro es blanco y lo blanco es negro, asegura.

ACTIVISMO

¿Cómo se hace activismo? Ernesto Saldaña se apega a una dinámica de lo más sencilla.

La gente se acerca a él y le hace llegar denuncias. Ernesto realiza solicitudes de información para profundizar sobre el tema que ha decidido abordar.

Recaba evidencias, pruebas. Con los documentos en mano realiza los análisis y si ve que hay una causa que vale la pena interpone la denuncia ante la autoridad correspondiente.

Lo ha hecho ante la Auditoría Superior del Estado (ASE). En los órganos de control interno. En la Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas. En la Comisión Estatal de Derechos Humanos, en el Tribunal de Justicia Administrativa.

“Normalmente se contactan conmigo entre ocho y 15 personas al día para hacerme denuncias. No puedo partirme para entrarle a todos los temas. La verdad es que a la mayoría no puedo entrarle por falta de recursos”.

Asegura que siempre ha llamado su atención la transparencia y la rendición de cuentas. Desde Nuevo León y desde antes que hubiera una Ley Nacional de Transparencia ha estado picando piedra. Aún guarda solicitudes de información de aquellos tiempos, 20 años atrás. “Siempre he usado ese derecho para promover la transparencia e ir acotando los espacios a la corrupción”.

FOTO: Josué David Piña / ESPEJO.

PROPUESTAS AL CONGRESO

Ernesto Saldaña quiere ser diputado local por Morena. Se ha registrado por el distrito 13. Menciona algunas propuestas que quiere impulsar en caso alcanzar una curul en el Congreso de Sinaloa.

1. Ajustes a la Ley de Austeridad en Sinaloa porque hasta ahorita es letra muerta. Añade que debe legislarse más para que se emitan sanciones, más recomendaciones contra todos aquellos funcionarios que la pisoteen. Que, de verdad, sin simulación, para el despilfarro de los recursos públicos.

2. Modificar el Sistema Estatal y Municipal Anticorrupción. Que los perfiles de las y los comisionados sean autónomos, que no dependan del gobernador como actualmente pasa. “Que los ciudadanos tengan mayoría, ahora tienen minoría. Que tenga poder de ofrecer resoluciones vinculantes, ahora son resoluciones que si los funcionarios quieren las acatan y si no, pues no. Con ciudadanos independientes, con ese poder de resoluciones vinculantes y con sueldo pudiéramos crear una atmósfera de mayor independencia y que el Sistema funcionara”.

3. Un reglamento municipal respecto al funcionamiento de las juntas de agua potable y el derecho humano de la gente a este servicio. Entre otros detalles, impedir cobro por reconexiones de este servicio.

4. Una Ley de Planeación estratégica. Que se compaginen los planes de los poderes y los ayuntamientos para dirimir las necesidades del estado. “Hay un intento en el Copladesin, pero no funciona. El Copladesin ha servido para tres cosas: para nada, para nada y para nada”.

5. Fortalecimiento del sector Salud, desnudado por la pandemia de Covid-19… Abordar el tema del Medio Ambiente y del Deporte.Tenemos un ISDE y un Pids, este último ejerce recursos públicos, pero está en una especie de neblina legislativa y si quieren rinden cuentas…”

EL RUIDO DE LA CHICHARRA EN EL OTOÑO

Dice ver a Morena repitiendo la mayoría en el Congreso local. Habla de lo que hace la Cuarta Transformación, que es como el ruido de la chicharra.

“Es como el ruido de la chicharra cuando uno lo escucha en el otoño. Primero es un ¡tac!, y luego otro ¡tac!… ¡tac tac tac!… ¡Tac tac tac tac tac tac tac tac! Así hasta que es un ruido largo. Nosotros estamos en los primeros tac. A veces nos desesperamos porque en un año o dos vamos a solucionar más”.

Asegura que Morena ganará la gubernatura sin tanto suplicio.

FOTO: Josué David Piña / ESPEJO.

“Hay que darle conciencia a la sociedad de que esto de verdad puede cambiar. El miedo nunca lo vas a perder pero sí puedes, cada día, ir exigiendo cada vez más tus derechos. No se puede prometer el oro y el moro, pero sí hay mucho por hacer”.

Ernesto Saldaña enrumba hacia su carro. Va solo, como el beduino que es. Y se oye el ruido de su calzado al rozar el asfalto, al marcar el paso. Tac… tac. En el Jardín Botánico no se escucha a la chicharra. Al otoño y al beduino le faltan buen tramo por llegar.

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