Cultura

La ventana de Daniela | Pandemia tumba venta en librerías de Culiacán

En la Librería México se registró una caída del 60 por ciento en ventas y apenas se levantan; en la Gonvill se habla de una baja del 30 por ciento en lo que va de la pandemia.

Apenas previó que el gobierno cerraría las instalaciones, Daniela Reyes habilitó una ventanita del lado del estacionamiento de la Librería México. Por ahí vendió libros casi casi de contrabando. Vender libros, en esos dos meses y medio de confinamiento del 2020, estaba prohibido en Culiacán.

Mandó a sus trabajadores a quedarse en casa, como ordenó el gobierno. Pero ella no lo hizo. Pensaba que alguien podía necesitar un libro.

Los primeros días no iba nadie. Ni un alma. El miedo a los contagios de Covid-19 era casi generalizado entre la población. Ella siguió yendo. Junto a su hija se turnaba para dar vueltas por el recibidor, se asomaba por la puerta principal.

Luego la gente empezó a rondar la Librería México, a asomarse hacia dentro. Daniela y su hija estaban a la espera, hacían guardias, se turnaban. Aguardaban.

HEY, UN LIBRO

Si veían un carro estacionarse en los cuatro cajones del frente del local, le hacían señas a los automovilistas.

“Por acá, por el otro lado…” Por la ventana donde estaba la venta clandestina de libros.

“Primero no venía nadie. Hubo un tiempo en que pensamos que si salíamos nos íbamos a contagiar y morir. Por ahí atendí, por aquella ventanita. Mucha gente, aunque viera cerrado, se acercaba: ‘Hey, un libro…’ Y la gente nos tocaba la puerta…”

“Era una necesidad de leer tan bonita, sí, de verdad. La gente, la gente es buena. Fue entonces que dije: ‘No voy a dejar de venir’. Esa es la necesidad de la lectura, esa parte me movió, cuando me di cuenta que la librería no es un lujo pero sí es una gran necesidad”.

Daniela Reyes, promotora de la lectura.

Sabía que si dejaba entrar clientes se arriesgaba a una multa y también su salud. Sin embargo ella no pudo quedarse en casa porque si alguien quería un libro le parecía un abuso no darle esa oportunidad. Si alguien, al estar encerrado, buscaba un libro y no tenía la posibilidad de leer ella se sentiría culpable de no estar ahí.

Las ventas en la librería México apenas repuntan. Fotos: Rolando Carvajal | Espejo.

PUES UN LIBRO

Daniela Reyes es la encargada-propietaria de la Librería México, ubicada por Álvaro Obregón y Juan José Ríos. Lleva más de 30 años en el negocio y la promoción de la lectura.

Le paga la nostalgia al recordar la venta de la sucursal, la original, que estaba sobre la calle Mariano Escobedo, desaparecida en 2010.

“Cerramos en 2010 la matriz de la calle Mariano Escobedo, en el Centro. Era un lugar muy grande. De llorar cuando lo entregamos porque estaba muy linda la instalación. Pero llegó una propuesta buena y sabíamos que para librería ya era mucho lugar. Sostener dos librerías no era fácil. Decidimos quedarnos con esta y vender aquella por la propuesta del espacio que llegaron a comprar. Aquella era la de toda la vida”.

A la Librería México ese mes y medio (abril, mayo y parte de junio de 2020) la pandemia le pegó fuerte. De hecho los efectos aún se sienten y apenas empieza a recuperarse. También trabajaron entregas a domicilio, pedidos que recibían por teléfono o whatsapp.

Hoy, la librería atiende tres pedidos a domicilio aproximadamente. Ahora es cuando lo pide, pero Daniela piensa que visitar una librería es mucho mejor. Cuando el cliente ya es lector no hay como venir y disfrutar acá, dice.

“Me parecía que con el encierro la gente decía: ‘ahora qué, ahora qué. ¡Pues un libro!’ Un libro es una terapia, un libro es un viaje, un libro es una aventura, un libro es un encuentro contigo mismo, un libro es una salida, siempre y cuando elijas el libro que tú quieres. Un libro no te juzga. Un libro te relanza la imaginación. Y empiezas a encontrarte a ti mismo. Vas buscando tu camino y te vas fortaleciendo como persona”.

Daniela Reyes asegura que la librería puede quitarse, desaparecer, rentar el espacio y ellos ganan dinero. Pero indica que se perdería mucho de no haber otra opción para la gente. La propuesta, añade, es que hay un lugar en donde las personas puedan encontrarse a sí mismas, a su propio ser.

VENTAS A LA BAJA

En el último año, la Librería México registró una baja del 60 por ciento aproximadamente en sus ventas y visitas de clientes.

“En porcentaje yo creo que un 60 por ciento. Es ahora que, en cuanto a ventas, apenas empezamos a levantar, a regularizarnos. La verdad esperaba un repunte de lectores porque es un buen tiempo para leer. Si algo nos va a ayudar es el libro”.

Daniela Reyes cree que la sociedad está contaminada por los medios de comunicación y el internet porque no les hace sentir bien. “Creo en la importancia de que existan librerías. Y abrirles más espacio a los niños”.

Su idea es innovar con una cafetería. Y colocar mesas para dos y tres personas. No sería para la “chorcha”. Sería para crear círculos de lectura. Aunque solo es un plan y en este año de recuperación todo es incertidumbre.

Un libro es una terapia, un libro es un viaje, un libro es una aventura… FOTO: Rolando Carvajal / ESPEJO.

LA EDUCAL, LA GONVILL

El Casino de la Cultura está cerrado, empolvado. Por las ventanas de la calle Ignacio Zaragoza se ven los estantes de la Librería Educal. Nadie atiende.

Desde afuera, asomándose, se ven los estantes cargados de libros que no están a la venta. El arco y la lira, de Octavio Paz, Mongo Blanco de Carlos Bardem… El Museo Iconográfico del Quijote, Charapan, Cempoala.

A cinco minutos de la Educal, por la misma avenida Álvaro Obregón, está la Librería Gonvill. Viridiana Sánchez, encargada de la tienda, asegura que la pandemia les ha bajado el 30 por ciento de las ventas aproximadamente.

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