Sociedad

“Se paga con sangre”, dijo Francisco y acuchilló a su ex pareja

El detenido por agredir a cuchilladas a su ex mujer en un camión urbano acosó y amedrentó por cerca de dos horas a la víctima.

Francisco ha venido a tan pocas cosas a esta sala del Poder Judicial local que por lapsos parece aburrido. Pero el problema que lo ha puesto en esta silla del acusado es tan serio que podría acarrearle 20 años de cárcel.

Ha venido a tan pocas cosas y por tanto tiempo. Serán tres las horas en las que habrá de escuchar una y otra vez que hace apenas dos días intentó matar con un cuchillo de cocina a su ex pareja, la madre de sus dos hijos menores de edad.

Está acusado de feminicidio agravado por relación de concubinato en grado de tentativa. Es el tipo del video que a bordo del camión de la ruta Buenos Aires de Culiacán dio de cuchilladas a su ex mujer, el pasado lunes 15 de febrero.

Ha venido a tan pocas cosas que apenas llegó se cruzó de brazos y tobillos y empezó a menear las piernas, esas poses que según expertos del lenguaje corporal denotan ansiedad o impaciencia.

En un bloque de hojas, lo que va de la carpeta de investigación, estaba su rabia del lunes. El coraje escrito por otros. El fárrago de decisiones que lo han hundido en esta silla rodante con respaldo que rechina cada que recarga su espalda.

Francisco ha venido a oír todo lo que de él se dice. Todo lo que está en papel. Guardó silencio y se presentó ante el Juez. Solo eso. A eso se limitó su presencia. De todo lo demás él será espectador aun siendo protagonista de esta historia pasional que por poco termina en muerte.

Es desempleado. Tiene 36 años de edad y el pelo casi a rape. Usa cubrebocas por el tema de la pandemia. Viste una playera gris, pantalón de mezclilla y calza tenis negros.

Dos policías procesales se colocaron a su espalda. Francisco clavó la mirada al frente, en la pared, donde se erguía una bandera de México. Y se dispuso a ver su reflejo, a oír todo lo hecho ese lunes desquiciado.

AQUELLA MAÑANA EN EL PRIMER CAMIÓN

Francisco decidió pedirle a su ex mujer que volvieran, que rehicieran la relación de pareja. Llevaban tiempo separados. Según información del Consejo Estatal para Prevención y Atención de la Violencia Familiar (Cepavif), la mujer denunció agresiones desde 2019 pero la orden de protección le fue otorgada hasta el 2020.

Quería volver con ella. Por eso la esperó a que ella saliera de su casa. Se lo dijo y ella rechazó la propuesta. Eran las 6:40 horas aproximadamente de ese lunes.

Ella abordó un camión de la ruta 5 de Febrero. Francisco la siguió y le dijo que se fuera hasta los asientos de atrás de la unidad. Por temor la mujer obedeció.

Tras la negativa recibida, Francisco le refirió que a él no lo hacía tonto, que sabía que ella andaba con otro.

“La traición se paga con traición o sangre…”, le dijo.

EL SEGUNDO CAMIÓN

En la parada de la Ley Rubí del Centro la mujer subió a un segundo camión, el de la ruta Buenos Aires. Eran ya las 7:25 horas.

Francisco fue tras ella de nueva cuenta. Subió a la unidad y al oído le dijo que se sentara en los asientos de la parte de atrás. Si no lo hacía, le aseguró, ahí mismo le iba a montar un escándalo. Continuaba su estrategia de amago. Su ex pareja volvió a obedecerle.

Ya sentados en el transporte urbano él insistió. Quería volver, que vivieran juntos otra vez. Sus reclamos subieron de tono. Entonces insistió en que las cosas que tienen que ver con traición se pagan con traición o sangre.

“Te voy a matar…”, la amenazó.

La mujer llamó a su madre para avisarle que el “Pancho” estaba amenazándola. Entonces le pidió que la dejara pasar (ella iba del lado de la ventana) en un intento de bajarse del camión. Tenía miedo.

VOY A REÍR MEJOR

Hubo un momento en el que Francisco reventó y se tornó violento.

“El que ríe al último ríe mejor. Yo voy a reír mejor…”, le dijo Francisco.

De la bolsa del pantalón sacó el cuchillo  y empezó a agredirla. Le tiró al cuello, a la cara, al abdomen.

El chofer de la unidad se percató de la agresión por el espejo retrovisor. Se detuvo a la altura del Tecnológico de Culiacán, por la avenida Álvaro Obregón. Los pasajeros del camión urbano se bajaron. Eran las 7:38 horas aproximadamente.

El chofer también descendió y fue a buscar ayuda. Junto a otros tres hombres llegó de nuevo al camión y vieron bajar a Francisco empuñando el cuchillo ensangrentado.

AHÍ ESTUVO

Francisco descendió de la unidad con el cuchillo de cocina en la mano. Se vio rodeado por aquellos cuatro hombres.

“Ahí estuvo, ahí estuvo…”, dijo sin que nadie lo agrediera. Tiró el cuchillo sobre la banqueta y fue sometido.

Su ex pareja estaba herida. Tenía cinco heridas en el abdomen, dos en los antebrazos, una en la palma de la mano derecha y escoriaciones en la nariz, labios y debajo del ojo izquierdo. A alguien se le ocurrió frenar la hemorragia de las lesiones con una toalla femenina.

Según el diagnóstico médico no son lesiones que ponen en riesgo la vida de la mujer y tardan más de 15 días en sanar.

El examen médico practicado a Francisco ese mismo lunes 15 de febrero arrojó positivo al consumo de anfetaminas y metanfetaminas.

A tan pocas cosas ha venido que solo puso las manos sobre el escritorio y el guardia le colocó las esposas. Francisco se puso de pie y avanzó a la prisión. Su madre y su hermano lo vieron desaparecer de la sala de audiencias sin que él les dedicara una mirada, un gesto. Lo que sea.

Por petición de la víctima de esta agresión, ESPEJO ha decidido no publicar su identidad ni las siglas de su nombre.

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