Opinión

En las playas, pero sin Covid-19, la Semana Santa volvería a ser placentera

Todos los sinaloenses queremos un respiro de tranquilidad en lo referente a la pandemia de la Covid-19 y deseamos que Semana Santa, que se celebrará en los últimos días de marzo y los primeros de abril, sea esa oportunidad tan esperada.

Están pendientes al menos tres condiciones que deberán garantizar las autoridades estatales y municipales para que el turismo de playa se reactive en Sinaloa durante la próxima Semana Santa y que, tal como lo adelanta el gobernador Quirino Ordaz Coppel, Mazatlán registre un flujo importante de visitantes sin que la pandemia sea para éstos una amenaza a la salud.

Una, la más importante, es que adquiera velocidad la jornada de vacunación contra el virus SARS-CoV-2 y que en respaldo a las instituciones del Sector Salud la iniciativa privada pueda adquirir la sustancia inmunizante para aplicarla a sus trabajadores; dos, que los gobiernos y ciudadanos mantengan plena conciencia de la importancia de acciones como la sana distancia y uso de cubrebocas y sanitizantes y, tres, que persista la capacidad para detectar y atender los casos nuevos de la enfermedad.

A pesar de que Ordaz Coppel insiste en la visión optimista de que “vamos avanzando bien y creo que todavía le falta para llegar a Semana Santa, pero hemos visto que los fines de semana hay muy buena ocupación, hay un buen tránsito, movilidad, la gente disfruta las playas. Así es que vamos a seguir en esa ruta de mantener abierto”, la realidad muestra que la emergencia sanitaria persiste y los fallecimientos, 15 reportados el domingo 21 de febrero, sustentan la delicada situación sinaloense.

La desesperación gubernamental por echar las campanas a vuelo mucho antes de que estén superadas las consecuencias social y económica que derivan del duro y prolongado impacto del coronavirus, no va a tono con la desesperación de las familias que sufren en su seno contagios y decesos sin que el aparato de salud pública les brinde las respuestas adecuadas ya que es incapaz inclusive de poner a salvo del virus al total de médicos, enfermeras y demás personal de hospitales y centros de salud.

Todos los sinaloenses queremos un respiro de tranquilidad en lo referente a la pandemia de la Covid-19 y deseamos que Semana Santa, que se celebrará en los últimos días de marzo y los primeros de abril, sea esa oportunidad tan esperada. Sin embargo, la lentitud en el suministro de vacunas, el relajamiento de las acciones de prevención y sobre todo los datos sobre las pérdidas que deja la contingencia vuelven lejana todavía la posibilidad de que se concrete lo que anuncia el gobierno, de que en el mar la vida vuelva a ser más sabrosa.

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