Justicia

Matricidio de Montecarlo | La voces de David y el miedo de su madre

El Juez duda acerca de la situación mental del presunto matricida; no concede enviarlo a una institución especializada para su atención.

David escuchaba voces. Esas voces le pedían que golpeara a alguien. En varias ocasiones obedeció a esas voces: golpeó a su padre y también a su hermano.

A su madre, María del Carmen, nunca la tocó. Sin embargo, ahora enfrenta cargos por haberla matado a golpes el pasado 15 de febrero en el fraccionamiento Montecarlo de Culiacán.

Es esquizofrénico desde los 17 años. Lo dicen los expedientes clínicos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Hospital Siquiátrico de Sinaloa.

Esquizofrenia paranoide con conducta violenta.

También lo dice un dictamen reciente elaborado por los siquiatras Omar Sánchez, director del Hospital Siquiátrico, y José María Conde, ex director del Siquiátrico.

Este dictamen fue considerado insuficiente por el Juez de Control, Juan Luis Quiñonez Beltrán, para clasificar a David como inimputable. Los abogados defensores buscaban que al presunto matricida se le excluyera de la responsabilidad del crimen de su madre por su esquizofrenia y que fuera internado en una institución especializada para enfermos mentales.

“Llévenme con mi familia. Llévenme con mi familia”, gritó David al concluir la audiencia inicial en la que el Juez decidió que debe permanecer en prisión preventiva en la penitenciaría de Aguaruto por los próximos cuatro meses, en lo que se concluye la investigación complementaria del caso.

“Ven David, te vamos a llevar con tu familia…”, le dijo una mujer de la Policía Procesal mientras otros tres guardias lo custodiaban. No lo llevaban adonde él pedía. Lo conducían a prisión.

EL SINSENTIDO

“Su nombre”, le dijo el Juez Juan Luis Quiñonez Beltrán.

“No”.

“Tiene que dar su nombre, por favor”.

David se negó.

Entonces intervino su abogado defensor, Miguel Armienta Zazueta. Explicó que debido a su enfermedad el joven de 30 años no se ubica en lugar y espacio y tiene actitudes impredecibles. Habló en lo corto con el acusado y cedió un poco:

“David”, dijo.

“Su apellido, ¿David qué?”, interrogó el Juez.

“En dónde está mi papá…”

“Dale tu nombre… Dile tu nombre al Juez”, le pidió el abogado.

“Que me lo dé él…”

El Juez decidió continuar sin que David se identificara en la grabación de audio y video que por mandato legal se siguen en las audiencias.

“¿Podrían sacar a ese señor?”, dijo David apuntando hacia su padre, colocado a su espalda, en los asientos de los asistentes a la audiencia.

“¿Puede guardar silencio por favor?”, le pidió el Juez.

“Protesto… Protesto, protesto… Saque a ese señor por favor”, dijo David mientras apuntaba a su otro abogado defensor, quien tuvo que alejarse de él y buscar espacio entre el público.

La audiencia siguió y durante una de las intervenciones del Juez, David volvió a interrumpir:

“¿Pueden sacar a ese señor, ese que está hablando, ese que está ahí…”, el presunto matricida apuntaba con su dedo hacia la pantalla instalada en la sala de audiencias. Un guardia le bajó la mano pero él volvió a apuntar.

“José y María… José y María. ¿Quién es María y José…?”

María era su madre. José es el nombre del padre. Un matrimonio disuelto años atrás.

En un brote de ansiedad, David se levantó de su silla pese a que estaba rodeado por dos Policías Procesales, que le pidieron que se tranquilizara. David alzó las manos y los guardias lo sometieron y sentaron.

Uno momentos después, David se quitó la camiseta y así habría de concluir la audiencia. “Puedo hablar yo? Quiero hablar yo. Voy a hablar yo. Yo no soy David. ¿Quién soy yo; quién es usted…?”

EL MIEDO DE SU MAMÁ

La conducta de su hijo David empezó a preocuparle a María del Carmen. Y más que preocuparle llegó a experimentar miedo por su comportamiento. Así se lo señaló a su otro hijo, Joel, semanas antes de su muerte.

“Le daba miedo cómo se comportaba…”, leyó el abogado defensor durante la audiencia.

La mujer, médico jubilada del Seguro Social, le entregó llaves de la casa a Joel y le pidió que le cambiara el medicamento para ver si se calmaba.

Pero ahí estaban las voces, las voces y las visiones…

ALUMNO REGULAR

El ministerio Público de la Fiscalía General del Estado buscó el expediente escolar de David. El informe que la Universidad de Durango remitió a los investigadores del grupo Águila 4 lo describe como un alumno regular.

Su constancia de calificaciones avala haber alcanzado desde el 6 hasta el 10 en la carrera de Medicina. El informe señala tenía buena conducta.

El expediente escolar de la Universidad de Durango registra que estuvo un año de oyente en la carrera de Medicina. Luego logró ingresar pero un mes después dejó la carrera. Argumentó sentirse estresado.

Luego volvió a ingresar y volvió a abandonar sus estudios. David se encontraba en su tercer intento por convertirse en médico, como su mamá, como su hermano.    

LA FISCALÍA

La Fiscalía General del Estado intenta comprobar que David estaba consciente de lo que hacía el día que murió su madre. Que todo se debió a una discusión entre ambos y luego Joel, el hermano, lo encontró golpeándola en la planta alta del domicilio de Montecarlo.

El Ministerio Público refirió que en 2017, el médico tratante del IMSS registró que el presunto matricida registraba trastorno ansioso y signos de agresividad. Para el 2020 reportó un proceso con mejoría.

Incluso David comentó que trabajaba en restaurantes y cafés de la ciudad…

El martes 5 de enero de 2021 fue la última vez que acudió al IMSS. En su reporte la médico tratante refirió esquizofrenia sin ideas suicidas y “buen apego al tratamiento”.

La Fiscalía indicó que David acudió solo a la cita y que incluso refirió el nombre del medicamento y la dosis que tomaba para controlar su esquizofrenia.

“Estuvo varios años ocioso… Hacía una vida normal, iba a la escuela y trabajaba. Era socialmente productivo…”, leyó la agente del Ministerio Público.

DICTAMEN VAGO

Sobre el dictamen elaborado por Omar Sánchez y José María Conde, director del Hospital Siquiátrico y ex director de la misma institución respectivamente, el Ministerio Público señaló que no reúne los requisitos que debe tener un dictamen.

Indicó que en el documento no se especifica qué técnicas se usó, qué metodología se aplicó, sino que solamente se aportan las conclusiones.

“Queda muy vago el dictamen. No da un sustento jurídico-científico. No dice cuánto tiempo duró la entrevista. Es un dictamen fuera del alcance…”, resumió el Asesor Jurídico Victimal, José Alfredo Torres Lizárraga, quién se unió a la postura de la Fiscalía.

El Juez de Control que lleva el caso del matricidio de Montecarlo, Juan Luis Quiñonez Beltrán, explicó que para excluir del delito (feminicidio agravado en razón de parentesco por golpes contusos) a David no puede existir la menor duda de que el joven no tiene la capacidad para saber su conducta delictiva.

Pero como sí tuvo duda, el Juez determinó que “no resulta procedente la excluyente del delito que alude la defensa. Se dicta auto de vinculación a proceso en contra de David…”

El dictamen señala que David no recuerda los hechos, que tiene deterioro cognitivo muy grave, no tiene conciencia de la realidad, está en un profundo estado sicótico, no tiene capacidad de entender que hace daño. Que es mentalmente incapaz…

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