Sociedad

Un año… y contando | Las acciones y las omisiones

La Covid-19 sigue viva, pisa firme, tiene sanos los pulmones y resopla fuerte.

De muerto en muerto la pandemia va pintando lutos en las familias y sembrando tumbas en los panteones de Sinaloa. Y así, a un paso constante y sin freno, la Covid-19 cumple su primer año de barbaridades.

En este recuento quedan excluidos los parabienes y los buenos augurios. No caben las sonrisas plenas porque la pandemia solo da pie a la preocupación, a una especie de angustia cuando toca a la puerta, y al llanto. En Sinaloa, contra todo pronóstico, es ya la primera causa de muerte.

Este es un recuento de tragaluces y claroscuros. La Covid-19 sigue viva, pisa firme, tiene sanos los pulmones y resopla fuerte. La pandemia no muestra síntomas de fiebre ni insuficiencia respiratoria; está pletórica y palpitante. En las esquinas, en las mesas, en las calles, en plazas y oficinas. Donde sea.

A un año, quien sea que volteé al futuro no se atrevería a decir en qué tiempo habrá de colocarse el punto final a una tragedia que por momentos parece interminable. Que duele como duelen los horrores.

FEBRERO: VUELTA EN EL TIEMPO

El secretario de Salud estatal, Efrén Encinas Torres, lo había venido anticipando: La pandemia llegará, es inevitable. Y el 28 de febrero apareció en rueda de prensa para confirmar el primer caso positivo.

Se trataba de un hombre de 41 años de edad originario de Hidalgo que días antes había estado en Italia. El hombre había llegado en un vuelo comercial la tarde anterior al aeropuerto internacional de Culiacán procedente de la Ciudad de México.

Las autoridades sanitarias del Gobierno Federal lo identificaron como sospechoso en pleno vuelo. De acuerdo a la versión de Encinas Torres, el hombre recibió una llamada avisándole acerca de su posible contagio.

Pese a este aviso previo, el hombre descendió del avión, abordó un taxi y se hospedó en el hotel Lucerna sin ninguna medida sanitaria preventiva salvo las que pudo haber recibido por celular. Ya instalado en su cuarto de hotel se habilitaron las medidas sanitarias.

El hombre dio positivo a la Covid-19. Era el primer caso confirmado en Sinaloa y el segundo en México.

Oficialmente, la pandemia se abría paso en Sinaloa. La mesa estaba puesta para el festín. Un festín que aún hoy, 365 días después, 5 mil muertos después y 33 mil contagios después, no termina.

MARZO Y ABRIL: DECISIONES

Entonces vino la incertidumbre. Y con ella más y más contagios. Los números fueron subiendo. Ante esta situación el Gobierno tomó las primeras decisiones: el 20 de marzo decretó el confinamiento social por tres meses. Cerraron todas las empresas con actividades no esenciales.

Apareció la “Jornada Nacional de Sana Distancia”. “Quédate en casa”, fue el llamado a nivel nacional y replicado en los estados.

Quirino Ordaz Coppel, gobernador de Sinaloa, anunció el cierre de escuelas públicas y privadas de todos los niveles ese mismo día 20. Las clases serían en línea, por internet.

Para el 23 de marzo cerraron casinos, antros, gimnasios y cantinas. Miles de empleados empezaron a trabajar desde casa. Las calles de las ciudades se despoblaron.

Ocho días después, el 28 de marzo, la Secretaría de Salud confirmó los primeros dos decesos por la Covid-19: Un hombre y una mujer mayores de 80 años, un matrimonio, murieron en el hospital del ISSSTE de Culiacán. 

El 5 de abril se cerraron todas las playas de la entidad y un día después las plazas y centros comerciales.

De manera paralela, en el Sector Salud los hospitales se reconvertían en Hospitales Covid, para que solamente atendieran pacientes contagiados por la pandemia.

Para el 13 de abril, el Gobierno de Sinaloa ordenó el cierre de restaurantes (solo ofrecerían servicio para llevar). Ese mismo día prohibió la venta de cerveza y bebidas embriagantes. La “Ley Seca” duró hasta el 19 de mayo.

Por su parte, el Ayuntamiento de Culiacán ordenó el cierre de algunas calles del Centro al tráfico vehicular. La medida provocó un prolongado enfrentamiento con comerciantes del sector.

REACCIONES

Si con la incertidumbre inicial vinieron las decisiones del Gobierno, con el confinamiento de miles de familias vino el hartazgo social al “encierro”.

Y del hartazgo se pasó a la reacción, a la protesta ciudadana.

De los primeros en salir a inconformarse fueron los médicos, las enfermeras y demás trabajadores de los hospitales. Los que tiempo después se dijo que estaban en la primera línea de batalla contra la pandemia, los que corrían más peligro, los que más arriesgaban su vida por salvar la de los demás.

Esos mismos montaron protestas con pancartas y gritos. Aparecieron afuera de sus centros de trabajo con mensajes, inconformes, clamando apoyo institucional. Algo andaba mal.

Y esos de la primera línea de batalla empezaron a hablar de la realidad que vivían ahí adentro, entre los contagiados. No había material de protección suficiente y el que les llegaba era de pésima calidad.

Los empresarios también alzaron la voz. La crisis empezaba a trastocar sus negocios cerrados.

El 17 de abril la Intercamaral, conformada por los líderes de Coparmex, Canirac, Canaco, Aarc, Asociación de Hoteles y Moteles, Canacintra, Canadevi, Ammje, Cemic y Ejecutivos de Venta y Mercadotecnia, exigieron al Gobierno de Sinaloa apoyarlos con créditos.

Pidieron 250 millones de pesos y exoneración de pago de algunos impuestos. Era eso o un posible escenario de catástrofe: clausura definitiva de empresas y desempleo generalizado.

La administración de Quirino Ordaz Coppel quiso atajar la protesta con créditos a través de la Red Fosin operada por la Secretaría de Desarrollo Económico.

Al final, los empresarios dijeron no haber encontrado apoyo. Acusaron que los créditos gubernamentales fueron pocos y a cuales y tales. El Gobierno los dejó solos. Con sus deudas. Con sus crisis.

BOTONES DE MARZO Y MAYO

La pandemia ha dejado algunos botones impresentables por parte de la ciudadanía.

Del 13 al 15 de marzo, cuando aún no se decretaba el confinamiento, el Ayuntamiento de Navolato llevó a cabo el Carnaval de Altata 2020. Durante ese fin de semana, miles de personas se aglomeraron en el malecón y las playas.

Navolato habría de convertirse en un foco rojo de contagios y decesos. Incluso, al menos siete funcionarios del Ayuntamiento murieron los días subsecuentes.

En abril, el Día del Niño, cuando los niveles de contagios y muertes por la Covid-19 iban a la alza, cientos de padres y madres de familia, dejaron sus casas para ir a festejar a sus hijos.

En redes sociales se hicieron virales imágenes de largas filas de personas para comprar pizzas y pasteles, rompiendo el confinamiento decretado. Los contagios se dispararon a mediados de mayo.

Para el 10 de Mayo, Día de las Madres, el fenómeno de desobediencia fue menor. Al concluir el mes, los números de la Covid-19 indicaban 456 fallecimientos y 2 mil 969 personas contagiadas.

La “Ley Seca” se levantó el 19 de mayo. Volvieron las imágenes virales con gente comprando cerveza. La decisión fue criticada en su momento. ¿Era actividad esencial la venta de cerveza y demás bebidas embriagantes?

“No están los números para levantar la Ley Seca”, dijo en su momento el líder del PAN en Sinaloa, Juan Carlos Estrada Vega. “Pórtense bien, por favor…”, pidió Quirino Ordaz.

JUNIO: PUNTO DE QUIEBRE

Junio de 2020 fue el punto de quiebre de la pandemia. Había hartazgo ciudadano por el confinamiento y los empresarios y comerciantes apuraban al Gobierno para reabrir negocios. El Gobierno acabó por ceder.

Inició la reapertura de las empresas. “La Nueva Normalidad”, la llamó el Gobierno. Y entonces los números de la pandemia se desbordaron.

De 456 muertos en mayo, Sinaloa llegó a mil 298 en junio, un aumento de más del 100 por ciento. De los 2 mil 969 contagios de mayo, junio alcanzó 8 mil 296: Casi un 300 por ciento más de un mes a otro.

Aquí inicia la reapertura escalonada de las actividades económicas. El empresario respira. El “Quédate en casa”, empieza a formar parte del pasado reciente.

JULIO: REAPERTURA

Y vino julio. En este mes la intensidad de la pandemia se relajó un poco. En números, las autoridades sanitarias reportaron casi mil muertos. Al último día el registro estatal señalaba 2 mil 226 defunciones, contra los mil 298 de junio.

Acerca de las personas contagiadas este mes brincó a las 12 mil 731.

Justo el 1 de julio, el gobernador Quirino Ordaz Coppel decidió la apertura de la hotelería para favorecer la actividad turística. En el puerto, como en el resto del estado, los empresarios gritaban la reapertura de la actividad económica.

La decisión del mandatario hizo brotar nuevas críticas. Ordaz Coppel es uno de los hoteleros más importantes de Mazatlán.

A inicios de este mes se reabren las calles del Centro de Culiacán, poniendo fin un conflicto entre comerciantes y el presidente municipal, Jesús Estrada Ferreiro. También empieza a hablarse de la reapertura escalonada de los demás negocios.

AGOSTO: MÉDICOS REVIENTAN

Veladoras, coronas fúnebres y dos pancartas de protesta aparecieron en las escalinatas de Catedral en Culiacán. Era el 27 de agosto. La inconformidad acumulada había rebosado la paciencia de médicos, enfermeras (os) y demás personal de los Hospitales Covid.

“Personal Médico trabaja bajo protesta en Culiacán por falta de apoyo y malas decisiones en el manejo de la pandemia. ¡No más muertes!”

El otro mensaje remataba: “El personal de Salud no quiere ser parte de la estadística de muerte…”

Otras mantas fueron colocadas en puentes peatonales del Congreso de Sinaloa y en el Desarrollo Urbano Tres Ríos.

La protesta era porque días antes el Gobierno estatal había autorizado la apertura  de bares y centros nocturnos. Hasta esa fecha, se reportaba la muerte de 44 trabajadores del sector Salud (24 médicos, 9 enfermeras, 1 laboratorista, 1 dentista y nueve de otras áreas). Además de 3 mil 558 contagios.

Guillermo Ojeda, presidente de la Asociación de Bares y Centros Nocturnos de Culiacán, señaló que de esta actividad dependía el sustento de 5 mil familias.

El 18 de agosto el Gobierno de Sinaloa anunció un fideicomiso de 50 millones de pesos para asegurar la compra futura de vacunas contra la Covid-19…

El 25 de agosto, el Ayuntamiento de Culiacán también dio luz verde para la reapertura de alrededor de 50 salones de fiesta.

SEPTIEMBRE: ESTADIOS Y REPUNTE

La pandemia de Covid-19 siguió su trote. Septiembre trajo a la discusión pública la apertura de los cuatro estadios de beisbol del estado con miras al inicio de la Liga Mexicana del Pacífico.

Quirino Ordaz Coppel empezó a hablar de permitir el aforo de hasta un 40 por ciento en los inmuebles deportivos.

Pero las autoridades sanitarias también pusieron sobre la mesa la posibilidad de un repunte de contagios y muertes.

Septiembre acabó con 3 mil 195 defunciones y 18 mil 738 contagios. Y la vacuna no llegaba…

OCTUBRE: HÉROES SOLOS E INDEFENSOS

La frase develó la farsa. La dijo Mireya Ramos, la enfermera adscrita al servicio de cirugía Covid-19 del Hospital General de Culiacán.

“Nos llaman los héroes de la Salud pero eso no se ve reflejado en las condiciones generales del trabajo; en el talón de nuestras percepciones no se ve acreditado”.

El bono Covid prometido no llegaba.

Era la protesta contra la postura del Gobierno de Sinaloa que el 23 de octubre, Día del Médico, montó el mural llamado “Héroes de la pandemia”.

Y sí, el repunte vino. Sinaloa pasó de menos de 80 casos diarios a registrar por arriba de los 90 contagios cada 24 horas.

NOVIEMBRE: SE CANTA EL PLAY BALL

El 15 de noviembre inició la Liga Mexicana del Pacífico de Beisbol. El Gobierno de Sinaloa dio el permiso para que se abrieran los cuatro estadios de la entidad.

Venados de Mazatlán, Cañeros de Los Mochis, Tomateros de Culiacán y Algodoneros de Guasave, abrieron las puertas de sus inmuebles a los aficionados. Volvieron las críticas y el gobernador a soportarlas.

Hubo puertas abiertas y los aficionados se encaminaron a las gradas. Hubo venta de cerveza y los aficionados consumieron. Hubo protocolos sanitarios y los aficionados no los respetaron.

Y la vacuna no llegaba…

DICIEMBRE: POSADAS Y REVENTÓN

Diciembre y sus posadas y sus contagios y sus muertes por Covid-19. El fin de año encarriló otro repunte que habría de llegar en enero.

Reuniones familiares, posadas, convivios, fiesta…

El 23 de diciembre llegó el primer lote de vacunas Covid a México. Se trataba de 3 mil dosis para el personal de Salud.

Cerró 2020, el año trágico. El año perdido. El año de la pandemia, del virus. El 30 de diciembre la Secretaría de Salud estatal reportó 26 mil 596 personas infectadas y 4 mil 213 decesos en Sinaloa.

ENERO: EL NUEVO AÑO

El nuevo año inició en medio de la misma incertidumbre aunque con la esperanza puesta en la vacuna.

La Liga MX de futbol tenía sus planes inaugurales. A partir de este 2021 Sinaloa está en el radar del balompié mexicano. El Mazatlán FC (antes Morelia) hizo su aparición en medio de una pandemia incontrolada.

Pese a ello, las autoridades de Gobierno permitieron el juego de la jornada 1 contra el Necaxa con la apertura del inmueble, el Kraken, ese estadio construido con cerca de 700 millones de pesos del erario público y entregado al multimillonario Ricardo Salinas Pliego.

Al partido hubo un aforo del 40 por ciento de público en las gradas…  

Con 9 mil 750 dosis, el 13 de enero inició la vacunación a personal de Salud de Sinaloa. El 20 de enero llegó otro lote de 2 mil 925 dosis. Algunos médicos acusaron que no recibieron la segunda dosis que de acuerdo al protocolo debe aplicarse para que sea efectiva.

Sinaloa registró un nuevo repunte que se mantuvo hasta febrero.

FEBRERO: VACUNACIÓN A ADULTOS

Adultos mayores de Mocorito, Rosario y San Ignacio fueron vacunados el 15 de febrero pasado al arrancar la campaña de vacunación a la población civil. Nueve mil 100 dosis en Rosario, Nueve mil 629 en Mocorito y 4 mil 121 en San Ignacio.

NÚMEROS QUE NO CUADRAN

Los números de la pandemia siempre han estado manchados por la sospecha. Las cifras no cuadran. Los datos de las secretarías de Salud estatal y federal nunca coinciden.

“Son casos rezagados”, “error técnico”, “ajustes a la plataforma”, les ha llamado en incontables ocasiones el secretario Efrén Encinas Torres.

Uno de estos ajustes ocurrió el 23 de enero de 2021. Salud estatal reportó 69 muertos y mil 417 contagios.

Otra jornada de casos rezagados fue el lunes 3 de junio de 2020. El reporte diario indicó que hubo 130 fallecimientos y 220 nuevos pacientes. Un día antes, Salud federal tenía registrados 548 decesos en Sinaloa, que al sumarle los 130 del lunes, debieron dar 678 muertes. Pero el sistema arrojó otros datos: Salud federal solo contaba 624 decesos.

Los números no cuadran. Y ya se habla de otro ajuste en la plataforma, de más casos rezagados…

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