Ciudadanía

Los mensajes que el 8M le dejó a Culiacán

El día después los mensajes permanecen, mañana estos serán justicia, leyes y autodeterminación.

Este 9 de marzo el centro de Culiacán aun luce los reclamos de las cientos de culichis que en el día internacional de la mujer salieron a las calles para protestar contra la violencia machista.

Fue en el punto más céntrico de la ciudad, en el cruce entre la Ángel Flores y la avenida Álvaro Obregón, donde diversos colectivos y ciudadanas se reunieron para visibilizar nuestras demandas de justicia.  “Sinaloa feminicida”, “Los novios también violan, también matan”, “Respeta mi existencia”, “Somos el grito de las que ya no tienen voz”, fueron algunas de las muchas consignas que las jóvenes mostraron en sus pancartas.

Pero más allá del momento, el día después estos mensajes y reclamos permanecen en forma de intervenciones como el cambio de nombre de algunas calles por los de las víctimas de feminicidios, grafitis en las escalinatas de la Catedral o en los edificios aledaños e incluso un tendedero el cual los cientos de transeúntes que diariamente caminan por este espacio tendrán que atravesar para seguir con su camino.

FOTO: Rolando Carvajal / ESPEJO.

Como sociedad, estamos acostumbrados a observar diariamente decenas, quizá cientos de anuncios, en lugares como bancas, paredes, espectaculares, rótulos de tiendas, y una infinidad más de imágenes que buscan promocionarse en el espacio público con un objetivo meramente comercial; incluso como sociedad hemos llegado a aceptar el arte urbano como una forma de expresión inocua que adorna las paredes de la ciudad al mismo tiempo que brinda espacios a artistas y jóvenes que buscan dar salida a su creatividad.

Pero mientras que a estos actores se les permite, con ciertas regulaciones, hacer uso del espacio público, la reivindicación del mismo para causas sociales (cuando se hace fuera de toda norma) es generalmente vista como una expresión violenta y antisocial, una expresión que no abona a la construcción de una sociedad pacífica.

Conviene aquí recordar que el valor del grafiti, fenómeno social que nació en las calles, callejones y rincones de Nueva York, no era un valor estético, sino que justamente su objetivo era la reivindicación del uso del espacio público como espacio para la libre expresión de las ideas e incluso del mismo sujeto.

El grafiti responde a una pregunta: Si las administraciones públicas, las marcas comerciales y demás actores sociales hacen uso del espacio público, ¿por qué yo, otro individuo que también es parte de esta sociedad, no puedo acceder también a esos espacios y comunicar también mis mensajes?

Así, las movilizaciones de este 8M en Culiacán, como en todo el País, fueron un nuevo recordatorio para autoridades y sociedad, el recordatorio de que por más que se intenten ocultar e ignorar las graves injusticias a las que el sistema patriarcal ha sometido a las mujeres durante prácticamente toda la historia, la reivindicación de la lucha de las mujeres por sus derechos avanza a pasos agigantados y deja detrás de sí una marca, que a diferencia de las pintas y los grafitis, esta sí se quedará indeleble en nuestra memoria colectiva.

FOTO: Rolando Carvajal / ESPEJO.

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