Economía

El trabajo no remunerado de las mujeres: la pandemia en la sombra

Actualmente, la pandemia puso en evidencia estas carencias y sus repercusiones, la falta de corresponsabilidad en la distribución de este trabajo y la ausencia de políticas públicas directamente abocadas a garantizar y proteger el derecho de las personas a cuidar y ser cuidadas.

La pandemia del COVID-19 no es sólo una cuestión sanitaria; sino que provoca una profunda conmoción en nuestras sociedades y economías. Además, las mujeres cargan con las labores de cuidados y respuesta frente a la crisis en curso.

Según ONU Mujeres, existe una desigual distribución de las tareas domésticas y de cuidado como consecuencia de los arraigados estereotipos de género. Las responsabilidades y tiempo dedicado al hogar o al cuidado de personas dependientes, sin recibir remuneración alguna, restringe notablemente la posibilidad de las mujeres de contar con ingresos propios, de buscar opciones en el mercado laboral, de participar plenamente en la política y la sociedad, al mismo tiempo que las relega de la protección social indispensable para la satisfacción autónoma de sus necesidades.

Actualmente, la pandemia puso en evidencia estas carencias y sus repercusiones, la falta de corresponsabilidad en la distribución de este trabajo y la ausencia de políticas públicas directamente abocadas a garantizar y proteger el derecho de las personas a cuidar y ser cuidadas.

En este contexto, especialistas del Colegio de México (COLMEX), la Senadora Patricia Mercado y Patricia Cossani, consultora independiente en Uruguay entablaron un charla con la intención de reflexionar sobre el trabajo no remunerado que realizan las mujeres durante la pandemia.

Edith Pacheco, profesora investigadora del Centro de Estudios Demográficos Urbanos y Ambientales (CEDUA) del Colmex, señala que para hablar del trabajo no remunerado también debe hablarse del trabajo “remunerado” de las mujeres en términos de condiciones de trabajo, salariales, segregación ocupacional y discriminación.

“Cuando hablamos de COVID-19, hablamos de los cuidados directos e indirectos que deben llevarse a cabo para la sostenibilidad de la vida y sobre todo, la situación en la que se encuentran muchas mujeres al tener que trabajar de manera remunerada y no remunerada”.

Entones, ¿Qué pasa con las mujeres en el mercado de trabajo ?

En este conflicto de orden capital-trabajo, la especialista detalló que cuando se habla de trabajo no remunerado, se hace referencia al “trabajo doméstico” y “cuidado directo”, al que definió como todas aquellas actividades y relaciones que permiten el sostenimiento de la vida.

En este sentido, explica que el cuidado tiene un elemento importante a señalar, una doble dimensión; el trabajo de manera continua-relacional y el emocional que involucra subjetividad y afectividad.

“Algunos trabajos han documentado que en tiempo de crisis se exacerban las desigualdades del trabajo no remunerado. Un ejemplo de ello son las desigualdades vividas a los largo de otras crisis, pero particularmente en esta crisis por el COVID-19”.

Esto ha dado lugar ha que en el reciente debate se hable sobre la desigualdad, particularmente desigualdad regional en México y America Latina , la especialista agregó que también debe hacerse referencia a la evidente acumulación de desventajas que viven diversos grupos sociales, en especial las mujeres e incluso dentro de este último grupo.

Áreas que se han visto afectadas, según el Centro de Estudios Demográficos Urbanos y Ambientales (CEDUA) del Colmex:

1.- Incremento del trabajo doméstico y cuidado por confinamiento
2.- Inequidad económica en los sectores que han perdido más empleos
3.- Violencia de género
4.- Vulnerabilidad de las trabajadoras de primera línea durante la pandemia

Fuente: Elaboración propia con datos del CEDUA

Si comparamos la participación de las mujeres entre el primer y tercer trimestre del 2020, se ve una considerable reducción de la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, por su puesto, vinculada a esa carga del trabajo no remunerado que tiene que ver con los cuidado. Es importante visualizar el tema del trabajo no remunerado de las mujeres porque lo diversos roles que juegan las limita y expulsa en el mercado de trabajo”.

Ante esta situación, Patricia Mercado, senadora y defensora de los derechos de la mujer, reiteró que el efecto negativo de la pandemia lo sufrieron principalmente las mujeres y que en materia económica se vivió una pérdida, “en el sentido que todo lo que se había ganado en el terreno de lo laboral y la participación por ingresos e incluso empleo directamente”.

Cabe destacar que este comportamiento en la dinámica del país se reflejo en los indicadores que estimó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el último trimestre del 2019. Donde se muestra que la brecha de género en la carga total de trabajo remunerado y no remunerando es del 13.4 horas semanales en promedio. La mayor carga de trabajo para las mujeres se refleja en menor disposición de tiempo libre; en promedio 4.2 horas a la semana.

Del 2019 a la fecha son 6 millones de mujeres las que tenían un ingreso y aun no logran incorporarse al mercado de trabajo.

La senadora, destacó que esto se debe principalmente a que las mujeres son las que realizan los cuidados durante y después de un contagió de COVID-19.

“Coneval señala que habrá 10 años de retroceso de lo ganado por las mujeres en lo que respecta a la participación laboral y en los ingresos. Esto se relaciona con el tema de la pobreza y extrema pobreza, pues las mujeres hacían un aportación económica importante y ahora ya no podrán”.

“El reto de las economistas feministas es entonces, sacar el tema de los cuidados de las casas y hacer corresponsable al Estado de las tareas”.

Con la discusión en la mesa, Patricia Cossani, explica que la pandemia visualizó una lucha histórica no solo en los países de America Latina, sino de todo el mundo.

“La pandemia pone de manifiesto la urgencia – por lo menos en América Latina- avancen en el tema de cuidados y trabajo no remunerado”.

Reconoció que crear y establecer un sistema de cuidados adecuado a las necesidades, sobre todo de grupos vulnerables como adultos mayores y personas con discapacidad, requiere una doble labor por parte del Estado.

“El Estado tiene debe legislar un sistema de cuidados y adecuarlo o potenciarlo a las necesidades de sus grupos de atención, además crear un sistema con perspectiva de género”.

El sistema de cuidados en Uruguay ha tenido sus hitos recientemente, Cossani, explicó que la primera tarea consistió en establecer un acuerdo conceptual que fuera aceptado por el Estado y sociedad, y crear un plan de acción con metas y objetivos claros que tomaran en cuenta un presupuesto con el que se comenzaría a trabajar. Posterior a esto, se estableció un sistema institucional sencillo y bien articulado. Ademas de un comité de dialogo constante formado por particulares y gobierno.

Cossani, señala cuales son los componentes básicos que debe cubrir cualquier sistema de cuidados:

Fuente: Elaboración propia con información de Cossani, 2021

Finalmente, las especialistas coinciden que resulta interesante pensar en cuales han sido los costos por no contar con un sistema de cuidados tanto en México como en el resto de los países que no cuentan con un sistema establecido. Sin embargo, la senadora rescató el hecho que en México se empezó a atender el tema, y aunque falta tarea por hacer, para Septiembre de este año se concretarán dentro de la Ley de Trabajo aspectos importantes para la protección de la mujer como cuidadora durante la pandemia.

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