Sociedad

GALERÍA | Maternar y cuidar ante la violencia

“En mis planes nunca estuvo ser mamá, yo no quería tener hijos. A veces siento que no tengo paciencia y me cuesta mucho pensar que ahora tengo que cuidar de alguien más”.

Fotos por Greta Rico

María Antonia, 17 años de exigir justicia y maternar a sus nietos

María Antonia recuerda que durante muchos años en medio de la búsqueda de justicia a penas dormía 3 horas ya que aprovechaba las noches para trabajar. Ella, es costurera y trabajó muchos años bordando vestidos de fiesta y XV años.

Han pasado 17 años desde que Nadia, hija de María Antonia fue víctima de feminicidio en el Estado de México, sus nietos ya son mayores de edad y viven fuera de casa, sin embargo, los recuerdos de cuidar infancias con trauma y los impactos psicosociales para su familia y su entorno aún siguen presentes.

“Nadie sabía bien lo que había pasado hasta que un día Fernanda estuvo llorando mucho, recuerdo que se tapaba la mitad de la cara con su ropita, se mecía ella solita y repetía varias veces – Mamá, papá, pum pum pum -. Entonces nos acercamos a ella, la abrazamos mucho y le preguntamos qué había pasado. Fueron ellos mismos, mis niños quienes nos contaron que su papá había matado a su mamá”.

María Antonia.

El caso de Nadia llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2018, sin embargo, a inicios de 2021 María Antonia recibió comunicaciones al respecto de que el estado mexicano ha hecho caso omiso de las recomendaciones y simplemente ha dejado de contestar a la solicitudes de información de la Corte.

A sus 60 años, María Antonia sigue cuidando y maternando infancias ya que ahora se encuentra a cargo de su bisnieto Aristeo de apenas 2 años.

Debido a la pandemia y a la cancelación de eventos sociales y fiestas, María Antonia estuvo varios meses desempleada, sin embargo, ha tocado puertas con personas diseñadoras mostrándoles su trabajo y reinventando posibilidades de diseño textil para seguir trabajando y continuar financiando su búsqueda de justicia.

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A pesar de tener un proyecto de vida distinto, Siomara ha tenido que aprender a maternar

Siomara reconforta a sus sobrinos durante el funeral de su madre quien fue víctima de feminicidio en noviembre de 2017 en el Estado de México. El feminicidio no termina con el asesinato, tiene impactos psicosociales que provocan trauma en las madres, hermanas, abuelas y tías que se convierten en madres sustitutas.

Desde que Siomara se convirtió en mamá ha tenido empleos temporales en donde le pagan menos de lo que ganaba antes, se ha mudado varias veces en zonas de la periferia de la ciudad y aunque ha intentado salir del Estado de México, sus posibilidades económicas no se lo permiten.

“En mis planes nunca estuvo ser mamá, yo no quería tener hijos. A veces siento que no tengo paciencia y me cuesta mucho pensar que ahora tengo que cuidar de alguien más”.

Siomara.

“Adiós mamá”, Nicole se despide de Siomara con un beso antes de separarse para el festival navideño en la escuela.

Siomara y Nicole duermen juntas desde que son madre e hija, ya que a Nicole no le gusta dormir sola desde que asesinaron a su madre.

A Nicole le gusta mucho dibujar e inventar historias. Cuando sale de bañarse le pide a Siomara que la cargue para que pueda pintar con sus dedos en el espejo del baño.

Como a muchas niñas de 6 años, a Nicole no le gusta bañarse, es un reto convencerla. Siomara tiene que inventar momentos divertidos para que aprenda a disfrutarlo.

En la periferia de la Ciudad de México la escasez de agua es un tema recurrente. Siomara lleva varias semanas sin agua y aunque tiene una lavadora en casa, muy frecuentemente tiene que pagar servicio de lavandería para tener ropa y cobijas limpias.

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