Consumo

Pagos atrasados y saldos vencidos: otra consecuencia de la pandemia

Las personas que antes o después de la pandemia adquirieron un crédito han tenido retrasos considerables para cubrir el adeudo.

Antes de la crisis sanitaria actual, el nivel de crecimiento económico de México distaba del ideal. Si embargo, la llegada del COVID-19 y las consecuencias por el confinamiento, provocaron un deterioro aún más notorio de las perspectivas económicas del país, el cual alcanzó al sector financiero.

En 2019, los ingresos de la banca se vieron reducidos, principalmente, por las menores tasas de interés, la volatilidad de los mercados y el incremento en el índice de Morosidad (IMOR) relacionado a la cartera de créditos.

Al respecto, Deloitte México, señala que para lograr una rápida recuperación económica, el papel el sector financiero es clave, sobre todo de la banca a través del otorgamiento de créditos.

En marzo, mes en el que fue declarada la emergencia sanitaria derivada del COVID-19, los cuatro principales indicadores del sistema financiero comenzaron a presentar algunos de los síntomas que la pandemia traería para el sector:

Por su parte, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) en su reporte de Marzo 2021 sobre el sector de Banca Múltiple y cartera de crédito vigente mostró una disminución anual real de 5.2 por ciento respecto al mismo mes del 2020.

Respecto a la calidad de la cartera, el Índice de Morosidad (IMOR) fue de 2.68 por ciento más que el nivel observado en el mismo mes del año inmediato anterior.

Si bien, la cifra mantiene niveles bajos, la cartera comercial registró un incremento de 0.23 pp (puntos porcentuales) más respecto al año anterior.

De manera particular, en el mismo mes, el IMOR en el portafolio de cartera de consumo se ubicó en 5.50 por ciento, con un incremento anual de 1.12 pp. Los segmentos de esta cartera presentaron el siguiente comportamiento:

  • El IMOR de los créditos a través de tarjeta de crédito de ubicó en 7.04 por ciento, 2.08 pp más que el año anterior.
  • Los créditos de nómina registraron un IMOR de 3.18 por ciento, con un incremento anual de 0.28 pp.
  • Los créditos personales tuvieron un IMOR de 7.44 por ciento, 0.75 pp por arriba respecto a Marzo de 2020.

El IMOR de los créditos a la vivienda situó en 3.50 por ciento, con un incremento anual de 0.59 pp. Al interior de la cartera de vivienda se estimó lo siguiente:

  • El crédito a la vivienda media y residencial alcanzó un IMOR de 3.17 por ciento, 0.55 pp más que el año anterior.
  • Los créditos adquiridos al INFONAVIT y FOVISSSTE presentaron un IMOR e 6.28 por ciento, con un incremento anual de 1.44 pp.

Como se observa, el crédito ha presentado movimientos contrastantes durante la pandemia: los créditos se han reducido y las personas que antes o después de la pandemia adquirieron un crédito han tenido retrasos considerables para cubrir el adeudo.

Especialistas señalan que esto es resultado de un menor apetito de riesgo, de un menor consumo o demanda, y -desde luego- los efectos del desempleo, ya que ha mostrado un comportamiento récord, – con estimaciones según OIT- un millón de empleos perdidos en el sector formal y una estimación de 12 millones, para el informal.

Las estimaciones, según Deloitte, de cómo ha impactado la emergencia sanitaria por el COVID-19 a los diferentes tipos de crédito y cuál se espera que sea su comportamiento durante los próximos meses se muestran en la siguiente gráfica:

Fuente: Deloitte México

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