Tema de hoy

Y después del 6 de junio, blindar el voto y castigar a la delincuencia electoral

El veredicto de las urnas electorales ha de permanecer inalterado porque se trata de la porción demócrata que los sinaloenses pusimos a salvo de la barbarie política.

Resuelta ya la elección que le da una clara ventaja a Rubén Rocha Moya para que gobierne en Sinaloa del primero de noviembre de 2021 al 31 de octubre de 2027, lo que falta por solventar es lo relacionado a la zozobra ciudadana derivada de hechos de violencia nunca antes vistos que de ninguna manera deben quedar impunes con las correspondientes cargas de miedo y desgobierno que reducen todavía más la confianza en las instituciones y afectan el proceso de construcción de democracia.

Al final de cuentas el electorado salió a votar en condiciones de paz en la mayoría de la geografía estatal e hizo lo que corresponde de la obra colectiva por un mejor Sinaloa. Un gobierno, independientemente del partido político que emane, se instala mediante el voto pero se legitima y apuntala a través de la participación ciudadana que sea cual sea la circunstancia siempre estará a favor de las libertades, derechos y legalidad en todos los sentidos.

El apego y vigencia del orden jurídico es esencial en la difícil marcha de las sociedades hacia la convivencia con paz, justicia, honestidad y bienestar. La mácula enorme que la violencia desbordada dejó en la jornada comicial debe limpiarse con la actuación decidida y pronta de las instancias de procuración e impartición de justicia, dejando de lado la negligente indiferencia que autoridades y fuerza pública mostraron el 6 de junio permitiéndoles hacer y deshacer a grupos delictivos cuya intromisión en las votaciones no debe tolerarse ni olvidarse.

Sinaloa pudo decidir en la mayoría de los distritos electorales federales y locales, municipios y en la titularidad del Poder Ejecutivo Estatal a pesar de las armas y grupos de choque que secuestraron a actores políticos y operadores de órganos electorales, amenazaron a votantes e intimidaron a funcionarios de casillas, robaron material de votación e incurrieron en actos porriles injustificables e innecesarios. ¿Quién responderá por esto?

El veredicto de las urnas electorales ha de permanecer inalterado porque se trata de la porción demócrata que los sinaloenses pusimos a salvo de la barbarie política. Reparar lo que se dañó, y castigar a quienes lo afectaron, tiene que ver con la intervención de órganos electorales, fiscalías y tribunales con miras a evitar que por la falta de sanciones estos precedentes se normalicen como parte funcional del modelo espurio de acceder al gobierno con la fuerza del crimen y la anarquía nutrida por impunidades.

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