Tema de hoy

La masacre de Reynosa y la narcointervención en la elección | ¿Cuál pacificación de México?

Y mientras el régimen de la Cuarta Transformación busca ganar tiempo, el crimen interpreta las irresoluciones como ausencia y debilidad del gobierno.

Foto: El Mañana de Reynosa

Foto: El Mañana de Reynosa

La jornada violenta del fin de semana en Reynosa, Tamaulipas, con un saldo de 18 muertos, representa la reincidente luz roja en el plan nacional de seguridad pública del presidente Andrés Manuel López Obrador porque los grupos criminales cada vez actúan más desafiantes ante el gobierno legítimo con el propósito de instalar gobiernos de facto en los cuales todo esté supeditado al miedo, anarquía y alteración del estado de derecho.

A la comunidad internacional, principalmente a Estados Unidos, le llama la atención que la implementación en México de acciones contra la delincuencia tarde en traducirse en tranquilidad para la población. No obstante la militarización del combate a la violencia y la política nacional de “abrazos, no balazos” el comportamiento de los indicadores de paz muestra a más víctimas de las diferentes formas de criminalidad, a lo cual el Gobierno Federal trata de maquillar como avance en la protección ciudadana.

A la serie de ataques perpetrados por civiles armados en Reynosa, que les quitaron la vida a personas inocentes, le antecedió la intervención de grupos del narcotráfico en varios estados del país para la alteración de la seguridad de las votaciones constitucionales del 6 de junio. Sinaloa fue uno de los principales escenarios en los cuales de manera evidente células del hampa amedrentaron a funcionarios de casillas, robaron urnas, secuestraron a personajes claves de los partidos políticos y operaron para que varios candidatos se retiraran de las campañas o al menos les bajaran de intensidad al proselitismo.

En este contexto de políticas públicas fallidas, donde 85 mil homicidios dolosos ocurridos de diciembre de 2017 a la fecha no dejan lugar a dudas del fracaso de la pacificación, el presidente López Obrador va por la reforma constitucional para que la Guardia Nacional, su gran apuesta para contener la violencia, pase a formar parte de la Secretaría de la Defensa Nacional continuando así la mayor injerencia del Ejército Mexicano en acciones que corresponde efectuar a gobernantes civiles.

Pero los resultados están a la vista. La utilización de la mayoría en la 64 Legislatura federal para concretar reformas constitucionales (también va AMLO por la que busca fortalecer atribuciones de la Comisión Federal de Electricidad y otra para modificarle facultades al Instituto Nacional Electoral con la eliminación de diputaciones plurinominales) parece más estrategia para esconder los problemas que voluntad para enfrentarlos y solucionarlos. Y mientras el régimen de la Cuarta Transformación busca ganar tiempo, el crimen interpreta las irresoluciones como ausencia y debilidad del gobierno.

El Efecto ESPEJO es parte de nuestro boletín de noticias. Suscríbete y recibe los hechos más relevantes de Culiacán, Sinaloa y el mundo directo a tu correo electrónico.

 

 

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo