Educación

Rezago educativo y deserción escolar, las principales secuelas de la educación en pandemia

En Sinaloa han abandonado la escuela más de 32 mil estudiantes y según datos del IMCU, durante la pandemia los y las mexicanas perdieron dos años de escolaridad

Desde la llegada de la pandemia del COVID-19 en el año 2020, el contexto educativo se ha tenido que adaptar a la “nueva normalidad” enfrentando una serie de consecuencias que afectan directamente a las y los estudiantes. 

Entre el cierre de escuelas, las clases a distancia y las repercusiones económicas traídas por la pérdida de empleos, las secuelas más notables en este ámbito son la deserción escolar y el rezago educativo.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020, se rescató que en México, 5.2 millones de estudiantes dejaron las aulas y no se inscribieron en el ciclo escolar 2020-2021, de estos, 2.3 millones lo hicieron por el riesgo de la pandemia y 2.9 millones debido a la falta de recursos económicos para continuar estudiando.

En esta encuesta se especificó que 738.4 mil educandos no culminaron el ciclo escolar 2019-2020, más de la mitad de ellos detalló que lo hizo por motivo directo de la pandemia, el 8.9% por la falta de dinero y recursos y el 6.7% porque tenía que trabajar.

Aterrizando en Sinaloa, la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) recientemente dio a conocer que, durante el periodo de la escuela en la pandemia, 32 mil 42 niños, niñas y adolescentes dejaron la escuela.

En este sentido, el secretario de Educación, Juan Alfonso Mejía López explicó que esta situación es multifactorial, es decir, son diversos los motivos por los que un o una estudiante deja inconcluso su desarrollo académico, ya que va desde la falta de recursos económicos, hasta la imposibilidad de interacción entre el educando y el o la docente.

“En octubre del 2020, en el primer corte que hizo la SEPyC, se tenía 1.6 por ciento de abandono escolar, lo que representa 9 mil 563 alumnos, mientras que en el segundo corte que fue a junio del 2021 fueron 24 mil 479 alumnos que están desvinculados, es decir tienen nula comunicación con sus maestro. El porcentaje de abandono que tiene Sinaloa, en octubre era de 1.6 al día de hoy es de 5.8%”, agregó.

Asimismo, dio a conocer que el nivel educativo donde se observa más la deserción es en primero de secundaria, así como los grados de transición como tercero de preescolar, pero dejó claro que iniciando el nuevo ciclo escolar donde más se tiene que poner atención es en primero y segundo de primaria.

Ante esto, cabe mencionar que Sinaloa se encuentra inmerso en el proceso de inscripciones en escuelas de Educación Básica y  la plataforma de la SEPyC se encontrará abierta hasta el 9 de julio, por lo que habrá que estar atentos a la cantidad de niños, niñas y adolescentes que logren culminar su grado escolar actual y que tengan las condiciones para ingresar al siguiente nivel. 

Aunque, cabe mencionar que aún no hay claridad de las autoridades para saber si el próximo ciclo escolar iniciará de manera virtual, presencial o mixto.

Según el último informe compartido por la SEPyC el 11 de junio, para esa fecha se habían cargado 25 mil 820 expedientes digitales, de un total de 135 mil 304 niños preinscritos, que equivale a un 19%.

REZAGO EDUCATIVO

En Sinaloa, fue el pasado 14 de marzo del 2020 la última vez que las escuelas estuvieron abiertas de manera normal para todos los y las estudiantes. Desde ese entonces, la educación ha tenido una serie de modificaciones, principalmente de prueba y error para regularizar lo máximo posible el aprendizaje de los educandos.

Al principio se habló de la educación a distancia, donde las clases fueron empujadas a formar parte de diversas plataformas como televisión, radio, mensajes y vía internet, pero, después de algún tiempo, algunos padres de familia comenzaron a mostrarse desesperados porque además de su trabajo de crianza y su vida laboral, también tuvieron que asumir el rol de dar acompañamiento completo durante las clases o las tareas que comenzaron a dejar los maestros.

A la par que los propios estudiantes comenzaron a sentir los efectos de la falta de contacto directo o presencial con sus docentes y compañeros, mostrándose con síntomas de ansiedad y estrés, perjudicando la concentración y por ende sus aprendizajes, esto según una encuesta que realizó el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA). Por lo tanto, no solo bastó el encontrar las plataformas adecuadas, sino que los docentes tuvieron que capacitarse también en el tema del manejo de las emociones.

Según Mexicanos Primero Sinaloa, la educación en el Estado había estado logrando grandes avances en los últimos 20 años; sin embargo, esto podría retroceder en un menor tiempo como consecuencia de los cierres prolongados de las escuelas.

En las estimaciones del Banco Mundial, en un escenario de cierre escolar de 7 meses y con una efectividad de la educación a distancia baja, se puede llegar a disminuir la expectativa de años de escolaridad promedio en 0.9 años, es decir, se estaría retrocediendo un año cada 7 meses.

“Las consecuencias de menores niveles de escolaridad están asociados a menores perspectivas de desarrollo personal y estabilidad económica, según estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Las pérdidas económicas asociadas a la reducción de los niveles de aprendizaje en la sociedad pueden llegar a costarle a México una pérdida de 3,426 billones de dólares”, expuso Mexicanos Primero.

Es así que la otra problemática que debe enfrentar el actual sistema educativo, además de la deserción escolar, es el rezago en los aprendizajes.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCU), “de no tomar medidas contundentes al volver a las escuelas, las pérdidas de aprendizajes ponen en riesgo el futuro de una generación completa de estudiantes”.

En su evaluación se destaca que durante la pandemia los mexicanos perdieron, en promedio, aprendizajes equivalentes a dos años de escolaridad, lo que se traduce que alumnos con menos aprendizajes significan futuros trabajadores con menos habilidades, lo que puede reducir sus ingresos en un 8% anual durante su vida laboral.

Para aliviar esta situación y enfrentar el rezago que ha dejado el cierre de escuelas,  ya con el semáforo amarillo, Sinaloa logró la apertura de más de 900 Centros Comunitarios de Aprendizaje (CCA), que según la propia SEPyC, han rescatado del abandono escolar a 53 mil 545 niñas, niños y jóvenes.

Sin embargo, el secretario de educación del Estado, dijo que, “El llamado muy particular, no son suficientes dos o tres semanas para combatir la pandemia y poner a los niños en el nivel que les corresponde de acuerdo a su derecho a aprender, deberíamos replantear el ciclo escolar entero”.

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