Seguridad

Cure Violence: Combatir la violencia como si fuera una epidemia

Cure Violence (Curar la Violencia) es un programa desarrollado inicialmente en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, para tratar de reducir los índices de violencia y los delitos derivados de ella.

Cure Violence (Curar la Violencia) es un  programa desarrollado inicialmente en la ciudad de Chicago, Estados Unidos, para tratar de reducir los índices de violencia y los delitos derivados de ella.  

El modelo fue creado por Gary Slutkin, un epidemiólogo que destacó dentro de las Organización Mundial de la Salud combatiendo una epidemia de SIDA en Uganda.

A su regreso a su país, el especialista en enfermedades infecciosas  le llamó la atención y preocupó cómo las noticias eran cubiertas por hechos violentos relacionados con el crimen y delincuencia.

De esta manera, comenzó a investigar la violencia de la misma forma que en una epidemia, investigando las causas y patrones de este fenómeno social.

“Si observamos la violencia por medio de mapas, tablas y gráficos, podemos ver que se comporta exactamente como todos los demás problemas epidémicos”, ha explicado en diversos encuentros públicos.

Con los años el programa ha sido implementado en algunas ciudades de Latinoamérica donde ha tenido buen recibimiento por las autoridades.

En la actualidad, Cure Violence está siendo implementado en la ciudad de Culiacán donde mediante un acercamiento con la Coordinación General del Consejo Estatal de Seguridad Pública (CGCES); aseguran que han logrado disminuir diversos delitos como homicidio doloso, violencia familiar y lesiones dolosas, además de algunas modalidades de robo, como a casa, a comercio y de vehículo.

Durante su última reunión en la capital sinaloense explicaron que Cure Violence emplea miembros de confianza en las comunidades, quienes son seleccionados y formados cuidadosamente para interrumpir el contagio de la violencia utilizando una estrategia de tres vertientes:

1. Interrumpir la transmisión,
2. Prevenir transmisiones futuras (reducir los factores de riesgo) y
3. Cambiar las normas comunitarias para convencer de las consecuencias y costos de la violencia.

Por su parte, Miguel Calderón Quevedo, consejero ciudadano de la CGCES, señaló que para implementar este modelo originado en Chicago, Estados Unidos, se sigue un amplio proceso con un bajo perfil por parte de los colaboradores, a fin de favorecer la confianza en la comunidad a intervenir.

Luego de escuchar los detalles del formato que ha sido aplicado en países como Estados Unidos, México, Honduras, Guatemala, Colombia, Argentina, El Salvador y Puerto Rico, consejeras y consejeros de la Coordinación General del CESP se mostraron dispuestos a colaborar con Cure Violence en Culiacán desde las diferentes trincheras que cada uno representa, así como transmitir su modelo a las autoridades municipales y estatales a fin de valorar una posible colaboración para extender el alcance y resultados de su proyecto.

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