Política

El desaire a la consulta popular significa un “sí” para que la 4T enderece la nave nacional

El mérito de la Cuarta Transformación consiste en abrir un mecanismo de intervención ciudadana que irremediablemente será aplicado en el futuro a ex presidentes y ex gobernadores, incluyendo al mismo López Obrador.

Aunque resultó un éxito en el objetivo de distraer la atención de los mexicanos que sufren los peores embates de la pandemia por el virus SARS-CoV-2, es evidente el fracaso de la “consulta popular” que en apariencia planteaba el propósito de que la población decidiera si son llevados a juicio cinco ex presidentes por delitos cometidos en el pasado, como si castigar a los delincuentes políticos sea tarea de las masas y no de los fiscales y jueces.

Por muy grande que fuera el esfuerzo del Gobierno Federal para levantar la participación de la gente y que ésta decidiera colgar en la plaza las cabezas de ex mandatarios nacionales, no por efecto de la justicia sino como escarnio que desfogue el coraje colectivo, la realidad muestra que menos del ocho por ciento del padrón electoral atendió el tan propagandizado y virulento llamado a la sentencia social contra los priistas Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Enrique Peña Nieto y los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, cuyos nombres ni siquiera aparecieron en las papeletas de votación.

Y con tal resultado que le da un rotundo “no” a la táctica persistente de confrontar a los mexicanos, el ganador en la consulta tendría que ser el llamado implícito a que el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien por cierto hoy por la mañana se dijo satisfecho porque “nunca había participado tanta gente en una consulta de las que se han registrado históricamente”, corrija el manejo político del régimen que él encabeza redireccionando la nave azteca hacia puertos de certidumbre y estabilidad.

Por supuesto que ahora se buscarán y encontrarán culpables de la reducida respuesta cívica en el ejercicio que, si bien es cierto sienta un precedente de democracia participativa, en sentido contrario fracasó en el método y derivación de obtener unanimidad para llevar a los ex presidentes ante los órganos encargados de aplicar la ley. En cualquier Estado de derecho los que gobernaron a México en las tres recientes décadas debieran rendir cuentas ante la justicia, sin necesidad de la pantomima del domingo cuya atracción principal no sedujo a los ciudadanos.

Lo hecho, hecho está. El mérito de la Cuarta Transformación consiste en abrir un mecanismo de intervención ciudadana que irremediablemente será aplicado en el futuro a ex presidentes y ex gobernadores, incluyendo al mismo López Obrador. Lo demás lo dijo el pueblo a través de la inasistencia a los centros de votación: consulta popular sí, pero en temas adherentes a justicia, seguridad pública, derechos humanos y mayor bienestar colectivo; ya no más montajes que escondan apetitos políticos aviesos, abusando de la aspiración común por el castigo a traiciones cometidas por servidores públicos.

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