Ecología

Biodegradables Erden | “Vendemos un poquito de lo que afecta menos al planeta”

Con tres años de experiencia en Culiacán, actualmente Biodegradables Erden surte a empresas como Sushi Factory, Casino Caliente, restaurante Dolce Mia y Panamá, así como a algunos hoteles.

En 2018 Fernando Gómez junto con su familia decidieron emprender en un negocio amigable con el medio ambiente. Consciente en ese entonces que la agenda ecológica se posicionaba entre los gobiernos del mundo y de la localidad, decidieron comercializar con productos desechables compostables.

¿Qué significa que un material sea compostable? A diferencia de un producto biodegradable común, el compostable (que también es biodegradable) se deshace en un tiempo más breve, entre 8 a 12 semanas. A su vez, sus elementos se convierten en abono sin generar partículas contaminantes ya que están elaborados a partir de materiales orgánicos.

“El hecho de decir que es biodegradable, la realidad es que también se puede prestar para decir que cualquier producto derivado del petróleo también es biodegradable porque de manera natural se va a deshacer, solo que el rango de tiempo es de cerca de 500 años”, explica.

Es así como nació Biodegradables Erden, una comercializadora que pone al alcance de los ciudadanos y otras empresas productos desechables amigables con el medio ambiente, ya que están hechos a base de plantas.

“Entonces en ese sentido es como los productos que manejamos son compostables, es decir, que haciendo una composta, que en algunos casos puede ser casera o industrial, la verdad es que los productos terminan desechándose y degradándose de manera natural en 180 días algunos, o menos”, sostiene.

Su catálogo de productos abarca popotes, tenedores, cucharas; cubiertos en general, también contenedores para llevar comida de diversas medidas, vasos, recipientes, así como bolsas de plástico biodegradables.

Con tres años de experiencia en Culiacán, actualmente Biodegradables Erden surte a empresas como Sushi Factory, Casino Caliente, restaurante Dolce Mia y Panamá, así como en algunos hoteles.

“Los productos que manejamos son digamos, en vez del petróleo, se puede agregar la parte de la semilla de aguacate; manejamos los que son hechos de agave también, fécula de maíz y papel”, explica.

Fernando Gómez nos detalla sobre el procedimiento de la producción de sus artículos, los cuales consisten en elaborar una pasta a base de los elementos citados anteriormente, donde se determina en un laboratorio que puedan ser flexibles pero sin quebrarse tan fácilmente. Es ahí donde se moldea el derivado, se le da forma y finalmente se va cortando en forma de cubiertos o popotes.

“Entonces el emprendimiento fue pensando en que el tiempo en vez de ser 500 años se redujera hasta en un año. Entonces fue así que empezamos y hemos continuado con dificultades que significó la pandemia, pero al final de cuentas estamos contentos y tranquilos. Vendemos un poquito de lo que afecta menos al planeta”, comenta.

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El joven emprendedor comparte que en el futuro quisieran estar haciendo estos productos en Culiacán, pero por lo pronto se dedican a su importación.

“Sí puede cualquier restaurante evitar que el cliente pida un popote, eso es mejor para el planeta. No consumir es lo más responsables que hay, pero cuando ya es inevitable, pues te dan el popote que es compostable”, explica su postura.

A lo largo de estos años Fernando Gómez comenta como en Culiacán está surgiendo un mercado local, donde cada vez son más los emprendedores apuestan por el cuidado del medio ambiente y la ecología. Lejos de significar una competencia comercial para Biodegradables Erden, asegura que esta tendencia eco-friendly le da gusto.

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El joven empresario sostiene que al final, entre más oferta haya en la localidad, la demanda va ver que existe una alternativa y más negocios comenzarán a migrar hacía este enfoque. Aunque advierte que también está “moda” comienza a ser aprovechada por otros empresarios sin ofrecer productos verdaderamente ecológicos.

“No solo entre empresas que comercializamos, las cuales estamos en crecimiento, también empresas nacionales han decidido ofrecer una línea de productos más amigable con el medio ambiente; aunque unas un tanto engañosas, pero al final de cuentas están intentando emigrar para allá y esto se debe a la Ley de Residuos”, opina.

PARA SABER: Esta misma semana, la Coparmex emitió un comunicado solicitando al Congreso de Sinaloa una prórroga para la entrada en vigor de la siguiente etapa de la Ley de Residuos Sólidos de Sinaloa, la cual, a partir de este 18 de agosto, prohibiría el uso de productos de unicel en todo Sinaloa. La justificación del organismo empresarial es que el plástico es un producto necesario para la sanidad en el contexto de la pandemia de Covid-19 y que, aunque si hay opciones biodegradables en Sinaloa, estas son más bien artesanales y usarlas incrementaría el costo para los empresarios y los consumidores.

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