Derechos Humanos

‘Sueños baleados’ | Omar fue herido por militares, inculpado, y ahora está grave y en la cárcel

“El juez lo que nos dijo riéndose de nosotros fue que eran demasiadas pruebas a su favor como para que fueran reales, que podían ser inventadas”.

Está vivo para contarlo, al menos desde una cárcel federal en Sonora. Ahí aún escucha gritos y los zumbidos de las balas rozando el cuerpo. “Es el trauma que le quedó”, dice una de sus primas que porta una ficha con su rostro donde se le ve una sonrisa que ahora no cuadra con sus ataques psicóticos.

Omar Ulises Arcos Moreno fue herido por militares mientras viajaba en una camioneta de redilas con otros 39 migrantes, un operativo para evitar el cruce en Sonoyta justificado como uno antidrogas.

“Lo hirieron y acusaron de traer hasta tres armas distintas. Todavía recuerda cómo trataron de ponerle una pistola en la mano y que disparara pero él no se dejaba”, contó su prima Alejandra a las afueras de la base militar El Sauz, a la espera del Presidente Andrés Manuel López Obrador para pedirle la liberación inmediata de Omar.

El 23 de marzo inició una aventura de camino a Estados Unidos. Se fue emocionado y preocupado, pues en su casa dejaba a su esposa embarazada y a su niña en medio de la pandemia de Covid-19, la misma que cerró miles de negocios en México.

Aquí trabajó como sushero, pero la crisis económica lo orilló a buscar horiontes fuera de México. Supo que había personas que podían ayudarle a cruzar la frontera, donde la pandemia también azotó pero con la seguridad que allá, en Estados Unidos, podría ganar lo suficiente para sacar adelante a su familia.

“Se fue a la frontera y al momento en que se trasladaban con el pollero venía una camioneta de la Sedena en sentido contrario, venía de allá para acá en una persecución y todos los que estaban ahí en la camioneta comenzaron a correr y los militares a disparar”, narró la prima de Omar.

Una de esas balas le atravesó la espalda y salió por su estómago dañándole los intestinos que quedaron expuestos y sangrando. Así permaneció por más de 8 horas en una cama de hospital en Sonoyta donde no fue atendido hasta que familiares lo sacaron en una ambulancia privada y llevaron a San Luis Río Colorado, a dos horas de distancia.

“Los oficiales de la Sedena nos traían de un hospital a otro, ellos sabían que había cometido una negligencia y querían que falleciera, porque él perdió muchísima sangre, por eso duró dos meses en terapia intensiva”

Fueron dos meses dolorosos. Omar permaneció despierto con ataques psicóticos por el estrés de haber sido perseguido, herido y luego señalado de ser un traficante de armas.

En el acta de los militares se dijo que era portador de cartuchos, chalecos antibalas y tres metralletas. Fue el único detenido en ese operativo, pues todos los demás pudieron huir.

“Quédate en México”

El caso de Omar forma parte de las violaciones de derechos humanos en la frontera mexicana, cuya vigilancia está a cargo del Ejército y la Guardia Nacional por el programa denominado “Quédate en México”.

La Comisión Mexicana de Promoción y Defensa de los Derechos Humanos (CMPDDH) indicó en el informe “Migración y Covid” que las estaciones migratorias tienen un problema elemental: la política se alineó a las necesidades estadounidenses con métodos de violencia.

Son métodos de violencia replicados en la frontera sur y la norte que han sido cuestionadas con amparos.

“En consecuencia y al momento de redactar este informe, aproximadamente 65,877 personas desde el 2019 han sido devueltas por Estados Unidos de América bajo el programa “Quédate en México”. Por lo mismo, miles de personas solicitantes de protección internacional se han concentrado en la frontera norte de México, específicamente en ciudades que reportan un alto índice de delitos -en especial contra personas en contexto de movilidad-, en condiciones de pobreza y situaciones de vulnerabilidad ante múltiples violaciones a los derechos humanos”, se señaló en el informe.

“(…) Asimismo, en el contexto de la pandemia, Estados Unidos de América ha ejecutado una política de expulsión sumaria de personas detenidas tras cruzar su frontera sur de manera irregular, basada en la Sección 265 del Título 42 del Código de los EUA por razones de ‘salud pública’. La política indica que las personas que crucen la frontera estadounidense de forma indocumentada pueden ser expulsadas sin la ejecución del procedimiento legal de deportación establecido en la ley migratoria estadounidense”.

Las personas expulsadas son enviadas a albergues, los cuales carecen de protocolos y medidas sanitarias, por lo que decenas de personas migrantes han enfermado y, algunas de ellas, muerto por posibles negligencias.

El Centro de Investigaciones Pew documentó que el número de personas migrantes ha incrementado en 2021 y con ello también la detenciones.

Las detenciones han aumentado todos los meses desde entonces y llegaron a 96,974 en febrero, según nuevos datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP), la agencia federal que engloba a la Patrulla Fronteriza”, señaló el Centro Pew.

“(…) El total de detenciones de febrero fue mucho más alto que la cifra mensual típica en los últimos años, con la excepción de un aumento dramático en 2019 durante la administración del presidente Donald Trump. La administración Trump respondió al aumento de la actividad fronteriza con una serie de nuevas restricciones destinadas a disuadir a los migrantes de viajar a Estados Unidos para buscar asilo. Esos cambios de política incluyeron el programa “Quédate en México”, que requería que los solicitantes de asilo esperaran en México hasta que se pudieran escuchar sus reclamos”.

Camille J. Mackler,directora ejecutiva de Immigrant Advocates Response Collaborative (Immigrant ARC), organización con sede en Nueva York, dijo que las medidas restrictivas de Estados Unidos corresponden a una situación con pocas posibilidades de ser superada.

“Atender a los migrantes no resulta algo popular para el presidente Joe Biden, pues lo urgente es atender la pandemia de Covid-19 y si quiere buscar una reelección deberá atender primero ese problema”, señaló.

La situación sanitaria en Estados Unidos se mantiene grave, como ha sucedido en otros países, sobre todo en Europa, y por ello ha implementado distintas medidas que podrían traducirse en mayores barreras para personas migrantes.

“Lo importante es observar cómo se está tratando a quienes quieren viajar a Estados Unidos, si las formas son las correctas o si se violaciones como sucedió con Donald Trump y sus centros de detención de migrantes”, señaló la activista.

Una casa de campaña frente a la casa del Presidente

Omar tiene una colostomía, un tratamiento quirúrgico que mantiene parte de sus órganos dentro de una bolsa fuera de su abdomen, pero con medicamentos limitados dentro de la cárcel en Hermosillo, Sonora.

“Nadie de nosotros ha sido de armas, nadie de la familia, de delincuencia, de narcotráfico, de nada y él al momento de escuchar las detonaciones quedó muy traumado. Duró un mes que no podía dormir, que se ponía a gritar porque le daba mucho miedo y cuando recobró la conciencia le dijeron lo que había pasado y lloraba mucho porque él decía que no se merece estar como está ahorita”, señaló su prima Alejandra.

El estado de salud de Omar es delicado, tiene diagnosticada una anemia y lo poco que ha podido conocer su familia es que tiene desmayos, moretones y momentos de estrés importantes para ser valorados por psiquiatras.

La familia de Omar asegura tener una veintena de testimonios, todos a su favor, logrando que se reconociera que por lo menos dos de las tres armas señaladas en los cargos fueran desestimadas.

Sin embargo el juez lo que nos dijo riéndose de nosotros fue que eran demasiadas pruebas a su favor como para que fueran reales, que podían ser inventadas. Sobre el chaleco, este estaba limpio, siendo que era un desierto donde lo agarraron, pero lo que dijo el juez es que cómo sabía él que no llovió ese día, pese a que hubo una sequía fuertísima”, recordó su prima.

Una copia de este expediente se encuentra en la Ciudad de México, dentro de una casa de campaña con la madre de Omar en el Zócalo, frente al Palacio Nacional, esperando a ser atendida por Presidencia o por algún funcionario de la Secretaría de Gobernación.

La señora aseguró que ha sido intimidada, pero que ha tenido que soportar eso para poder demostrar la inocencia de su hijo, en tratar de demostrar que el expediente fue elaborado con negligencia a propósito por el Ejército que cuida el paso fronterizo para evitar el cruce de personas en búsqueda de mejores oportunidades.

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