Sociedad

En sindicaturas no hay policías que vigilen las medidas sanitarias… “y la gente no entiende”

‘Por nosotros no ha quedado, pero la gente y sobre todo los jóvenes no entienden’ dice Anselmo Velázquez Coordinador de Enlaces con Sindicaturas de Culiacán

Con el aumento de contagios registrados por Covid en la Secretaría de Salud, Sinaloa ha entrado en el peor escenario vivido durante la pandemia que inicio en marzo de 2020, Culiacán ha sido el municipio más afectado por el virus y en medio del oscuro panorama que se vislumbra, las sindicaturas se convierten en un foco rojo, debido a la falta de atención de las autoridades, señalan habitantes.

Mientras algunos ciudadanos se organizan al interior de las sindicaturas para apoyar a las familias afectadas por la crisis emocional ye económica que genera el Covid, a través de donativos, como en el caso de Eldorado, donde un grupo de personas busca apoyar a través de alimentos y medicamentos a las familias con integrantes hospitalizados en el Hospital General del Estado, la población aun refleja cierta renuencia a acatar las medidas de sanidad para combatir el alza en los contagios que actualmente mantiene en alerta al municipio y a la entidad.

‘Aquí la gente anda como si nada por la calle,  con lo de la vacuna se les pasó el susto a muchos… los más plebes nunca se cuidaron y la gente más grande es la que se está muriendo, se me hace una grosería que mucha gente anda sin cubrebocas, en muchos negocios ya ni te pedían que te lo pusieras para entrar, ah pero ya que estamos en rojo, ahora si todos muy preocupados’ así lo percibe, María, habitante de la sindicatura de Eldorado.

Con denuncias y observaciones similares en otras regiones del municipio, como Costa Rica, Quilá, El Tamarindo y Culiacancito, se puede asegurar que la intervención por parte de las autoridades para mitigar los contagios por Covid-19 en las sindicaturas ha sido insuficiente.

Para Karen Torres, habitante de la sindicatura de Quilá, que se desplaza todos los días hasta Eldorado, para trabajar como Psicóloga, en un Centro de Rehabilitación de adicciones, la situación en muy similar en ambos sectores, pues señala que ‘en las dos partes la gente ya se relajó, existen cuidados mínimos, el cubre bocas es solo un requisito para entrar o no a ciertos lugares, mas no algo que se utilice como protección del Covid’.

 ‘Aquí nada más te lo piden (el cubrebocas) para entrar al Oxxo, fuera de eso no hay nada’ dice por su parte Jorge sobre las medidas de sanidad que existen en Culiacancito.

Responsabilidad o culpa ¿de la ciudadanía?

Por su parte, Anselmo Velázquez, Coordinador de Enlaces con Sindicaturas de Culiacán, precisa que la responsabilidad de acatar las medidas de seguridad es de la ciudadanía, excusando la falta de atención y vigilancia a la escasez de policías en las rancherías y poblados que integran las sindicaturas.

‘En las sindicaturas, la información ya está dada, ¿quién no sabe las medidas que debemos de tomar? Lo que pasa es que como en las sindicaturas son pueblos, comisarías y ranchos, no hay policías, en el caso de El Tamarindo hay dos policías y es muy difícil que dos elementos puedan hacer entender o amonesten a todo el pueblo de 13 mil habitantes. Hay gente que es muy consciente, pero en el caso de los jóvenes se lo toman muy a la ligera’ dice el funcionario.

Aunque asegura que ‘por ellos no ha quedado’ Velázquez dice que los elementos asignados a las sindicaturas no son suficientes para reprender a quienes infringen las medidas de sanidad; sin embargo, no se ha efectuado una solicitud en forma al ayuntamiento para tener más elementos vigilando los poblados. ‘En su momento lo haremos’ agrega.

Al ser cuestionado sobre las medidas que se han realizado a través de su coordinación, menciona que han acudido a las diferentes sindicaturas de Culiacán para entregar cubrebocas y concienciar a la población sobre las medidas de sana distancia a los habitantes y a los propietarios en negocios.

‘Faltan operativos y que de verdad se infraccionen a quienes no respeten las medidas, ya sea arrestar a quienes actúan inconscientemente, hay personas que se ponen renuentes que dicen que no existe el virus, a esas personas se deben, ya sea infraccionar o arrestar’ finaliza.

En tanto, el programa de vacunación avanza con las segundas dosis para loa habitantes mayores de 40 años, para posteriormente seguir con los treintañeros y culminar con los habitantes mayores de 18 años, esperando encontrar pronto alternativas para inmunizar a la población menor de edad que quedaría pendiente y que actualmente es la que más reocupa al gobernó local, estatal y federal.

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