Gobierno Federal

El inesperado amarillo de Sinaloa | Semáforo Covid tramposo, la invención de un gobierno daltónico

De pronto las autoridades ordenan y después retroceden agregándole desorden al de por sí complicado escenario pandémico.

La manipulación del semáforo epidemiológico conforme a los intereses de los gobiernos federal y estatales ha convertido a esta sistema de medición de riesgos relacionados con la pandemia de coronavirus en motivo de desconfianza, burla y confusión, al perder credibilidad en la finalidad de establecer modelos de comportamiento social según sea el número de contagios y decesos por la enfermedad Covid-19.

Está demostrado que la Secretaría de Salud local y nacional han alterado los colores de este mecanismo de alerta endémica privilegiando la voluntad gubernamental por encima de la realidad que vive la población. Hoy mismo se anuncia el cambio de indicador rojo a amarillo en un súbito salto que no encuentra sustento en la incidencia del virus SARS-CoV-2 que al reporte de ayer presentó 323 nuevos infectados y 32 decesos aunque las muertes se atribuyeron a acumulados de julio y agosto.

Según dio a conocer el secretario de Salud del Gobierno del Estado, Efrén Encinas, el hecho de que Sinaloa pase de rojo a amarillo (de riesgo máximo a moderado) a partir del 24 de agosto, se debe a la nueva metodología de estimación de peligros del gobierno federal, decisión que se da una semana antes de que inicie el ciclo escolar 2021-2022, agregándole zozobra a padres de familia, maestros y alumnos indecisos en cuanto a acudir a clases presenciales o seguir con la educación a distancia.

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Son muy frecuentes y evidentes los cambios de señales del gobierno durante el tiempo que lleva la pandemia en Sinaloa y México, empezando por desestimar las medidas de prevención, caer en exceso de confianza en cuanto al impacto de la tercera ola, manejar caprichosamente el semáforo epidemiológico, agregar o quitar fallecimientos en el manejo estadístico, establecer la obligatoriedad del llamado pasaporte covid e imponer la carta responsiva para deslindarse de posibles consecuencias por la reapertura de las escuelas.

De pronto las autoridades ordenan y después retroceden agregándole desorden al de por sí complicado escenario pandémico.

Y para lavarse las manos, cuando surgen las complicaciones se le endosa toda la culpa a la población a pesar de que las instituciones operan a favor del caos debido a los continuos traspiés de quienes las dirigen. La improvisación y negligencia federal es copiada fielmente por el Gobierno de Sinaloa y el panorama se torna complejo y difícil de desentrañar porque se opta por armar engaños como el del semáforo Covid descompuesto que, por arte de magia no por la reducción de contagios y pérdida de vidas humanas, trasmuta del rojo al amarillo, así nomás porque se le ocurrió a alguien.

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