Seguridad

Balacera en el centro de Culiacán: el gobierno desaparece y el crimen sobresale

Con demasiada facilidad la delincuencia se apropia de los lugares que corresponden a los sinaloenses.

FOTO: Los Noticieristas.

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El ataque a balazos ocurrido el domingo contra una persona en pleno centro urbano de Culiacán, con el desafiante despliegue de vehículos transportando a civiles armados, redunda en la toma de los espacios públicos por parte de la delincuencia y la desprotección de los ciudadanos pacíficos como consecuencia del preocupante y sospechoso desvanecimiento del gobierno.

Por fortuna, en una vialidad con demasiado flujo automovilístico y peatonal el número de víctimas o los daños a integridades físicas no son graves, aunque sí vuelve a refrendarse en la percepción social el sentimiento de desamparo y la escasa voluntad o aptitud de las autoridades para establecer la ley como eficaz barrera a los que insisten en convertir a Sinaloa en tierra de nadie.

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¿Dónde estaban en esos momentos los integrantes de la Guardia Nacional? ¿Qué hacían las corporaciones de seguridad pública estatales y municipales? ¿Y el equipo de videovigilancia grabó lo sucedido ayer y aportará a la detención y castigo de los responsables? ¿Acaso ese sector de la ciudad también ha sido descuidado a pesar de ser estratégico para las instituciones y la población?

Con demasiada facilidad la delincuencia se apropia de los lugares que corresponden a los sinaloenses con plena certeza de que recibe vía libre y que extrañamente siempre están despejados de fuerza pública o labores de inteligencia policiaca y militar.

Los sicarios llegan a dónde sea, a la hora que quieran y con los debidos arsenales sin que alguien los detecte y luego de sembrar miedo se van de la misma forma, protegidos por la enorme impunidad reinante.

Lo ocurrido en la avenida Álvaro Obregón, frente a la sede del Ayuntamiento de Culiacán, reedita la burla al gobierno y la afrenta a la permanente exigencia ciudadana de paz pública. Bajo pleno conocimiento de que sus acciones que ponen en peligro a mucha gente recibirán abrazos, no balazos, el crimen se siente fortalecido y anuncia el recrudecimiento del terror como forma de controlarlo todo, pero ahora creyéndose el poder de facto que está por encima de gobiernos legítimamente instalados. Esto es lo que nos arrincona, otra vez, en la indefensión y la impotencia.

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