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En el sur de Culiacán el agua les llegó ‘hasta los dientes’

La inundación bajará y las personas que fueron expulsadas por el agua entrarán a sus casas para saber qué se salvó de todo ese desastre. Pasarán días, quizás semanas en poder terminar de limpiar todo. Habrá quién dure años sin poder comprar muebles nuevos y en dejar de recordar que el agua les llegó hasta los dientes.

Aquí el agua les llegó hasta los dientes durante la madrugada. La lluvia no paró en toda la noche y poco a poco se fueron llenando las casas de agua hasta sacar a la gente.

“Nomás veíamos cómo el arroyo se llevaba todo hacia la parcela. Los animales, las cosas, los bordes, todo se iba para allá”, contó una pobladora de Jacola, de la sindicatura de Baila, un pueblo que parecía parte del mismo arroyo.

Una decena de pueblos, todos al sur de Culiacán, sufrieron afectaciones. Las autoridades reportaron hasta mil 125 viviendas afectadas y 4 mil 400 personas se encuentran damnificadas.

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“Uno se hace aquí de sus cosas con el tiempo, pidiendo prestado y ahora perdimos todo”, dijo Ignacio, un hombre de El Saucito Nuevo, en Eldorado.

El agua legó dentro de las casas y echó a perder muebles en Jacola

El sur de Culiacán es un valle en medio de los cerros y la costa, donde se siembras millones de toneladas de alimento al año. En estos tiempos, en agosto, esos lugares no tienen nada de eso, pero es justo cuando debe prepararse la tierra, cuando se arrastra y se surca. Todo eso se perdió.

Los campos quedaron derruidos, debajo del agua y sobre de ellos solo los troncos y copas de los árboles.

Hay lugares como El Saucito Nuevo y Ejido La Flor donde el agua hizo que los techos de las casas parecieran islas, y sobre de estas los animales guareciéndose para no morir ahogados.

Los animales quedaron sobre los techos para resguardarse

En todo este valle hay arroyos por doquier usados para regar el campo. Esta vez las lluvias los convirtieron en ríos caudalosos desbordados.

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Aquí no quedó más que esperar a que bajara el agua, sacar el lodo de las casas y sacar los muebles húmedos e inservibles.

“El agua me llegó a los 70 centímetros fácilmente y con eso tuvo para que me quedara sin el refri o la estufa. Ya nada sirve”, dijo Jorge, un hombre de Jacola.

Hay casas que quedaron abandonadas

Estas historias parecen recicladas, pero no, sucedieron este 31 de agosto de 2021 por las lluvias que generaron los remanentes de Nora, una tormenta que se degradó al tocar tierra en Mazatlán, donde el desastre fue mucho peor.

Allá, en el sur del Estado, hubo más daños y gente preocupada por tanta agua. Nadie está acostumbrada a esto, aunque la memoria se achique hay episodios que advirtieron de esto antes, en 2018 pasó con la tormenta tropical 19-E y en 2013 con el huracán Manuel.

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La creciente de los arroyos llenó de lodo las casas

Esas memorias reviven con días como estos cuando el agua hace que las carreteras sean solo parte del paso de los arroyos y los vehículos se queden varados, manejados por conductores que sortean el paso intentando surcar el agua con sus motores terrestres como si fueran de lancha.

La inundación bajará y las personas que fueron expulsadas por el agua entrarán a sus casas para saber qué se salvó de todo ese desastre. Pasarán días, quizás semanas en poder terminar de limpiar todo. Habrá quién dure años sin poder comprar muebles nuevos y en dejar de recordar que el agua les llegó hasta los dientes.

Con información de Alexandra Figueroa y Marcos Vizcarra

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