Ciudadanía

No estás sola | Colectivas feministas acompañan a mujeres que quieren abortar desde casa

No se trata de utilizar ganchos, recibir golpes, bañarse con agua hirviendo o amarrarse la cintura como en muchas películas y series se hace referencia, son colectivas feministas que están capacitadas con procedimientos aprobados OMS.

Recientemente, grupos feministas han celebrado que el tema de la descriminalización y despenalización del aborto ha logrado importantes avances en la materia legal y jurídica, pero, aunque hoy en día esto sea visible para muchas personas que ahora están externando su postura, cabe mencionar que la lucha de las colectivas feministas ha sido larga y muchas veces invisibilizada.

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Desde tiempo atrás, en un país donde, según estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), nacen más de mil bebés de niñas y adolescentes al día, feministas han defendido el derecho de la mujer de decidir sobre su propio cuerpo y por ello, han realizando acompañamiento a mujeres que deciden abortar.

Pero no, no se trata de utilizar ganchos, recibir golpes, bañarse con agua hirviendo o amarrarse la cintura como en muchas películas, series y programas de televisión se hace referencia, son colectivas feministas que están capacitadas con procedimientos aprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que además brindan apoyo psicológico y legal sin pedir retribución económica.

Algunas colectivas en Sinaloa que brindan acompañamiento son:

Mariel Yee y Korina Cervantes. Ilustración por Naomi Cabada @cabadanaomi

La historia de Korina Cervantes “Yo estoy a favor de eso”

Mi nombre es Korina Cervantes, soy asesora legal del Colectivo Interrupción Legal del Embarazo (ILE) Sinaloa y pertenezco al Colectivo de Mujeres Activas Sinaloenses (CMAS) y a Feministas Alteradas.

Mi historia con el aborto inició desde que era una niña de 6 u 8 años de edad cuando me di cuenta que una familiar de 16 años estaba embarazada y miré que tenía muchos problemas en su casa por eso. Obviamente era muy niña y desconocía los términos correctos, pero pensaba que no quería estar embarazada a esa edad o si lo estuviera no lo quisiera tener para no pasar por todo eso.

Desde entonces tenía esa postura de no querer estar embarazada o estar tan chiquita y estar embarazada, la opción para mí era de no tenerlo o darlo en adopción.

Fue en secundaria en una clase sobre educación sexual cundo conocí el término del aborto y todo lo demás, y fue cuando dije ” aaaah, si estoy a favor de eso, estoy bien con eso”. Con ese pensamiento cursé la preparatoria e inicié la carrera de Derecho en la universidad donde el aborto siempre fue un tema de investigación para mí.

El primer acompañamiento que hice no recuerdo si fue en diciembre del 2014 o en marzo del 2015. Una morra muy cercana a mí salió embarazada y me dijo que no lo quería tener y que confiaba en decírmelo porque sabía que yo no la iba a juzgar. Me pidió ayuda y decidimos investigar que se podía hacer.

En ese entonces no había mucha información sobre el aborto, para ser honesta. Entonces buscamos bien todo el proceso, encontré un manual y una página de tumblr que explicaba todo lo que debíamos hacer. Fuimos a la farmacia, compramos las pastillas y estudié todo el procedimiento para explicárselo a mi amiga.

Fue complicado porque fue mi primer acompañamiento, no tenía la experiencia que hoy tengo y estaba preocupada, pero al final todo salió bien.

A partir de ahí me enteré de otras mujeres que estaban embarazadas y que no querían tenerlo, así que le ofrecí mi ayuda y les brindé información.

Así empecé y es como llegué al 2021 acompañando. Ahora tengo experiencia y estoy más preparada, de hecho recibí capacitación con la Colectiva de Las Libres de Guanajuato, ellas tienen años con el protocolo y me despejaron dudas en la cuestión de mitos y la legalidad. También el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) tiene jornadas por la despenalización social y ese tipo de cosas.

Hasta el momento ninguno de mis acompañamientos ha tenido complicaciones, las mujeres sí se han desesperado por el tema de la vulnerabilidad en la que se encuentran, pero la realidad es que para el aborto seguro se utilizan medicamentos, no es invasivo y la probabilidad de desangre es el 1%, de hecho hay más posibilidad de desangre en un parto o en la menstruación

Aunque a veces no hay tanta confianza de que una extraña te esté ayudando y se entiende que prefieran ir a un hospital, pero mi labor es asesoría y brindar información. Suelen hacerme preguntas sobre el protocolo, decirles desde que se necesita un ultrasonido hasta lo que requieren después del aborto.

En cuanto a la cuestión de legalidad sobre lo que hacemos, la verdad es que nosotras no hacemos abortar a las mujeres, solo brindamos información, y el acceso a la información es un derecho que todos tenemos.

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“Quienes somos acompañantes no nos escondemos”

En el tema de la legalidad en el proceso de acompañamiento, Mariel Yee, miembro de diversos colectivos como el de Mujeres Activas Sinaloenses (CMAS), Mujeres en Bici Culiacán, Feministas Alteradas e ILE Sinaloa, entre otros, tiene muy claro que no es algo que se oculte, al contrario, la intención de las colectivas feministas es quitarle el estigma que se tiene de lo clandestino.

“Justo para que la gente pueda procesar que es un tema de derechos humanos, los derechos humanos no se ponen a negociación y sabemos que son batallas que no han sido fáciles históricamente, pero aquí seguimos organizándonos las mujeres para que sean una realidad”, dijo.

Para Mariel el derecho a decidir sobre su propio cuerpo es inherente en la mujer, de ahí que diversas colectivas feministas se capaciten para apoyar a mujeres que han decidido abortar.

“Compartimos información que no es secreta. Lo importante es que la entregamos de manera más directa, siguiendo diversos protocolos como el de la Organización Mundial de la Salud, amparándonos en la NOM 046 que existe actualmente en el nacional”, mencionó.

“Las redes de acompañamiento no solo son sobre procesos específicos de interrupción, también estamos en el tema de la contención emocional, de la asesoría legal”, agregó.

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Agregó que ahora con el terreno ganado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre la despenalización del aborto se seguirá luchando por un aborto legal y no desaparecerá el tema del acompañamiento, ya que lo importante es darle la opción a la mujer de decidir si abortar en su hogar o en una institución médica.

Cabe mencionar que en México, en 2020 hubo 373 mil 661 nacimientos de madres adolescentes, de los cuales 8 mil 876 son hijas e hijos de niñas menores de 14 años. Niñas entre 10 a 14 años fueron embarazadas por un familiar, un amigo, un desconocido, un exnovio. La mayoría de estos por violación sexual o matrimonios arreglados.

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