Historia

Anónimas y criminalizadas, las Insurgentes de la Independencia de México: historiadoras

Además de Josefa Ortiz o Leona Vicario ¿Cuántas insurgentes más participaron en la guerra por la Independencia de México?

Por Johan Flores

En la primaria nos hacen repetir nombres cada 15 de Septiembre, con motivo del Grito de Independencia, pero ¿Qué hay del resto de personas borradas de la historia? 

Además de Josefa Ortiz o Leona Vicario ¿Cuántas insurgentes más participaron en la guerra por la Independencia de México?, es lo que responden las historiadoras que siguen investigando al respecto.

En una charla entre la historiadora Priscila Carrillo y la Doctora en Ciencias Sociales Hilda Monraz, compartieron sus hallazgos sobre las mujeres poco conocidas y claramente importantes.

En la charla explicaron que aún los nombres de las mujeres no tienen el mismo protagonismo del liderazgo de los insurgentes, siendo que son parte imprescindible del movimiento por la independencia.

Mujeres en la guerra como mano de obra barata

Además de ser de élite lo que les facilitaba el contacto con los líderes, también estaban en el campo de batalla como enfermeras. 

Desempeñaron labores como costura, alimentos y explotación sexual; justo no dejaron de laborar durante el periodo de guerra.

Por obvias razones, utilizaron esos espacios “de ellas” para ponerlos al servicio de cualquiera de los dos bandos: insurgentes y realistas, contaron durante la charla.

Los nombres de las involucradas en la gesta contra la Corona Española,  permanecieron visibles gracias a los privilegios que tenían. 

Las mujeres influyentes tenían más comunicación con la esfera de poder y tenían recursos económicos para generar redes que ayudaron significativamente a ganar algunas de las batallas.

Incluso están minimizadas a apodos como “La Corregidora” o “La Güera Rodríguez”.

Llenas de convicción

El nombre completo de la Corregidora es María Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón. 

Fue una de las pioneras del movimiento y de hecho, fue ella quien convenció al marido, Miguel Domínguez, de que se uniera a los insurgentes.

Josefa es una –sino la única- mujer que se le atribuye la Independencia de México en la cultura popular, cuando hubo miles de mujeres más que defendieron este movimiento.

A “La Güera” se le estigmatizó como una mujer frívola que sedujo a los insurgentes. 

Pero su papel fue más trascendente que lo que los historiadores misóginos han intentado retratar.

Su nombre es María Ignacia Rodríguez de Velasco, joven de clase alta que arriesgó no sólo su estatus, sino su vida al apoyar económica y estratégicamente a los insurgentes. 

Se enfrentó a la Inquisición y conspiró para alcanzar la libertad de México, pero principalmente su libertad como mujer.

A ellos se les vitorea a ellas se les criminaliza

A las mujeres que cometieron crímenes durante los 11 años que duró la Guerra de Independencia, sus nombres fueron registrados en los archivos criminales. 

Era común que arrestaran a las mujeres que estaban casadas con participantes del movimiento, no a ellos.

Además fueron obligadas a usar argumentos sexistas como “que eran ignorantes de las actividades de sus maridos y que naturalmente, los acompañaban y obedecían” para no verse involucradas en condenas.

Así, Serafina Morfin, de origen indígena, fue acusada de crímenes de guerra por estar casada con Calixto Cárdenas, un insurgente.

Un sinfín de mujeres participaron en todo tipo de actividades durante la guerra:  cocinando, reparando ropa, mensajeras de un lugar a otro, enfermeras y cirujanas o incluso luchando en el campo de batalla. 

Aprehendidas y ejecutadas

Como es el caso de Doña María Guadalupe Alvarado, acusada por practicar cirugía  junto a su esposo y cirujano, Francisco Araujo. 

“Me tuve que vestir de hombre para sobrevivir en el ejército y tenía que acompañar a mi marido para no quedarme desamparada en una tierra que para mí era extraña”, dijo Guadalupe Alvarado defendiendo su inocencia.

Ni Leona Vicario admitió alguna vez ser insurgente, en ningún documento se registra dicha afirmación.

Otro evento registrado lo protagoniza Gertrudis Bocanegra. Ella supo que iban a ejecutar a su marido y a su hijo tras los hechos de la batalla del Puente Calderón y siguió firme en el movimiento.

También figura Juliana de la Cerda y Antonia Barrera, quienes fueron apresadas por el simple hecho de ser esposas de insurgentes.

Juliana particularmente era una reincidente temida, a pesar de haber sido apresada antes no se apartó del movimiento autonomista. 

Finalmente, terminan liberándola bajo la condición que tenía que vivir apartada de asentamientos insurgentes.

Rita Pérez la que luchó y perdió todo

Pero no todo fue rebeldía triunfante pues explicaron Monraz y Castillo, que las mujeres vivieron tragedias en carne propia. 

Rita Pérez Franco estuvo casada con Pedro Moreno, uno de los líderes insurgentes más conocidos en el Occidente de México; tuvieron cuatro hijas e hijos. 

Rita hacía alimentos y curaba lesionados en los combates; fue la administradora y pieza fundamental de la lucha armada. 

No es exageración expresar que Doña Rita lo perdió todo: a su hija María Guadalupe, quien fue secuestrada por un jefe realista.

Los rumores registran que fue asesinada porque Pedro Moreno decidió no rendirse y darla “en sacrificio para la nación” y supuestamente Rita apoyó esta decisión.

Después vio morir a dos hijos: Luis de 15 años en combate y a Severiano de dos años por los maltratos y desolación en la cárcel.  Prudencia de un año murió de hambre.

Prisionera y en duelo por los hijos, recibió la noticia de que Pedro Moreno había sido asesinado; cuando la liberaron sobrevivió al despojo de sus propiedades a manos de los realistas.

Gertrudis Palomera fue apresada junto a dos de sus hijas y otras mujeres y murió encarcelada. Las hijas pudieron sobrevivir y ser libres, pero presenciaron la muerte de su madre sin poder hacer algo.

Sí era su voluntad

Con el contexto anterior se podría concluir que las mujeres únicamente participaban porque las obligaron o por tener vínculos directos con insurgentes involucrados.

Pero las historiadoras afirman que siempre han existido mujeres que accionaron por voluntad propia, incluso contraponiéndose a la de su marido. 

Como María Josefa Contreras casada con Ignacio Sandoval, un insurgente. Cuando la apresaron hubo testigos que declararon: “María estaba con Ignacio, pero ella intervino salvándole la vida a muchos realistas”.

Una Independencia llena de machismo

Leona Vicario fue la primera mujer en México quien defendió su postura de manera pública en un periódico y nunca lo admitió en los archivos criminales, cuando se consumó la independencia. 

Lucas Alamán la difamó. Afirmaba que no debía ser considerada una heroína porque sólo participó por “cuestiones románticas”, ya que estaba casada con Andrés Quintana Roo.

Ella contestó en una misiva pública que “genuinamente apoyaba las nociones de libertad que buscaba el movimiento”, retomaron las expertas.  

Hilda Monraz explica cómo las historias de miles de mujeres durante la independencia no se conocen porque simplemente no se pudieron registrar en ningún sitio por el contexto sociocultural de la primera mitad del siglo XIX.

Para empezar las mujeres no eran ciudadanas. Aún no se tejía en México un sentido de ciudadanía. Así que la única manera de que una mujer quedase registrada por sus acciones era a través de crímenes.

Eso sin mencionar los “sub-registros”, donde apartaban a las personas sin honores, casi siempre indígenas.

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Este contenido fue publicado originalmente por Perimetral:

https://perimetral.press/anonimas-y-criminalizadas-las-insurgentes-de-la-independencia-de-mexico-historiadoras/

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