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La sequía impone en Sinaloa un plan de siembra que condiciona a todos

La intención ahora es disminuir la producción de maíz y utilizar solo 420 mil hectáreas y aquí la situación, señaló el secretario de Agricultura, deja de ser responsabilidad del Estado.

El Consejo de Desarrollo Rural Sustentable ya tomó la decisión sobre el plan de siembra 2021-2022, impuesto por la sequía y que condiciona a todos los actores.

“Te puedo decir que las 711 mil hectáreas que ahí se acordaron… qué dato interesante, que Conagua autorizó 7 mil millones de metros cúbicos de agua”, explicó José Jeován Rosas Corrales, Secretario de Agricultura en Sinaloa.

La decisión se tomó en consenso por primera vez en por lo menos una década, a sabiendas de agricultores y técnicos que los ciclos de lluvia no son como lo eran en la antigüedad y ahora están sujetos a sacar el mejor rendimiento de la tierra, solo si se quiere seguir sembrando.

El condicionamiento suena feroz para un estado con 11 ríos y 11 presas construidas para eso, para la agricultura, a partir de las propiedades de la tierra, que resulta ser fértil para sembrar y cosechar.

La idea para todas las personas involucradas es que Sinaloa siga siendo la entidad con mayor producción en el País, pero también se reconoce la necesidad de cambiar el esquema y así poder utilizar las 711 mil 489 hectáreas disponibles y producir 8 millones 688 mil 500 toneladas de alimento.

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El analista Samuel Sarmiento consideró la planeación de siembras del ciclo otoño-invierno 2021-2022 como una que busca equilibrar los mercados, es decir, no producir más allá de la demanda, sobre todo por la disponibilidad de agua en las 11 presas de Sinaloa.

Sin embargo, señaló, las modificaciones en la producción en los cultivos, sobre principalmente el maíz, es insuficiente.

“Es el cultivo más demandante de agua, porque si planeas sembrar 420 mil hectáreas, entonces los productores van a sembrar 50 o 100 mil hectáreas más”, dijo el analista experto en mercados.

Por cada planta de cultivo de maíz, dependiendo de las condiciones climáticas y sin considerar otros factores de producción, requiere a lo largo de su ciclo de 500 a 800 milímetros cúbicos de agua. Por cada hectárea se calcula que se necesitan 126 metros cúbicos repartidos en 3 riegos.

Además, para que las plantas tengan un buen rendimiento se necesita suministrar suficiente agua para evitar un “estrés” por deficiencia.

La superficie de maíz cosechada en Sinaloa bajo el régimen de riego supera las 560 mil hectáreas, de acuerdo con datos oficiales.

La intención ahora es disminuir la producción de maíz y utilizar solo 420 mil hectáreas y aquí la situación, señaló el secretario de Agricultura, deja de ser responsabilidad del Estado.

“Nosotros lo que podemos hacer, en esa resistencia natural de cultivar maíz en este caso, pues tenemos que estar trabajando”, dijo.

La sequía es tan crítica que se recurrió al bombardeo de nubes para hacer llover, una tarea de autoridades federales, luego de observar una afectación severa por la falta de lluvias en el Estado.

Aquí, donde se tienen 11 presas, solo se llegó a tener agua únicamente para consumo humano. Gastar de más significaría un caos total.

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La “siembra” de lluvias rindió frutos, aunque no es suficiente.

En el Consejo se dio a conocer que las presas muestran un almacenamiento del 58 por ciento. No es el peor año, pero tampoco el mejor.

La decisión en el Consejo fue repartir responsabilidades.

La primera fue desde la Comisión Nacional del Agua (Conagua), llamando a los productores a hacer bombeo de manera extraordinaria.

La segunda fue desde la Secretaría de Desarrollo Rural en México, ofreciendo sembrar sorgo como producto que necesita menor volumen de agua, que se desarrolla de manera más rápida y tiene una ventana comercial abierta desde China, asemejando el precio al de la tonelada de maíz blanco.

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Si se cumple el pronóstico de siembra de sorgo, Sinaloa logrará sembrar y cosechar el 10 por ciento de toda producción nacional.

La tercera y última responsabilidad quedó en la Federación, puntualmente en la Secretaría de Desarrollo Rural y la Conagua en coordinación con los módulos de riego: no dar más permisos de siembra y de uso de agua de los programados.

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