Legalidad

Servir a Sinaloa, no a partidos ni políticos, es el reto de la 64 Legislatura que se instala hoy

La apertura del primer período ordinario de sesiones correspondiente al primer año de ejercicio de la 64 Legislatura significa el refrendo del compromiso camaral con los sinaloenses.

Con la instalación hoy de la 64 Legislatura del Congreso del Estado la menor expectativa que alberga la sociedad sinaloense es que la asamblea parlamentaria opere como servidumbre de los demás poderes, de siglas políticas o de algún sector con aspiración a imponerse por encima de los intereses populares. La función de contrapeso, el indispensable trabajo reformador y la voluntad por los consensos tendrán que prevalecer en los diputados que ya no pertenecen a partidos por convertirse en empleados del pueblo.

Se trata de la Cámara que presentará equilibrios según sea la agenda, ya que el Movimiento Regeneración Nacional, que es el partido del Gobernador electo, Rubén Rocha Moya, ocupará 20 curules; el Partido Sinaloense que en la elección del 6 de junio fue en alianza con Morena tendrá 8 diputados; al Revolucionario Institucional le corresponde una bancada de 8 miembros; a Acción Nacional le tocan 2 escaños y al Movimiento Ciudadano y Partido del Trabajo un legislador a cada uno.

La diversidad ideológica que conforma al nuevo Congreso es reflejo del mosaico también aleccionador para los participantes en la 64 Legislatura. El efecto Andrés Manuel López Obrador que impactó en el comportamiento del voto para darle a Morena la mitad de las diputaciones, y la mayoría calificada junto al aliado PAS, contiene la responsabilidad de comportarse tal como lo demandó la izquierda política mexicana durante décadas: que ningún poder constitucionalmente erigido sea rehén de otro.

La mayoría de Morena en la saliente 63 Legislatura actuó sin concesiones contra el gobernador Quirino Ordaz Coppel, siendo un mandatario estatal emanado del PRI. El precedente de contrapeso que sentó permitió moderar los actos y tentaciones que significaban ir en contra del marco legal y del beneficio social, por lo que no se admitiría dar marcha atrás en esa misión esencial del parlamentarismo. El Congreso no está para el beneplácito de los poderosos; existe en función del bienestar de todos los sinaloenses.

La apertura del primer período ordinario de sesiones correspondiente al primer año de ejercicio de la 64 Legislatura significa el refrendo del compromiso camaral con los sinaloenses. Con los ciudadanos, antes que con cualquier otro poder formal o fáctico. Desde el primer día el microscopio cívico estará puesto sobre cada asambleísta en lo particular y sobre el Congreso en lo general, porque ya no puede procederse de espaldas al interés de la comunidad y en sentido opuesto a lo que la Carta Magna mandata. Sinaloa los estará vigilando.

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