Justicia

El asesino de Kenya ya duerme en la cárcel

“La regué… Ni modo, la regué”, dijo y quedó detenido sin mayor oposición.

La noche del 5 de octubre sonó el teléfono de la policía municipal de Culiacán. Una persona reportó que en un terreno baldío sobre una calle de la colonia Sinaloa en Costa Rica, un pueblo al sur de Culiacán, yacía el cuerpo de una mujer con la cara destrozada. Era Kenya.

Esa misma noche, la joven de 24 años y pasante de odontología por la Universidad Autónoma de Sinaloa había dicho a su madre, la señora Martha, que iría a cenar con Juan José. Éste, un hombre de 26 años, menudo y pelo rizado era novio de Kenya María desde hace 4 años.

“Escuché a mi hija gritarle a Juan José que parara, que no sabía lo que estaba haciendo, lo que podía pasar”, dijo la señora Martha a la policía.

La señora pudo hablar con su hija antes del crimen y así supo que Juan José la amenazaba de muerte y golpeaba mientras manejaba a Costa Rica.

Este joven también es odontólogo, según la Fiscalía General del Estado que lo presentó ante una jueza acusado de ser el feminicida que acabó con la vida de la joven estudiante.

En el relato para demostrar su posible culpabilidad se dieron detalles atroces: durante los últimos 3 años la relación había sido tormentosa, llena de pleitos y ese día la violencia llegó a su punto más alto, la muerte.

Este muchacho de aproximadamente de 1.70 centímetros, golpeó a Kenya con sus puños mientras manejaba, le clavó al menos en 10 ocasiones una hoja de bisturí, como la que usan los médicos para abrir los cuerpos, la bajó en un terreno baldío, le quitó la blusa y tiró al piso donde tomó un bloque de concreto y le destrozó la cara hasta asesinarla.

La joven intentó luchar pur su vida con sus manos, pero la fuerza del joven fue superior. Kenya no pudo con tanta violencia y falleció sobre de ese terreno enmontado.

La señora Martha la buscó por todos lados. La única pista que tenía era un mensaje de su hija que pudo avisarle que era llevada al Ejido 30, cerca de Costa Rica.

De inmediato fue con la madre de Juan José y juntas se echaron a rastrear al joven hasta que contestó una llamada.

“Mamá, la regué. La maté”, dijo el joven.

La señora Martha pidió parar la marcha del carro y se bajó en medio de una carretera, tomó un taxi con rumbo a casa de una sobrina a la que le pidió ayuda.

Ambas mujeres denunciaron al 911 y la operadora escuchó gran parte de esta historia. Se lanzó una alerta y un par de patrullas fueron a buscar a Juan José.

El muchacho trató de huir pero no le alcanzó. Lo alcanzaron en el Ejido 30 y lo bajaron para revisarlo, tenía los puños y la ropa toda ensangrentada.

Un policía le preguntó qué qué había hecho y este no pudo hacer más:

“La regué… Ni modo, la regué”, dijo y quedó detenido sin mayor oposición.

Su abogado no se opuso, reconoció que su cliente es un asesino, pero trató de que este caso no se clasificara como feminicidio. Por ese delito podría tener desde 30 a 55 años de cárcel como castigo.

Le truncaría la vida”, dijo el abogado, pero las fiscales a cargo del caso mostraron que tenían razón.

Este joven es el asesino de una joven mujer, de 24 años, pasante de Odontología. Es el responsable confeso de este caso y que marca el 40 de este tipo en el año.

Deberá pasar por lo menos tres meses en prisión hasta que se termine la investigación por la Fiscalía General, que deberá escuchar a la familia de Kenya María y cumplirles para dar justicia.

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