Clima

Emergencia y tortuguismo | Amenaza Pamela y la ayuda por Nora aún no llega a Sinaloa

La falla mayor persiste en la tardanza para desplegar la ayuda, complicación agravada con la desaparición del Fondo Nacional de Desastres Naturales.

FOTO: Marcos Vizcarra.

FOTO: Marcos Vizcarra.

Con todo y lo caprichoso del comportamiento de los fenómenos naturales, prácticamente es irreversible el pronóstico de que el huracán Pamela tocará tierra en algún punto del territorio sinaloense en las próximas horas, lo cual pone en alerta a la población y al sistema estatal de protección civil y plantea la necesidad de que el gobierno active por adelantado todos los mecanismos de prevención de riesgos y sea más ágil en los procedimientos de atención a las consecuencias.

Con bastante experiencia en la acción frente a este tipo de fenómenos meteorológicos, Sinaloa debería contar con el modelo idóneo que reduzca los peligros sobre todo en las zonas vulnerables a vientos y lluvias fuertes. También el Gobierno Federal debe aprender a desplegar a tiempo los recursos económicos que se necesitan para la recuperación de familias, sectores productivos y la infraestructura carretera, de comunicaciones, eléctrica y servicios públicos en general.

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Cuando todavía no aterrizan en Sinaloa los apoyos para los damnificados por el huracán Nora, que el 28 de agosto afectó a 44 municipios de seis estados, la amenaza de otro huracán confirma que aquello que para los sinaloenses es cuestión emergencia, para las autoridades representa situaciones de baja prioridad que en respuesta merece el tortuguismo burocrático que exaspera aún más a los afectados.

Este planteamiento es el que debe llevarse hoy la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, que apenas estará en Sinaloa para acompañar al gobernador Quirino Ordaz Coppel en actividades de reconocimiento de daños del huracán Nora y programación de los apoyos, mientras que el impredecible movimiento atmosférico podría traer mayor devastación en zonas que ya presentan pérdidas sobre todo materiales, en vías de recuperación.

Por fortuna, el seguimiento a fenómenos meteorológicos permite establecer las alertas tempranas que aminoren la fragilidad que la gente y la economía pudieran tener. Sin embargo, la falla mayor persiste en la tardanza para desplegar la ayuda, complicación agravada con la desaparición del Fondo Nacional de Desastres Naturales, área en la cual el Gobierno Federal deberá corregir poniendo por delante la desesperación y vulnerabilidad de ciudadanos en situación de damnificados.

Esperemos qué respuestas trae este día la coordinadora nacional de Protección Civil.

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