Corrupción

Opacidad en Sinaloa: ¿cuál partido o servidor público tira la primera piedra?

La opacidad no es privativa de un partido o de una camarilla de poder.

Durante la comparecencia ayer del secretario de Obras Públicas del Gobierno del Estado, Osbaldo López Ángulo, los grupos parlamentarios del Movimiento Regeneración Nacional y Partido Sinaloense se posicionaron en el Congreso contra la opacidad que prevalece en esta área de la administración pública estatal, mientras el Partido Revolucionario Institucional defendió que en el mandato de Quirino Ordaz Coppel hay un antes y un después en materia de rendición de cuentas.

La transparencia se sitúa como tema que todos los políticos traen en la punta de la lengua, pero pocos la practican en el desempeño de los cargos públicos. Las pruebas demuestran que mientras más hablan de ello los responsables de las entidades gubernamentales en la misma medida se especializan en el ocultamiento de información.

Ahí tenemos los casos en los que el presidente Andrés Manuel López Obrador ha decidido reservar datos como táctica para que los ciudadanos desinformados sean más fáciles de engañar: el número real de muertes por la Covid-19 y cuántas vacunas y a qué precios se han comprado son de los grandes enigmas del gobierno federal, no se digan los expedientes sobre la muerte de la gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso y su esposo el senador Rafael Moreno Valle, la oscura compra de pipas con el pretexto de combatir el huachicol, la tragedia de Tlahuelipán enterrada por Pemex y el caso Emilio Lozoya.

Los alcaldes, sean del partido que sean, proceden a ocultar información indiscriminadamente respecto a contratos con proveedores, costos y especificaciones de proyectos de infraestructura urbana, viajes a otros estados o países, sobresueldos que se otorgan y cuestiones que involucran a policías.

Y sí,  el Gobierno de Sinaloa mantiene el ostracismo sobre áreas que históricamente han estado vinculadas a la corrupción como Salud, Obras Públicas, Finanzas y Seguridad Pública.

La opacidad no es privativa de un partido o de una camarilla de poder.

Morena en los ayuntamientos que gobierna, el PAS en la Universidad Autónoma de Sinaloa que controla, el PRI como principal enemigo de la rendición de cuentas y el PAN con la cauda de delitos contra las finanzas públicas que le encubrió al gobierno de Mario López Valdez, todos le han agarrado las patas o matado la vaca de la transparencia. Eso quiere decir que más allá del discurso de ocasión lo que hace falta es quién le entre en serio a volver translúcida la cosa pública.

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