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Evitar la catástrofe educativa en Sinaloa, primer gran reto para el gobierno de Rubén Rocha

Le corresponderá a Rubén Rocha Moya, mandatario electo, y Graciela Domínguez Nava, próxima secretaria de Educación, proseguir con el esfuerzo para rescatar al alumnado sinaloense de la coyuntura de abandono escolar.

Es de suma preocupación y de máxima prioridad ponerles atención y acción a los datos proporcionado por el secretario de Educación Pública y Cultura del Gobierno del Estado, Juan Alfonso Mejía López, que dan cuenta del abandono de la escuela en Sinaloa de 53 mil 127 estudiantes y 56 mil 247 más están en riesgo de situarse en la misma condición debido a las consecuencias que la pandemia de Covid-19 causa en los procesos lectivos.

Si a esto todavía no se le da el tratamiento de catástrofe educativa al menos sí alerta a los gobiernos federal, estatal y municipales para la adopción urgente de estrategias que detengan el flujo de abandono escolar y retengan en las aulas a quienes persisten en salir adelante en la circunstancia difícil, con el reto adicional de recuperar el conocimiento perdido.

Lo mayúsculo del desafío requiere del gran pacto social entre maestros, padres de familia, alumnos y autoridades pues de lo sólido de esta alianza dependen los resultados.

Según lo informado por el titular de la SEPyC al comparecer en el Congreso del Estado, pese a lo grave del caso estatal las circunstancias son mejores comparadas con el contexto nacional. Expuso que gracias estrategias locales como los Centros Comunitarios de Aprendizaje, Regreso sin prisa, pero sin pausa, entre otras, se evitó el nivel de desbordamiento y catástrofe pronosticado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que era del 22% de abandono escolar, y en Sinaloa es del al 9.2%.

Debido a la etapa de transmisión de poderes del Gobierno del Estado le corresponderá a Rubén Rocha Moya, mandatario electo, y Graciela Domínguez Nava, próxima secretaria de Educación, proseguir con el esfuerzo para rescatar al alumnado sinaloense de la coyuntura de abandono escolar.

Sin embargo, la otra amenaza que se cierne consiste en el bajo aprovechamiento pedagógico ya que según la investigación dada a conocer por la SEPyC la interrupción de la presencialidad durante 18 meses provocaría una pérdida en los aprendizajes de 1/3 del grado escolar en un escenario favorable y generalizado, mientras que el peor, la pérdida de todo el año debido a la falta de estrategias, o por el fracaso de éstas.

En este complejo escenario no hay tiempo para perder ni para experimentar. En situación de pandemia lo más apremiante es poner a salvo los procesos educativos y acudir a modelos y políticas públicas que ya se tienen en Sinaloa y que son reconocidas a nivel nacional como exitosas.

Al ser demasiado delgada la línea entre la catástrofe educativa y la posibilidad de salvamento del estudiantado, al gobierno que está por instalarse se le someterá a una primera prueba que exige buenos resultados y rápidos.

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