Economía

CONTRA-INFORME | Desarrollo económico y social: lo que hay y lo que falta

El Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021 fue moderado y poco ambicioso. Sin ir más allá, cumplieron. Pero creo que perdimos otro tiempo valioso ya que poco se avanzó en sentar las bases para enfrentar los grandes rezagos de la entidad, particularmente en materia económica.

Dr. Jorge Rafael Figueroa Elenes / Centro de
Estudios sobre el Desarrollo Económico Local (CEDEL)

PRESENTACIÓN

Cuatro años y medio se cumplieron desde que la administración del Gobierno de estado de Sinaloa quedó en manos del Lic. Quirino Ordaz Coppel y el grupo de funcionarios que lo acompañó durante este proceso. En este tiempo, en las variables asociadas a los ejes estratégicos hubo avances y retrocesos y, en algunas otras, lo que se aprecia es un estancamiento. El propósito de las siguientes reflexiones es precisamente hacer un recuento del grado de cumplimiento de los compromisos contraídos con los sinaloenses, que explícitamente quedaron plasmados en el Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021 y se expresaron en los informes de gobierno.  

Dicho Plan se elaboró sobre la base de cinco ejes estratégicos

  • I. Desarrollo Económico, 
  • II. Desarrollo Humano y Social, 
  • III. Desarrollo Sustentable e Infraestructura, 
  • IV. Seguridad Pública y Protección Civil y, 
  • V. Gobierno Eficiente y Transparente. 

Me ocuparé fundamentalmente de los dos primeros. 

En el caso del Eje estratégico sobre Desarrollo Económico, los componentes son Sinaloa, 

  • con economía próspera y competitiva; 
  • Turismo transversal estratégico de desarrollo; 
  • Agricultura sustentable y competitiva; 
  • Ganadería rentable y sustentable; 
  • Relanzamiento del sector pesquero y acuicultor y; 
  • Ciencia, tecnología e innovación. 

Para el Eje Estratégico sobre Desarrollo Humano y Social, los componentes son 

  • Desarrollo social; 
  • Educación de calidad, incluyente y eficaz; 
  • Desarrollo cultural y artístico; 
  • Por un entorno y sociedad saludable; 
  • Fortalecimiento a familias en desventaja; 
  • Cultura física y deporte; 
  • Desarrollo integral de la juventud e; 
  • Igualdad sustantiva.

El seguimiento de las variables se realizará sobre la base de lo señalado en el Plan, en los apartados de Matriz Estratégica e Indicadores y Metas que corresponden a cada uno de los Ejes Estratégicos señalados. 

DESARROLLO ECONÓMICO

En este apartado lo primero que llama la atención es que el compromiso contraído en materia de desarrollo económico para el periodo en mención se orienta fundamentalmente al desempeño del sector primario. Puede apreciarse que al menos explícitamente, en los componentes del eje, no hay una mención para los sectores secundario y terciario (salvo el turismo), y la atención se concentra en los temas de agricultura, ganadería, pesca, turismo y, ciencia, tecnología e innovación.

Es verdad que por muchas razones las actividades primarias para Sinaloa son muy importantes, pero de acuerdo con los Censos Económicos 2019, en términos de unidades económicas, solo representan el 2.2 por ciento, el 5.5 de la población ocupada de la entidad y apenas el 3.1 por ciento de la producción bruta total. En cambio, en unidades económicas, población ocupada y aportación a la producción bruta total de la entidad, el sector secundario tiene cifras de 11.1,18.2 y 35.2 por ciento, mientras que el sector terciario (el de mayor participación) aporta 86.8, 76.3 y 61.7 por ciento. 

Sin embargo, también es cierto que el sector primario sinaloense es el único de todos sus sectores que participa de manera relevante en la producción sectorial nacional.

Las unidades económicas del sector primario sinaloense representan el 9.5 por ciento de las unidades económicas nacionales en el sector, el 14.7 de la población ocupada y el 18.7 por ciento de la producción bruta del sector primario nacional. El sector primario también es importante porque casi la mitad de la producción de las industrias manufactureras sinaloenses tiene relación con la producción de alimentos (37.5%) y bebidas (10.3%). Además, en el tema de las exportaciones, los subsectores con la mayor participación son las exportaciones agrícolas (66.6%) y las generadas por la industria alimentaria (18.8%). De igual forma, Sinaloa, en el ámbito nacional, tiene una participación importante en las exportaciones agrícolas (15.6% y lugar 2), en las ganaderas (9.3% y lugar 3) y en las exportaciones de la industria alimentaria (4.8% y lugar 8).

De cualquier modo, la impresión que me queda es que los temas de minería, construcción, industria manufacturera, comercio y servicios, debieron tener un mejor trato, en los hechos y en el Plan.

PIB

Pero vayamos a los indicadores y las metas. Los primeros compromisos que se señalan en este eje es mantener la variación porcentual del PIB estatal por encima de la media nacional y ubicar la contribución de Sinaloa en el PIB nacional, en un rango de 2.05 y 2.15 por ciento. Al respecto, considerando el PIB de las entidades federativas hasta 2019 (último año para el que se tiene registro), lo que se observa es que la meta se cumplió, ya que mientras el país creció a una tasa promedio de 1.4 por ciento, Sinaloa creció 2.0 por ciento. Para dimensionar, ocupamos el lugar 14 en el conjunto de las entidades federativas y en el mismo periodo las líderes fueron Baja California Sur (6.2%), Colima (3.6%) y Quintana Roo (3.6%).

A través del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) podemos extender el análisis hasta el primer trimestre de 2021. Así, tomando el periodo completo de la gestión de QOC (2017-2021), se tiene que la tasa de crecimiento promedio para Sinaloa es de -0.5 con datos desestacionalizados y de -0.14 por ciento en cifras originales, lo que ubica a la entidad, en el país, en las posiciones 10 y 11, en una lista en la que en la que los primeros lugares, para el mismo periodo, los ocupan Colima (1.4%) y Yucatán (0.6%). Vista la situación de esta manera, Sinaloa también muestra un mejor desempeño económico que el país, el que, en cifras desestacionalizadas, cayó en promedio -1.2 por ciento en el periodo. 

Por lo que corresponde a la contribución de Sinaloa al PIB nacional, esta no solo se mantuvo dentro del rango señalado, sino que el límite superior fue marginalmente superado, ya que en 2019 Sinaloa participó con el 2.26 del PIB nacional. Sin duda la meta pudo haber sido más ambiciosa, en tanto entidades con igual o menor población que Sinaloa tienen una mayor contribución. Por ejemplo, Sonora y Coahuila con poblaciones muy similares aparecen en 2019 con mayores participaciones, 3.28 y 3.42 por ciento, respectivamente.  

Empleos

En el tema laboral las metas planteadas eran lograr, en el promedio de los 5 años, una tasa de desocupación por debajo de la media nacional y generar 25 mil nuevos empleos ante el IMSS en periodo anual 2017-2021. Se observa que efectivamente la tasa de desocupación pudo mantenerse permanentemente por debajo de la cifra nacional, sin embargo, debido sobre todo a la pandemia, la meta de empleo no pudo alcanzarse, ya que el promedio de empleos generados anualmente fue solo de alrededor de 16 mil empleos.

Exportaciones e Inversión

Con respecto a exportaciones e Inversión Extranjera Directa (IED), variables en las que Sinaloa acusa un evidente rezago, las metas, aunque poco ambiciosas, no pudieron alcanzarse. Se trataba de llegar a la cifra de 3 mil MDD en exportaciones en el promedio anual del periodo 2017-2021 y superar los mil 500 MDD en Inversión Extranjera Privada. En el caso de las exportaciones, solo en los últimos años del periodo se estuvo cerca de alcanzar la meta, aunque esto no sucedió, mientras que las cifras de IED se acercaron a la meta solo en 2017 y 2020, cuando el dato se quedó a la mitad del camino. Hemos señalado lo poco ambicioso de las metas, en tanto en el periodo 2017-2021, con un promedio anual de 2,417 MDD, las exportaciones sinaloenses representaron solo el 0.7 de las exportaciones nacionales ocupando el lugar 20 en el ranking nacional, mientras la IED de la entidad, con un promedio anual de 544 MDD, representó solo el 1.6 del acumulado nacional y se ubicó en el lugar 17 en el plano nacional.  

Turismo

Uno de los grandes temas en este eje es el turismo, y las metas asociadas a él fueron aumentar a 530 los establecimientos de hospedaje; contar con 24 mil cuartos en establecimientos de hospedaje disponibles en Sinaloa, incluyendo todas las categorías y aquellos que no tienen clasificación; aumentar la llegada de turistas nacionales y extranjeros, hasta alcanzar los 4 millones anuales; incrementar la conectividad de los aeropuertos de Culiacán, Mazatlán y Los Mochis con otros destinos, mediante el arribo de hasta 21 mil vuelos anuales a estas ciudades; aumentar la llegada de pasajeros a los aeropuertos de Culiacán, Mazatlán y Los Mochis, hasta sumar 1 millón 800 mil personas al año; contar con el arribo de más cruceros en los puertos de Mazatlán y Topolobampo, hasta sumar 200 al año; aumentar la llegada de pasajeros a los puertos de Mazatlán y Topolobampo, hasta sumar 450 mil personas al año; contar en Sinaloa con una oferta de 3 mil establecimientos turísticos, como restaurantes, cafeterías, bares, centros nocturnos y otras clases y; crear más empleo en las actividades relacionadas con el sector turístico en Sinaloa, ocupando a 110 mil personas. 

Los registros evidencian que se superó la meta en cuanto al número de establecimientos de hospedaje (684), al número de cuartos (26,781), al número de turistas (5,271,130), a la llegada de pasajeros a los aeropuertos de las principales ciudades de la entidad (1,927,315) y al número de establecimientos turísticos (3,310). Se encuentra evidencia también, de que no pudieron alcanzarse las metas relacionadas con el incremento en la conectividad de los principales aeropuertos del estado ya que la cifra se quedó en 17 mil vuelos; con el arribo de más cruceros a la entidad ya que solo se recibieron 127 en el año de mayor afluencia (2019) y; al incremento del empleo en las actividades relacionadas con el sector turístico, ya que los Censos Económicos 2019 solo registran cerca de 72 mil personas ocupadas en las actividades turísticas (se esperaba que hubiera 110 mil personas). 

Pero para tener una idea de los retos que tiene la actividad turística de Sinaloa en términos de la competencia con el resto de los destinos de playa, conviene saber que el número de visitantes extranjeros de Cancún supera en 7 veces a los que optan por Mazatlán, mientras que los que visitan la Riviera Maya superan a Mazatlán en 5.5 veces. En el caso de Los Cabos, sus visitantes extranjeros son más del doble de los que visitan Mazatlán. Las distancias se amplían, entre otras razones, por la falta de un corredor turístico y la limitante de habitaciones disponibles de calidad, ya que las que existen en la Riviera Maya superan en casi nueve veces a la cantidad existente en Mazatlán, Cancún lo supera 6 veces y, Los Cabos, multiplican las de Mazatlán por cuatro. 

Sector Primario

En las actividades primarias, particularmente en la agricultura, por poco pero no se cumplió con la meta de producir 13 y medio toneladas de productos agrícolas, pero si se cumplió satisfactoriamente con las metas de aumentar el valor de la producción agrícola por encima de los 50 mil millones de pesos por año, de diversificar la producción agrícola y de incrementar la superficie dedicada a la producción de cultivos alternativos o estratégicos. En el caso de la ganadería, no se alcanzó la meta de producir 500 mil toneladas por año, por poco pero tampoco se llegó a la meta de incremento del valor de la producción pecuaria (15 mil millones de pesos por año) y tampoco se alcanzó el volumen de cabezas deseado (500 mil). En la producción pesquera y acuícola las cosas fueron un poco mejor, ya que se incrementaron los volúmenes de producción pesquera y acuícola en los niveles establecidos en la meta (350 mil y 70 mil toneladas), prácticamente se triplicó el valor de la producción pesquera con relación con la meta establecida y se alcanzó satisfactoriamente la meta señalada para incrementar el valor de la producción acuícola. Por estos últimos datos, Sinaloa mantuvo el liderazgo nacional en cuanto al valor de la producción pesquera y acuícola.

En general las cifras sobre el desempeño de las actividades primarias son más buenas que malas, pero ni así alcanzó para cumplir con una meta adicional planteada en este eje, que es la referida a mejorar la participación del PIB primario de Sinaloa en el PIB nacional, llevando la cifra de 7.8 por ciento en 2015 a 8.5 al final del periodo. Nos quedamos en 8.2 por ciento en 2019 y en 7.8 como promedio del periodo. Tampoco se podía esperar más de un sector que presentó variaciones anuales negativas en casi la mitad de los trimestres considerados en la gestión de QOC y que, aunque es el único de los sectores que presenta, en promedio, una variación positiva para todo el periodo, esta es de apenas 0.8 por ciento. Las actividades terciarias muestran una variación de -0.3 en el periodo y las actividades secundarias una caída de -1.7 por ciento. 

Ciencia, Tecnología e Innovación

Finalmente, en este apartado se incluyen también los indicadores y las metas sobre Ciencia, Tecnología e Innovación. Se observa que se cubrieron satisfactoriamente todas las metas establecidas, que tenían que ver con aumentar el número de miembros en Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el número de programas en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC), el número de patentes, el número de registros y preregistros en el Registro Nacional de Instituciones y Empresas Científicas y Tecnológicas (RENIECYT) y el número de becas de posgrado nacionales vigentes en el estado.

Sin embargo y pese a lo señalado consideramos que las cosas en materia de ciencia, tecnología e innovación no van del todo bien. Con respecto a las entidades con mayor desarrollo tenemos un rezago estructural que se explica, entre otras razones, por la baja participación del PIB en los llamados sectores de alto crecimiento (lugar 23 en el país), la escasa diversificación económica (lugar 17) y la poca complejidad económica de nuestras actividades productivas en sectores de innovación (lugar 26). Además, en materia de capital humano calificado y de investigadores nacionales también existen rezagos que deben atenderse. En el número de investigadores por entidad federativa ocupamos la posición 19 y nos ubicamos en el lugar 21 en lo referente al número de alumnos de doctorado, maestría y especialización por cada mil personas de la PEA. Tampoco destaca Sinaloa en cuanto a miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), ya que, considerando el tamaño de la población de cada entidad, la entidad aparece en la posición 19. Por eso y otras razones deben ampliarse las condiciones para atraer y retener talento que constituye un factor clave para elevar los niveles de competitividad regional.

DESARROLLO HUMANO Y SOCIAL

En este eje analizaremos en principio los temas referidos a la evolución de la pobreza y la pobreza extrema.

Pobreza

Considerando posibles modificaciones en la metodología del CONEVAL para la medición de la pobreza, nos concentraremos en las variaciones entre las cifras del 2018 y del 2020. Al respecto tenemos que, en Sinaloa, entre el 2018 y el 2020 el porcentaje de la población en condición de pobreza se redujo en 2.9 por ciento, lo que equivale a 74 mil 100 personas menos en esta condición. En cambio, la población en condición de pobreza extrema aumentó, en el mismo periodo, en 0.2 por ciento que representan 8 mil 300 personas más en esta condición.

Pero, además, con la misma base de comparación, aumentó el porcentaje de la población vulnerable por carencias sociales (0.3%), el porcentaje de la población vulnerable por ingresos (1.2%), el porcentaje de la población con carencias por acceso a los servicios de salud (6.4%) y el porcentaje de la población con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema por ingresos (1.3%). Además, no logró cubrirse la meta de reducir a 1.8 el porcentaje de población en viviendas con piso de tierra (la cifra fue de 2.9 en 2019), pero sí se logró disminuir a 1.9 el porcentaje de población en viviendas con techos de material endeble

Sobre la meta de incrementar a mil 750 la cantidad de apoyos otorgados para la creación de micronegocios dirigidos fundamentalmente a jefas de familia y habitantes de zonas de atención prioritaria (zap), no se encontraron registros.

Educación

En el tema de educación la prioridad era mejorar fundamentalmente las condiciones de la educación básica. Se estableció como meta, por ejemplo, ubicar al estado entre los primeros diez lugares a escala nacional en logro académico en ciencias, lectura y matemáticas de educación básica, pero al respecto no se tiene información disponible. Según la información encontrada, no pudo alcanzarse el nivel de cobertura deseado en educación básica, media superior y superior, ni se pudo conseguir tampoco, para esos niveles, el nivel de eficiencia terminal establecido como meta. También era una aspiración en este componente, ubicar a la entidad entre los primeros 5 lugares a escala nacional en grado promedio de escolaridad y tampoco pudo cumplirse con esta meta, aunque Sinaloa se ubicó entre el octavo y el onceavo lugar en el ámbito nacional.

Algo que sí debe reconocerse, es el haber mantenido por debajo del 4 por ciento, el nivel de analfabetismo. 

Salud

En el ámbito de la salud, identificado como entorno y sociedad saludable, en general se tienen cuentas regulares, ya que se alcanzaron las metas de mantener por arriba del 90 por ciento la cobertura anual de vacunación con esquema completo en niños menores de un año de edad y de mantener la tendencia de mortalidad infantil anual por debajo de la media nacional, pero no fue posible disminuir a 11 la tasa de mortalidad por cáncer cérvico-uterino de cada cien mil mujeres de 25 años y más, ni tampoco se pudo mantener la mortalidad anual por diabetes por debajo de la media nacional. 

Igualdad sustantiva

En este eje se incluyó también un componente identificado como igualdad sustantiva, que aborda fundamentalmente la participación de las mujeres en la vida económica y las condiciones de maltrato hacia ellas. Los datos revelan que sí se pudo incidir en la disminución de la violencia que sufren las mujeres de 15 años y más por sus parejas (de 42.1 por ciento en 2011 a un promedio de 39.3 en el periodo), pero no en la reducción del porcentaje de mujeres ocupadas de 15 años y más que no reciben remuneración por su trabajo (la meta era llegar a 4.05 y la cifra promedia 4.6 en el periodo).

Tampoco se pudo alcanzar la meta fijada para contribuir en el aumento de la tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral (se planteó alcanzar 48 por ciento y la cifra promedia 46 en el periodo), ni en la establecida para contribuir en la reducción de la tasa de fecundidad adolescente (se trataba de pasar a 65.0 puntos y la cifra promedia 69.5 en el periodo). 

REFLEXIONES FINALES

Si nos concentramos exclusivamente en los indicadores y las metas que corresponden a los dos ejes que aquí han sido considerados, apreciamos que algunas de las metas definitivamente no pudieron alcanzarse, otras sí y en otras se estuvo cerca de la cifra deseada, pero no se alcanzó. Eso es, hasta cierto punto, normal y lo que más debiera valorarse es el esfuerzo realizado, sobre todo tomando en cuenta que la última parte de la gestión estuvo afectada por la pandemia provocada por el covid-19.

Por otra parte, el informe destacó otros aspectos relevantes de la gestión que aquí no han sido mencionados en tanto corresponden a otros ejes estratégicos, pero que definitivamente tienen que ver con el desarrollo económico y social. Me refiero particularmente a los temas de infraestructura hospitalaria, manejo de la deuda, ampliación de tramos carreteros, recuperación de espacios públicos, infraestructura hidráulica para evitar inundaciones e infraestructura de espectáculos deportivos.

También es relevante mencionar el especial apoyo que se le dio a la zona sur para mejorar su infraestructura urbana. Sobre todas estas acciones que sin duda benefician a la sociedad y a los sectores económicos, al tiempo se conocerá si se hizo un uso eficiente y transparente de los recursos asignados para su ejecución. Habrá que esperar para saberlo.

Después de revisar las cifras, los datos y el discurso, la impresión general que me queda del Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021, del Informe de Gobierno y de la gestión de QOC, es que fueron moderados y poco ambiciosos. Sin ir más allá, cumplieron. Pero creo que perdimos otro tiempo valioso ya que poco se avanzó en sentar las bases para enfrentar los grandes rezagos de la entidad, particularmente en materia económica.

Entre otras cosas, me parece, por ejemplo, que la aspiración de mantener una variación del PIB estatal por encima de la media nacional y una contribución al PIB nacional que ronda el 2 por ciento debió haber sido más exigente, porque en ese nivel tenemos ya varios años y nuestra aportación es solo relevante en el sector primario nacional. De poco sirve crecer marginalmente por encima de la media nacional, como ha sucedido en este periodo y en los últimos 16 años, si permanentemente nos ubicamos entre las entidades de bajo crecimiento. Eso no ayuda tampoco a mejorar nuestro PIB per cápita ni a escalar posiciones en el ranking nacional, en el que estamos ubicados en el puesto 18 junto a las entidades de bajo nivel de PIB per cápita. Como una referencia, el PIB per cápita de las entidades líderes en este indicador, es 4 veces más grande que el PIB per cápita de Sinaloa en el caso de Campeche, 2.8 veces en el caso de la CDMX y el doble en el caso de Nuevo León.

Como antes señalé, me llama particularmente la atención la ausencia en los documentos básicos y en el discurso del gobierno saliente, de una mención explícita a la conveniencia de sentar las bases para un posible proceso de industrialización que nos sitúe en la posibilidad de aprovechar las potencialidades de la entidad, la apertura comercial, el T-MEC y las obras de infraestructura que se anuncian para Sinaloa. Lo he dicho antes, se requiere del diseño de una política de desarrollo regional orientada al aprovechamiento de la producción primaria y el impulso de las actividades industriales manufactureras. En Sinaloa, la infraestructura productiva, la IED, los procesos de innovación, el capital humano calificado, la ciencia, la tecnología y el estado de derecho son variables que deben alinearse para consolidar una estrategia de industrialización manufacturera, como condición para que Sinaloa alcance un proceso de crecimiento y desarrollo sostenido, con una economía más diversificada y con actividades productivas de mayor complejidad y dinamismo, que permita escalar a mayores niveles de ingreso per cápita y de mayor bienestar social para la población sinaloense. Ya no fue en este sexenio, esperamos que se concrete en el que está por iniciar. 

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