Educación

CONTRA-INFORME | Pandemia, la catástrofe en el pase de estafeta

La pandemia del COVID-19 ha dejado en Sinaloa un rastro de familias incompletas, un personal de salud cansado y un sistema educativo con grandes problemáticas sin resolver.

Era el 27 de febrero del 2020. En un avión comercial con destino a Culiacán viajaba un hombre de 41 años de edad. En el trayecto recibió una llamada del sector salud federal, se le informó que era un caso sospechoso de COVID-19. El hombre originario de Hidalgo había estado en Italia un día antes, donde se supone se contagió.

Esta persona bajó del avión y con una naturalidad que contrastaba con el panorama de otros países donde este virus ya había comenzado a cobrar víctimas, pidió un taxi del Aeropuerto Internacional de Culiacán al Hotel Lucerna, donde se registró.

La Secretaría de Salud del Estado lo localizó cuando ya se encontraba instalado en el Hotel, lugar donde lo aisló y le brindó tratamiento a pesar de la inexperiencia del personal de salud por ser una enfermedad nueva.

Esto no permaneció oculto por mucho tiempo, puesto que al día siguiente de la llegada de este sujeto los rumores ya rondaban en medios de comunicación. De tal manera que el Secretario de Salud, Efrén Encinas Torres convocó a una rueda de prensa en el Palacio de Gobierno para brindar información.

Reporteros, reporteras y periodistas de los diferentes medios informativos locales se aglomeraron en la sala exigiendo la aclaración de los rumores.

Ahí el secretario de Salud lo confirmó, este era el primer contagio en Sinaloa y el segundo caso en todo México

El llamado fue a no caer en pánico, pues ya se estaban llevando a cabo las acciones pertinentes en las salas de aeropuertos y puertos marítimos para evitar más contagios.

Fue así cómo comenzó la bola de nieve que hasta el día que se redactó este texto, sigue sumando personas fallecidas, contagiadas y problemáticas sociales.

Bola de nieve que inició casi a la mitad de la administración del gobernador, Quirino Ordaz Coppel, quien probablemente al asumir el cargo el 1 de enero del 2017 no contemplaba la idea de que dos años de su administración quedarían sumidos ante una catástrofe a nivel global, la pandemia del COVID-19, la cual vino a modificar prioridades en el sistema de Salud y a develar sus deficiencias.

Pero antes de hablar sobre el manejo de la pandemia en Sinaloa, es necesario dar un repaso sobre las ya existentes necesidades y problemáticas del sistema de salud, las cuales dieron paso a un escenario perfecto para la catástrofe en Salud.

Escenario para la catástrofe

“Uno de los principales retos que tuvimos fue mejorar el abasto de medicamentos, lo cual lo hicimos con recursos aportados por el Estado principalmente, y en parte a recursos de una compra consolidada”.

– Alfredo Román Messina, ex secretario de Salud de Sinaloa

Alfredo Román Messina recibió el mando de la Secretaría de Salud del Estado en 2017, de la mano de Quirino Ordaz Coppel. El exsecretario manifestó en diversas ocasiones que recibió una dependencia inmersa en problemas de corrupción, laborales, desabasto de medicamentos y falta de equipamiento.

“Yo entré el 1 de enero del 2017 con la sorpresa de que la Secretaría de Salud tenía varios problemas”, lamentó Alfredo Román Messina.

El 25 de abril del 2017, reconoció  ante el Congreso del Estado la existencia de actos de corrupción dentro del Sistema de Salud.

Dijo que encontró la una dependencia de Salud saqueada y en ruinas. Con un déficit de 350 millones de pesos, aunque la deuda histórica ascendía a más de 2 mil millones.

“Messina expuso que el sector no puede operar deficitariamente, con casi 3 mil millones de pesos que forman parte de pasivos que tiene la administración estatal”, cita de la información publicada por el Congreso del Estado.

En una entrevista realizada por ESPEJO, Román Messina explicó que el principal problema era el abasto de medicamentos porque existía un pasivo de más de 500 millones de pesos con el único proveedor que había en ese entonces. 

Ante el Congreso del Estado, Messina explicó que al igual que los medicamentos, en el caso de la subrogación de servicios de equipamiento y laboratorio se tenía una sola empresa como proveedora, a la cual se le autorizó en el último día de la administración estatal de Mario López Valdez, un incremento en el costo de sus servicios del 100%.

En el tema de personal de salud, el ex secretario informó que en la administración estatal previa a la de Quirino Ordaz Coppel, quedaron mil 400 trabajadores fuera de basificación, es decir, sin prestaciones de ley y con sueldos precarios 

“Desde 1996 la Federación no ha generado una sola base más y sigue siendo un problema social”, expuso Román Messina.

En este panorama de un sistema de salud deficiente fue donde el gobernador, Quirino Ordaz Coppel recibió la batuta del poder ejecutivo, mismo panorama en el que llegó la pandemia del COVID-19, la cual vino a sumar otras problemáticas.

Pero, antes de mencionarlas es necesario definir ¿Qué es la Covid-19? Es una enfermedad causada por coronavirus, en este caso se trata del SARS-COV2. El primer caso se registró en China en diciembre del 2019, se extendió por todo el mundo y el 11 de marzo del 2020 fue declarada pandemia global por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Esta enfermedad ha ocasionado más de 4 millones de muertes, destruyendo a familias en todo el mundo, ha generado importantes pérdidas económicas y grandes rezagos educativos.

Particularmente en Sinaloa, hasta el corte del 20 de octubre del 2021, 601 días después del primer caso confirmado, se habían contagiado un total de 72 mil 906 personas, de estas fallecieron 8 mil 649 personas.

Esta cifra ha superado en muertes a los tres escenarios que previó el Gobierno Estatal el 10 de abril del 2020:

Escenario catastrófico: con 122 mil 220 infectados, 26 mil 910 hospitalizados, 6 mil 319 en terapia intensiva y 2 mil 495 muertos; se requeriría contar con 3 mil 688 camas de hospitalización y 2 mil 134 para terapia intensiva.

Escenario Intermedio: con 103 mil 070 infectados, 22 mil 696 hospitalizados, 4 mil 283 en terapia intensiva y 2 mil 075 muertos; se requeriría contar con 3 mil 013 camas de hospitalización y 1 mil 218 para terapia intensiva.

Escenario optimista: con 62 mil 946 infectados, 13 mil 870 hospitalizados, 2 mil 617 en terapia intensiva y 1 mil 147 muertos; se requeriría contar con 1 mil 113 camas de hospitalización y 418 para terapia intensiva.

Para evitar llegar a estos escenarios, el Gobierno del Estado comenzó a aplicar restricciones y medidas de confinamiento buscando mitigar los contagios.

Medidas de mitigación y confinamiento

“Necesitamos estar lo más que se pueda en casa, salir solamente para lo esencial, no son vacaciones, son días y semanas que necesitamos hacer un sacrificio importante para que no se propague el virus”.

– Quirino Ordaz Coppel, Gobernador del Estado.

Para detener esta bola de nieve, la primera medida de mitigación estatal documentada se dio a conocer al día siguiente de la llegada del primer paciente del Covid-19 a Sinaloa. El secretario de Salud, Efrén Encinas Torres informó sobre acciones de prevención en aeropuertos y puertos marítimos del Estado, así como el seguimiento de las personas que compartieron el vuelo con el primer paciente COVID-19.

“Sinaloa está preparado”, se cuenta con personal capacitado e insumos para hacerle frente a la enfermedad, mencionó Encinas Torres en aquel entonces.

Sin embargo, para esa fecha el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus informó que se aumentó el riesgo de propagación e impacto del virus a un nivel muy alto a nivel mundial.

“Un llamamiento a todos los países para que eduquen a sus poblaciones; amplíen la vigilancia; encuentren, aíslen y cuiden cada caso; rastreen cada contacto; y adopten un enfoque de todo el Gobierno y de toda la sociedad”, expresó el director de la OMS.

Ante esto, en Sinaloa, en marzo del 2020 comenzó la transmisión local del virus e inició la primera etapa del confinamiento.

Gobierno del Estado optó por el cierre de gimnasios, centros nocturnos y casinos con la finalidad de evitar la propagación del virus. El 23 de marzo del 2020, a través de un enlace en vivo por Facebook, Ordaz Coppel anunció dichas medidas para priorizar el aislamiento social.

“Las entradas y las salidas en el Estado de Sinaloa (…) con filtros sanitarios, además de la supervisión del reforzamiento de aeropuertos, en  centrales camioneras y también en puertos vamos a profundizar también en otras acciones, así como ya se suspendieron eventos culturales (…) también se suspenderán las labores, las actividades en los casinos, cines, obviamente en lo que es teatro y lo aplicaremos a los antros, a lo que es centros nocturnos, discotecas, gimnasios, porque es muy importante ahorita el distanciamiento social”, dijo.

Estas acciones de confinamiento, posteriormente se afianzaron con:

  • La implementación de operativos de seguridad contra contagios en las principales ciudades del Estado.
  • El decreto de la “Ley Seca”, es decir, se prohibió la venta y compra de alcohol.
  • Cierre de restaurantes y playas en Culiacán y Navolato.
  • Se limitó el ingreso a cementerios públicos para evitar aglomeraciones.
  • En Culiacán, por órdenes del presidente municipal, Jesús Estrada Ferreiro se cerró el tránsito por el centro de la ciudad.

Esto ocasionó manifestaciones por parte de dueños de negocios, puesto que desde un inicio, algunos sectores habían previsto una crisis económica y urgían al Gobierno Estatal alguna estrategia para evitar una pérdida mayúscula.

Edna Fong, quien en ese entonces fungía como presidenta de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) en Sinaloa y Francisco Álvarez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA), Culiacán, reconocieron que después de la confirmación del primer caso, los comercios y plazas comenzaron a recibir menos clientes.

“Aquí las afectaciones que pudiéramos tener, por ejemplo, es el incremento (del costo) en las materias primas”, mencionó Edna Fong.

Estos comentarios se fueron fortaleciendo, las exigencias fueron incrementándose y las y los hoteleros, comerciantes, empresarios y empresarias empezaron a manifestarse a través de medios de comunicación y en las calles con el fin de pedir apoyos, puesto que la mayoría de los trabajadores considerados “no esenciales” se confinaron en sus casas, las ventas bajaron y varios comercios tuvieron que cerrar.  

“Si no hay apoyo, déjenos trabajar. Pedimos al menos un día poder trabajar, tenemos más del mes trabajar”, expresó Yolanda Valderrama Gonzales, representante de comerciantes del tianguis Los Huizaches en Culiacán, durante una manifestación en Palacio de Gobierno.

Cabe mencionar que, a pesar de la implementación de las medidas antes comentadas, no se evitó que en el transcurso de la pandemia se presentaran repuntes u olas de contagios de COVID-19.

Documentado por Noroeste, la primera ola de contagios se presentó en junio del 2020 donde las cifras superaron los 200 nuevos casos diarios.

Previo a este repunte, el Día del Niño, el 30 de abril del 2020, la ciudadanía “rompió” el confinamiento, y en las entradas de pastelerías, pizzerías y dulcerías se observaron múltiples aglomeraciones, lo cual implicó un alto riesgo de contagio. 

“Hoy fue un día muy importante para todos, desgraciadamente vimos la movilidad en la Ciudad de Culiacán demasiado exagerada”, dijo Víctor Hugo Sánchez Malof, subsecretario de Atención Médica de la Secretaría de Salud en Sinaloa.

Posteriormente, el 30 de mayo del 2020, luego de pasar 69 días en casa, a nivel nacional se dio por finalizada la Jornada Nacional de Sana Distancia, es decir, comenzó la reactivación de la economía y la apertura de algunos comercios. 

En una entrevista brindada al periódico El Debate, Ordaz Coppel habló sobre la necesidad de algunos comercios de poder abrir sus puertas y terminar con el cierre obligatorio, pero privilegiando la salud.

El riesgo que tenemos es que exista un rebrote como dicen, y eso hay que cuidar mucho y ver que todos somos responsables”, mencionó.

Sin embargo, días después este repunte llegó. Según el reporte diario de la Secretaría de Salud en Sinaloa, el primero de junio se reportaron 84 nuevos contagios y 14 fallecimientos, pero el 02 de junio la cifra de nuevos contagios incrementó a 122, el 03 de junio del 2020 se reportaron 220 contagios y esta cifra llegó a casi los 300 contagios diarios el 05 de junio del 2020.

La segunda ola se presentó en enero del 2021, cuando después de una disminución en diciembre del 2020, los casos diarios subieron a más de 100 en las últimas semanas de enero 2021, esto según la Secretaría de Salud en Sinaloa fue por motivo de las fiestas decembrinas. 

La última ola de contagios, registrada hasta el día que se redactó este artículo, se presentó en julio del 2021, con más de 500 casos diarios, esta cifra fue histórica. Esto como consecuencia de la llegada de una nueva cepa de COVID-19: la variante Delta. 

Cierre de escuelas

“La contingencia sanitaria está dejando al descubierto una serie de debilidades en el sistema educativo mexicano, de las cuales debemos aprender para subsanarlas en el futuro”.
– Fidel Ibarra López, columnista.

Una de las medidas de confinamiento más destacables fue el cierre de los planteles educativos con el fin de minimizar la movilidad y con ello el riesgo de contagio de COVID-19.

El 20 de marzo del 2020, casi un mes después del primer contagio de COVID-19 en Sinaloa, Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) instruyó el cierre de escuelas y el cambio a una educación a distancia, por lo que los planteles educativos no volvieron a ver los rostros completos de los y las estudiantes.

Por más de un año los planteles educativos permanecieron inactivos y la bola de nieve no se detuvo, sino que logró afectar al sistema educativo. Al estar cerradas, las escuelas sufrieron las consecuencias del deterioro del tiempo, el abandono, saqueos y vandalismo.

Dicho por el propio secretario de educación del Estado, Juan Alfonso Mejía López, el pasado 31 de mayo del 2021, un total de 209 planteles educativos sufrieron atracos y daños al permanecer cerrados, así se publicó en el portal de Línea Directa.

“Alrededor de 207, 209 escuelas, 50 por ciento se encuentran en Culiacán, es muy importante decir que las escuelas no están suspendidas en el aire, están siempre en una localidad y lo que vive esa localidad, sin duda también lo vive la escuela”, dijo Mejía López.

Por su parte, el Gobernador, Quirino Ordaz Coppel, en su cuarto informe de gobierno, señaló que en el rubro educativo, “a fin de garantizar la equidad educativa” se entregaron apoyos y obras de infraestructura.

“En materia de infraestructura educativa, avanzamos con éxito en la construcción de aulas, laboratorios, talleres y anexos, entre otros, para ofrecer espacios dignos a nuestros niños, niñas y adolescentes para una educación de calidad”

La inversión en estos trabajos, según este informe, para apoyar a 158,738 alumnos en los diferentes niveles educativos fue superior a los 500 millones de pesos.

Aunque, en un recorrido realizado por el equipo de ESPEJO se constató que en algunas escuelas de Culiacán las consecuencias de los robos aún eran visibles en ellas.

La infraestructura escolar no fue el único problema que enfrentó la educación durante la pandemia. A nivel nacional se intentó suplir a los salones de clases por dispositivos electrónicos, programas de televisión y de radio. Pero, organizaciones como Mexicanos Primero Sinaloa comenzaron a mostrar preocupación ante el rezago educativo y la deficiencia de la modalidad a distancia debido a que no todos los y las estudiantes tenían la posibilidad de acceder a una educación virtual, el rezago educativo y la deserción escolar comenzó a hacerse presente.

La nueva realidad que estamos viviendo trajo consigo en la gratuidad en la educación, ya que el 43.6% de las familias que no tenían internet en casa o datos móviles en el celular, tuvieron que pagar para acceder a él o salir de sus casas para conectarse desde un café internet o una red gratuita con todos los riesgos que eso implica, mencionó Katia Carranza, investigadora de Mexicanos Primero.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED) 2020, se rescató que en México, 5.2 millones de estudiantes dejaron las aulas y no se inscribieron en el ciclo escolar 2020-2021, de estos, 2.3 millones lo hicieron por el riesgo de la pandemia y 2.9 millones debido a la falta de recursos económicos para continuar estudiando.

La Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) realizó un diagnóstico donde se rescató que un total de 53 mil 127 alumnos de educación básica abandonaron la escuela, es decir, el 9.2% de la población estudiantil, la mayoría del nivel de secundaria.

“¿Qué destaco aquí? Que son a nivel secundaria donde habría que poner más atención. Si tuviéramos que tomar una decisión particularmente importante en donde hay que concentrarse más en una lógica de conquista hacia la presencialidad es en secundaria”, mencionó Juan Alfonso Mejía López, secretario de Educación en Sinaloa.

Mejía López mencionó que hay 56 mil 247 alumnos y alumnas en riesgo de abandonar la escuela.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCU), durante la pandemia los mexicanos perdieron, en promedio, aprendizajes equivalentes a dos años de escolaridad, lo que se traduce que alumnos con menos aprendizajes significan futuros trabajadores con menos habilidades, lo que puede reducir sus ingresos en un 8% anual durante su vida laboral.

Además de los problemas de infraestructura y las deficiencias propias de la academia, los y las trabajadoras de la educación también alzaron la voz para exigir mejores condiciones laborales.

Una de estas manifestaciones fue documentada por el Sol de Sinaloa, donde maestros protestaron frente a Palacio de Gobierno, el 12 de octubre del 2020, para exigir el pago de su salario, quienes debido a la pandemia incrementaron las horas de trabajo.

Como medida para contrarrestar los efectos de la pandemia en la educación, el 26 de abril se pusieron en marcha los Centros Comunitarios de Aprendizaje en Sinaloa. Estos centros fueron una opción para iniciar con la presencialidad y que estudiantes con problemas en su aprendizaje pudieran recibir atención presencial.

Fue así que el 24 de junio del 2021, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador anunció el regreso a clases presencial y con ello la apertura de las escuelas para el 30 de agosto del 2021.

Al ser una instrucción a la que el Estado respondió afirmativamente, causó revuelo en el magisterio educativo.

Autoridades estatales y líderes de las secciones 27 y 53 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) llevaron a cabo mesas de diálogo para acordar un regreso a clases seguro, sin embargo, no se lograron poner de acuerdo.

Luego de la tercera reunión, el líder de la sección 53, Fernando Sandoval Angulo concluyó que no existían las condiciones adecuadas para regresar a la presencialidad debido a la falta de infraestructura adecuada en diversas escuelas, por lo que dio a conocer que al menos, de su sección, la mayoría de los planteles continuarían a distancia.

“Lo que hoy vine a expresar y vuelvo a reiterar es que no vemos condiciones para el regreso a clases presencial, aunque estamos construyendo acuerdos”, dijo Fernando Sandoval.

Sin embargo, un día después de esta declaración, Gobierno del Estado emitió un decreto con los lineamientos  y el protocolo  para el regreso a clases, decreto que fue criticado por el propio SNTE.

Imagen: Captura de pantalla.

Después, el regreso a clases fue inminente, el 2 de septiembre del 2021, el 24% de la matrícula retomó el ciclo escolar 2021-2022 de manera presencial.

Ese día, según informó el secretario de educación, mil 157 planteles educativos abrieron sus puertas de nueva cuenta.

A este número, un mes después se le sumaron mil 98 escuelas, por lo que a la fecha, el 33% de las escuelas de Sinaloa se encuentran en un modelo presencial. Según la información brindada por la Secretaría de Educación, la incidencia de contagios después de la reapertura de las escuelas es de un 0.03%, con 115 casos de contagios de estudiantes, maestros y personal de apoyo.

Aunque las exigencias por falta de infraestructura y mejores condiciones laborales no solo ocurrieron en el sector educativo, también se destaparon en el sistema de salud, donde personal de medicina y enfermería salió a manifestar injusticias de las que eran víctimas.

Deficiencias en el sistema de salud

“Nosotros estamos desesperados, hemos sido contagiados por covid y estamos cubriendo los gastos médicos con nuestro dinero. Es mucho el personal que se ha contagiado”.

-María Helena Ponce, trabajadora de salud.

La bola de nieve pandémica no solo vino a develar la realidad en materia educativa en la que se encontraba Sinaloa, sino que destapó el velo de las abundantes problemáticas que desde tiempo atrás acarrea el Sistema Estatal de Salud como la corrupción, falta de medicamentos y la precariedad laboral de los trabajadores. Problemáticas que se incrementaron durante la pandemia.

Al informar del primer caso confirmado de COVID-19, el Gobierno estatal a través de la Secretaría de Salud pidió no generar pánico, pues se encontraban preparados y capacitados para tratar el COVID-19.

Sin embargo, la ciudadanía no atendió este llamado y comenzó a hacer compras de pánico, por lo que el gel antibacterial, guantes, cubrebocas, papel y alcohol comenzaron a escasear en las farmacias del Estado.

Al día siguiente de haberse confirmado el primer contagio, al frente de cada farmacia del centro de Culiacán y algunas de la periferia se observaba un cartel con la frase “¡No hay cubrebocas!”.

Pero esta escasez no solo sucedió en las farmacias, también en los hospitales y centros médicos del Estado, donde el personal médico exigía más y mejores espacios para atender a pacientes.

“Camas disponibles y personal porque hay quienes están viniendo a trabajar y están infectados, necesitan que alguien ponga atención en un hospital que está recibiendo un gran porcentaje de pacientes Covid, necesitamos apoyo porque entre más compañeros se contaminen van hacer un foco de infección para la gente que viene, todo está rebasado equipo de protección no nos lo dan estamos comprando o entrando sin protección es por eso el índice de contagio”, expresaron trabajadores del Seguro Social de Mazatlán.

Por su parte, el  Gobernador, en su Cuarto Informe de Gobierno informó que en abril del 2020 se entregó material y equipo médico para la atención de pacientes hospitalizados de COVID-19.

Sin embargo, no se informó sobre el material entregado a los trabajadores de salud para su propia protección contra el contagio.

El personal de salud que comenzó a conocerse como “primera línea de atención” empezó a manifestarse exigiendo insumos para protegerse del COVID-19. Una de estas manifestaciones ocurrió el 30 de marzo de 2020, un grupo de trabajadores del Hospital de la Mujer se manifestó por la falta de salarios e insumos como cubrebocas y guantes.

La situación para ellos era crítica por diversos motivos:

  • Primero: estaban tratando con una enfermedad nueva para la cual no había un tratamiento específico ni una cura milagrosa, se atendía la sintomatología y se confiaba en la fuerza del paciente. 
  • Segundo: el Gobierno no les proveyó de insumos suficientes como cubrebocas o guantes para protegerse de un contagio, situaciones que fueron reclamadas por el sector salud en diversas ocasiones. Hasta el 03 de octubre del 2021, según la Secretaría de Salud, se habían contagiado un total de 7 mil 530 trabajadores del área de la salud, de estos han fallecido 107. La cifra más alta de fallecimientos, 61, pertenece a las y los médicos, mientras que el personal de enfermería ha presentado 18 bajas, laboratoristas y dentistas 3 defunciones.
  • Tercero: poco a poco el cansancio se fue acumulando en los cuerpos de los y las trabajadoras, ya que comenzaron a trabajar en marchas forzadas porque la mayoría del personal, al ser considerado vulnerable fue enviado a trabajar desde casa.

“Hemos carecido. Nosotros compramos el gorro, cubrebocas y uniformes quirúrgicos. Mucho personal de base ahorita tiene incapacidad, por lo cual el personal suplente es quien está cubriendo el doble porque no hay personal”, declaró María Helena, trabajadora del Hospital Pediátrico de Sinaloa.

La falta de personal se debió a uno de los lineamientos instruidos por el Gobierno Federal que fueron publicados en mayo del 2020 en el Diario Oficial de la Federación. En él se estableció que las personas que laboraran en regiones consideradas de alto y medio riesgo, consideradas vulnerables, es decir, aquellas que por determinadas condiciones o características de salud son más propensas a desarrollar o morir por Covid-19, debían permanecer en casa.

En Sinaloa se dio licencia a mil 910 trabajadores de hospitales.

El personal de salud comenzó a trabajar turnos dobles y horas extras mientras que a los hospitales del Estado no dejaban de arribar pacientes con COVID-19.

El día 27 de agosto del 2020, Culiacán amaneció bajo sensación de injusticia, pues en diversos puntos de la ciudad estaban colgadas mantas donde el personal de salud reprochaba los malos manejos de la pandemia.

“Personal Médico trabaja bajo protesta en Culiacán por falta de apoyo y malas decisiones en el manejo de la pandemia. ¡No más muertes!”, señala una de las lonas.

Foto: Rolando Carvajal | Revista Espejo

A estas exigencias siguieron sumándose otras como la falta de pagos de horas extras y la compensación salarial de trabajadores del Hospital Pediátrico.

Nosotros estamos desesperados, hemos sido contagiados por covid y estamos cubriendo los gastos médicos con nuestro dinero. Es mucho el personal que se ha contagiado”, dijo María Helena Ponce, representante de los trabajadores suplentes.

En el Hospital de la Mujer tampoco se quedaron atrás, puesto que sus trabajadores también se manifestaron por la falta de material de protección contra el COVID-19 y la falta de pagos salariales.

Ante esto, el director del nosocomio, Óscar Garzón López reconoció que se trataba de un retraso por las compras extraordinarias que había realizado el Sector Salud a causa de la pandemia.

Otro nosocomio que se unió a las protestas fue el Hospital General de Culiacán, el 9 de julio del 2020 amaneció una manta en sus instalaciones donde se leía “el personal de salud no quiere ser parte de la estadística de muertos por Covid-19”.

Las exigencias eran similares, pero se le agregaba la necesidad de que se contratara más personal y el requerimiento de medicamentos para los trabajadores enfermos de COVID-19.

Por lo que el 23 de octubre del  2020 cuando el Gobernador del Estado celebró el día del médico y los llamó “Héroes en la pandemia”, médicos, médicas, enfermeros y enfermeras no dudaron en alzar la voz en reclamo por sus omisiones y el descuido que había tenido hacia el personal de salud.

“¡Ni somos héroes, ni somos soldados, somos profesionales muy mal pagados!”, se leía en una de las mantas de protesta.

Nos llaman héroes de la Salud pero eso no se ve reflejado en las condiciones generales de trabajo”, dijo Mireya Ramos, enfermera del hospital general de Culiacán.

“Son unos héroes, dicen. De qué me sirve que me alabes si está en tus manos poderme ayudar. No me alabes ni alabes al gremio médico, ayúdame dándome lo que por Ley me corresponde. No pedimos más”, expuso Giancarlo Heras, químico del Hospital de la Mujer.

Por lo tanto, entre las primeras omisiones del Gobernador del Estado, que se ha visto remarcada entre estas y más manifestaciones es la falta de apoyos al personal de salud de Sinaloa.

En respuesta a la falta de personal en los hospitales y siguiendo con las instrucciones de Gobierno Federal, pues el Gobernador siempre mencionó que el manejo se dio bajo los lineamientos nacionales, se realizó un reclutamiento de médicos y paramédicos para atender la pandemia, por lo que en abril se contrataron 605 elementos, después esta cifra incrementó a 819, según se informó en el Cuarto Informe de Gobierno de Quirino Ordaz.

Aunque estos contratos no suplieron los casi 2 mil trabajadores que recibieron licencia por ser personal vulnerable.

Además, el secretario de Salud del Estado informó que alrededor del 10% de estos renunciaron “por temor a contagiarse”.

Una de las exigencias del personal médico, que no necesariamente inició con la pandemia, fue la urgencia por las basificaciones. Ya lo había dicho el exsecretario de salud Román Messina, mil 400 trabajadores de salud no contaban con una base, por lo tanto, no tenían acceso a prestaciones médicas o a un salario digno.

El 19 de noviembre del 2020, un grupo de trabajadores por contrato, liderado por José Luis Castro, cirujano del Hospital Integral de Navolato y secretario general del Sindicato de Trabajadores del Sistema Nacional de Salud, se manifestó en Palacio de Gobierno exigiendo una base, diciendo que eran más de 3 mil trabajadores en esta situación.

“Durante esta pandemia se ha hecho mucho eco de que los ‘héroes de la salud’, ‘héroes de capa blanca’, pero los trabajadores de contrato que somos alrededor de 3 mil, estamos sin derecho a los servicios de la salud, siendo trabajadores de la salud”, dijo José Luis Castro.

Casi un año después, el 23 de octubre del 2021, en el marco del Día del Médico, ya para finalizar su administración, Quirino Ordaz Coppel manifestó que el compromiso de Gobierno Federal es resolverlo en tres años.

“Lo que queda pendiente es la gestión que se hizo ante el gobierno federal para la basificación de la regularización del estatus de quienes viven de contrato o quienes no tienen, incluso, contrato. Creo que eso va a ser muy bueno y el compromiso del presidente de resolverlo en los próximos tres años, yo creo que eso les va a dar una gran seguridad jurídica”, mencionó.

Por otra parte, otra de las dificultades por las que atravesó el sector durante la pandemia fue la necesidad de más espacios para atender pacientes con COVID-19. Aún cuando el Gobierno permaneció en el discurso de que no se presentó saturación en los hospitales, la realidad que relataban los médicos era otra.

Fue cuando se dio inicio con el Plan de Reconversión Hospitalaria para los Hospitales Integrales, Generales y Centros de Especialidad del Sector Salud.

Al mes de septiembre del 2020 se contaba con 2 mil 995 camas en la red hospitalaria de Sinaloa, de las cuales 1,469 fueron destinadas a la Red Irag (infección respiratoria aguda grave), además de 416 ventiladores para la atención de pacientes hospitalizados.

Además de la reconversión de camas, al verse casi al límite de la capacidad hospitalaria, Gobierno del Estado tomó la decisión de establecer los “Hospitales Covid”, es decir, aquellos nosocomios que dejaron de atender otras enfermedades para enfocarse solo en la atención de pacientes con COVID-19, el primero de ellos fue el Hospital Civil de Culiacán.

Por otra parte, los estacionamientos de algunos hospitales como el del General de Culiacán se adecuaron para sumarse a la atención, mientras que el recién construido, el nuevo Hospital General de Culiacán pasó al mando de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) que puso en marcha el Plan DN-III.

Poco a poco, después de estas medidas de apertura de hospitales y cierres de escuelas, las medidas de confinamiento obligatorias fueron reduciéndose.

Salud vs Economía

“Cerrar la economía como el año pasado fue muy traumático, sobre todo a aquellos que nos metió en un bache de pago de nómina, servicios y más. Nosotros como empresarios vemos la necesidad de que acelere la vacunación para que los casos que lleguen no sean tan graves”. 

-Lauro Meléndrez Parra, presidente del Consejo de Desarrollo Empresarial.

Una de las principales paradojas que tuvo que enfrentar el Gobierno Estatal durante la pandemia fue la necesidad de tomar decisiones para evitar una catástrofe económica, pero sin afectar la salud ya endeble de los sinaloenses.

Y es que la bola de nieve pandémica también generó problemas en las diferentes ramas económicas y turísticas.

Desde el principio fue un estira y afloja, pues el abrir comercios y realizar eventos turísticos se convirtió en un riesgo de contagios de COVID-19.

Ejemplo de ello sucedió incluso antes de que el Gobernador del Estado instruyera las primeras medidas de confinamiento:

  • Del 13 al 15 de marzo del 2020 el Ayuntamiento de Navolato llevó a cabo el Carnaval de Altata. En este evento, cientos o hasta miles de personas se aglomeraron en el malecón y las playas. Posteriormente, Navolato habría de convertirse en un foco rojo de contagios y decesos por COVID-19.
  • Otro evento ocurrió el 19 de mayo del 2020, el Gobernador decretó la “Ley Seca”. Debido a esto, los comercios dedicados a la venta de alcohol se vieron abarrotados, provocando de nueva cuenta aglomeraciones.
  • En junio del 2020 comenzó a hacerse presente el hartazgo de la ciudadanía por el confinamiento. Comerciantes y empresarios empezaron con las exigencias de una reapertura económica.

Esta reapertura se dio en junio como parte de “La Nueva Normalidad”, que instruyó el Gobierno. Mes en el que ocurrió el primer repunte de contagios de COVID-19.

Después, en julio, la incidencia de contagios se vio disminuida y Ordaz Coppel optó por la apertura de hoteles para favorecer al turismo.

Con el sector económico y turístico operando nuevamente, trabajadores del sector salud se volvieron a manifestar, esta vez exigiendo el cierre de bares y centros nocturnos.

Ya en septiembre del 2020, la apertura y relajamiento de medidas siguió. El Gobernador fue criticado por la apertura de estadios de béisbol del Estado.

El debate entre mantener la economía y el turismo o preservar la salud siguió. El municipio de Mazatlán “La Perla del Pacífico” se convirtió en uno de los destinos más visitados por turistas locales y extranjeros.

El análisis de Datatur, de la Secretaría de Turismo, estableció que en el mes de mayo Mazatlán fue el segundo destino turístico en México con más camas de hotel ocupadas. De manera acumulada durante el primer semestre de 2021, este municipio es el que ha tenido más camas ocupadas, principalmente por turistas nacionales.

En julio del 2021, durante la tercera ola de contagios de COVID-19, cuando los casos alcanzaban más de 500 diarios, en Mazatlán las cosas no se miraban tan bien, tres de sus hospitales estaban al límite de su capacidad, de acuerdo al Sistema de Información de la Red IRAG de la Secretaría de Salud.

Este municipio fue el centro de propagación de una nueva variante del COVID-19, la variante Delta, más contagiosa y agresiva.

“Hace alrededor de dos meses que tuvimos un barco extranjero, hindúes, que llegó a Mazatlán de 10 a 14 personas y se detectó la variante Delta”, explicó Efrén Encinas Torres, Secretario de Salud de Sinaloa.

Esta nueva cepa se propagó fuera del territorio Sinaloense. En Coahuila, su gobernador, Miguel Riquelme Solís anunció que 50 jóvenes reportaron problemas de salud tras viajar a Mazatlán.

“Aunque se enoje el alcalde de Mazatlán con las declaraciones, esta es una realidad, sin que se señale a los jóvenes que lamentablemente resultaron contagiados, pero esto se debe al descuido de los protocolos en estas ciudades, y hemos detectado a grupos de personas que de manera aislada han dado positivo, dijo el gobernador coahuilense.

Días después, el Gobierno de Durango informó de un caso detectado con la variante Delta, se trataba de un joven turista que también viajó a Mazatlán.

Aún así, la visión en Sinaloa siguió siendo la de mantener comercios, locales, hoteles y servicios abiertos con algunas restricciones, principalmente en Mazatlán, donde para ese entonces tenía por lo menos 542 pacientes activos de COVID-19.

Esta no fue la única vez que la ciudadanía cuestionó el manejo de la pandemia por parte de las autoridades, también lo hizo durante las elecciones cuando se permitieron eventos de campaña con presencia de la ciudadanía.

Campañas electorales ¿Un riesgo para la salud?

El 4 de abril del 2021 dieron inicio las campañas electorales. Antes de ello, el 10 de marzo la Secretaría de Salud en conjunto con el Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES) elaboraron y dieron a conocer un protocolo sanitario para que las campañas no fueran un riesgo de contagio.

Sin embargo, este protocolo no se respetó en su totalidad y quedaron difusas las líneas de responsabilidad para vigilar que se cumplieran las medidas.

El día de las elecciones fue el 6 de junio del 2021, y 15 días después se logró contabilizar el efecto en los índices de contagios. Desde el 6 de junio al 29 de julio se registraron más de 17 mil contagios en Sinaloa y 700 muertes por Coronavirus.

“Pienso que la movilización que hubo en ese sentido, aunado al relajamiento social por diversas causas, contribuyeron también desde luego al incremento de la tercera ola, es multifactorial, ese es uno de ellos”, dijo en aquel momento Efrén Encinas Torres, Secretario de Salud en Sinaloa.

Por lo tanto, el turismo y las campañas electorales fueron causales para que Sinaloa estuviera inmerso en la tercera ola de contagios.

Aunque, estos datos son con base en las estadísticas de la Secretaría de Salud del Estado, mismas que siempre han estado manchadas de sospecha.

Actualizaciones convenientes

La información sobre el número de contagios ha sido transmitida hacia la ciudadanía, día tras día, como parte de las labores de Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Salud de Sinaloa.

No obstante, estas suelen presentarse con discrepancias con respecto a las estadísticas de la Secretaría de Salud Federal, y desde el inicio de la pandemia se han respondido con excusas a este respecto.

“Es una actualización de la plataforma”, “Son casos rezagados”, “Error técnico”, es lo que anuncia el Encinas Torres cada vez que se ha presentado un oportuno repunte de casos.

Hasta junio del 2021 se han presentado cuatro de estas actualizaciones, según la documentación que hizo ESPEJO. Todas ellas en el marco de fechas importantes para el Estado de Sinaloa.

“En todos estos eventos estaba implícito ganancias económicas o políticas para el Estado y la razón oficial dada por las autoridades es tener problemas en las plataformas de información oficiales como la plataforma Sinave, Conacyt o la plataforma de Datos Públicos del gobierno federal. Todas estas plataformas están disponibles y abiertas al público en general”, dice la nota de ESPEJO.

Y eso no es todo, desde el comienzo de la pandemia en Sinaloa, a la par del semáforo epidemiológico que comparte Gobierno Federal, la Secretaría de Salud también compartía un mapa de Sinaloa con los municipios y el estatus de cada uno de ellos, representado por colores.

Pero en junio del 2021, la misma Secretaría informó que no se volvería a realizar ya que señaló tergiversaciones por parte de medios de comunicación.

Por último, no se permite cerrar este texto sin hablar antes de las campañas de vacunación contra el COVID-19, las cuales vinieron como un remanso de esperanza para terminar con la pandemia.

Vacunación, el arma predilecta contra el COVID-19

La vacunación fue mencionada como una puerta de salida de la pandemia por parte de Gobierno Federal; sin embargo, este proceso no se salva de las criticas puesto que hubo quienes denunciaron irregularidades.

En Sinaloa, con 9 mil 750 dosis, el 13 de enero del 2021 inició la vacunación hacia el personal de Salud de Sinaloa. Luego, el 20 de enero llegó otro lote de 2 mil 925 dosis. En esta ocasión algunos médicos acusaron de no recibir la segunda dosis y criticaron que personas no trabajadoras del área de la salud estaban recibiendo dosis.

FOTO: Leo Espinoza.

Un caso muy polémico fue el del Alcalde de Escuinapa, Emmet Soto, quien en enero del 2021 fue denunciado por el personal de salud de haber recibido la vacuna contra el COVID-19 en el Hospital del municipio con el pretexto de ser médico.

Ante esto, la Secretaría de Salud del Estado informó que el director y el subdirector del Hospital de Escuinapa fueron cesados por no respetar el Plan Nacional de Vacunación, instruido por Gobierno Federal como una guía para la aplicación de la vacuna.

De acuerdo con dicho Plan Nacional, después del personal de Salud llegó el turno de los adultos mayores de 60 años de ser vacunados.

El 15 de febrero inició la vacunación de este sector en Mocorito, Rosario y San Ignacio.

En Culiacán, la vacunación llegó el 6 de abril del 2021, ese día se presentaron problemas a la entrada de algunos centros de vacunación, ya que debido a la falta de información brindada por la Secretaría de Bienestar hubo personas que hicieron fila durante toda la noche esperando ser inmunizados.

Poco a poco, estas deficiencias en el proceso se fueron solucionando, pero se presentaron nuevas al surgir el tema de la vacunación para menores de 12 a 18 años de edad.

En algunos países la tendencia era vacunar a los niños, niñas y adolescentes, pero, en Sinaloa ha tardado en llegar esta acción.

Actualmente, los jóvenes de estas edades que han logrado vacunarse ha sido gracias a amparos presentados ante los jueces.

FOTO: Leo Espinoza

En septiembre del 2021, Gobierno Federal informó el inicio del registro para la aplicación de la vacuna a niños, niñas y adolescentes de 12 a 17 años que tengan alguna comorbilidad.

Esta vacunación dio comienzo en Sinaloa, en el Hospital Regional No. 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social , en la ciudad de Culiacán, el miércoles, 20 de octubre del 2021 y posteriormente se externó a las ciudades de Los Mochis, Guasave y Mazatlán.

¿Qué sigue?

En un recuento puntual de lo acontecido cabe mencionar que, el virus del COVID-19 que llegó a Sinaloa el 27 de febrero del 2020 vino a develar la realidad de un sistema de salud deficiente y la desigualdad dentro del sistema de educación pública.

En cuanto a Salud, la administración del Gobernador, Mario López Valdés dejó profundas laceraciones en el tema del abasto de medicamentos y justicia laboral, mismas que fueron recibidas por el Gobernador saliente, Quirino Ordaz Coppel y que no fueron subsanadas en su totalidad, dejando pendiente el tema de las basificaciones del personal de salud.

La pandemia del COVID-19 ha dejado un rastro de familias incompletas, un personal de salud cansado y un sistema educativo con grandes problemáticas sin resolver.

A partir de 1 de noviembre del 2021, Rubén Rocha Moya asumirá el cargo como Gobernador del Estado de Sinaloa, y estos temas estarán dentro de su cancha para ser resueltos.

Héctor Melesio Cuén Ojeda, quien se perfila como próximo secretario de Salud en Sinaloa ha sido un constante crítico del manejo de la pandemia durante la administración de Quirino Ordaz, pidiendo que no se “maquillen las cifras” y culpando al Gobierno local de la alza de cifras.

“A nivel nacional comparada con la media local aquí han muerto tres mil gentes más en Sinaloa, si nosotros tuviéramos la media a nivel nacional de letalidad de lo que es Covid-19 porque jugaron con la enfermedad aquí el sector salud, el Gobierno del Estado, por eso hay más muertos, a lo mejor a ellos no se les murió nadie, pero a mucha gente de la clase media baja mucha gente, lógicamente que ellos son los culpables”, dijo Héctor Melesio Cuén.

Habrá que analizar si en la administración entrante se solucionarán dichas críticas o se seguirá abonando la bola de nieve pandémica.

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