Negocios

Gente Chila | Ágape: el amor por la comida también puede ser vegano

La recurrente incertidumbre que a veces produce el emprendimiento fue derrotada por una combinación entre el ocio que produjo la pandemia y el talento nato que las hermanas Osuna tienen para la cocina.

La idea de adaptar recetas de la cocina tradicional de la región y otros platillos nacionales e internacionales, al veganismo, dio como resultado un proyecto que resolvería las dudas existenciales y económicas de María y Adrián Raquel, Agape, un concepto original en Culiacán, que busca compartir lo que mejor que las hermanas tienen para dar a los cuclihis.

‘Nosotras no te vamos engañar, no vamos a decir que saben igual que los productos tradicionales, esa no es la idea, el objetivo es demostrar que hay otras opciones’ dice Adrián Raquel.

Imaginar un trabajo que les permitiera desarrollar sus actividades personales, principalmente como madres, dio vida a un concepto de negocios que  para ellas era impensable, acostumbrar a su clientela a las ventas sobre pedido, logrando, en menos de dos años volver sustentable su emprendimiento.

La experiencia de Adrián Raquel como emprendedora y como artista plástica, así como los conocimientos de María como licenciada en gastronomía, emulsionaron la visión de negocio que se adaptase a su ideal de vida y no al inverso.

¿Qué es Ágape?

Adrián Raquel (AR): Es lo mejor de nosotras,  lo mejor que le podemos ofrecer a la gente.

¿Cómo inició este proyecto?

María (M): Una vez preparamos tacos árabes, mi mamá nos pidió pan pita, preparamos un banquete árabe, fue una comida árabe completa, ahí inicio todo.

¿Qué significa Ágape?

AR: Amor divino, se usa mucho en el conocimiento judío-cristiano, para referirse a la forma en que dios nos ama, pero lo traducimos a la idea de cómo amamos nosotras, a los demás, sin ser dioses.

¿Por qué elegir un concepto vegano?

AR: En esos días vimos unos documentales en Netflix que nos hicieron reflexionar, conectamos muchos cables, sobre lo que nos venden como salud y el consumo de carne. Cuando hay mucha otra evidencia de que no estaba bien comer carne, todo empezó por la salud y luego entró una proyección espiritual, pero de mi parte si sentí mucha angustia al pensar como matan a los animales, me dije a mi misma ‘no quiero’.

¿Cuándo dieron el primer paso al emprendimiento?

M: Fue mi mamá, nos decía seguido ‘deberían vender pan pita’, pero yo no quería vender, yo ya me veía vendiendo en la calle pan pita y yo no quería eso, cada producto que sacábamos mi mamá nos decía que teníamos que vender. Pero ni a mi hermana ni a mi nos gusta esta idea de vender por vender, somos muy organizadas.

¿Qué las limitaba a empezar?

AR: Era esta idea de que una debe empezar con una empresa chingona, como si todo ya estuviera listo, eso era lo que nos limitaba, pensar que teníamos que tener de todo para empezar el proyecto.

‘Yo tuve un problema con el emprendimiento, estaba super peleada, años atrás tuve una empresa de pasteles y mesa de postres, se me fundieron los fusibles de tanto trabajo y la presión que sentía’ agrega Adrián Raquel.

M: Yo ya no tenía el pretexto de la escuela, me acababa de graduar, le dimos muchas vueltas a la idea de mi mamá y con el último pago de mi beca como estudiante se dio el primer paso.

¿Es difícil emprender este tipo de negocios?

AR: Es difícil, más para una empresa de nuestro tipo, que vende productos, vamos a decir innovadores, porque no te aclientas tan rápido, no es lo mismo poner un puesto de hot dogs, que vender productos veganos,  orgánicos, sin conservadores y con procesos sustentables.

¿Cómo funcionan sus ventas?

AR: A través de pedidos, entregamos un día a la semana, los jueves, los demás días nos surtimos y son de preparación, porque todos los productos llevan un proceso lento y con amor. Nos conviene a todos porque no arriesgamos nada, así solo compramos lo justo.

¿Cómo se organizan entre ustedes?

AR: Nosotros ideamos un modelo en que podamos realizar el trabajo y las actividades de cada una, nosotras hicimos el diseño de imagen, de marketing, de entregas. Surgió de la visión que teníamos para nuestras vidas.

‘Pensamos en cómo queremos vivir y así estamos viviendo’ añade María.

¿Por qué dicen que son un negocio sustentable?

M: Buscamos no generar basura ni desperdicios, tenemos la opción de que nuestros clientes traigan su recipiente y nosotros hacemos el descuento del frasco, nosotras no vendemos frascos. La basura que desechamos la reciclamos o la compostamos.

AR: Contratamos un servicio de composta que mágicamente existe aquí en Culiacán, nuestra basura es mínima, en nuestra vida diaria puede que no lo hayamos logrado por completo, pero al menos Ágape no genera basura.

¿Las personas están dispuestas a pagar por productos veganos?

AR: Para nosotras es importante ser honestas, hay productos que son caros, porque hacerlas nos cuesta caro, eso y que muchas veces olvidamos como emprendedores darle valor a nuestro trabajo.

M: Recuperamos nuestra primera inversión muy rápido y desde entonces el negocio se mantiene solo.

¿Cómo describirían este proyecto con una palabra?

AR: Amor.

M: Abundancia.

¿Qué es lo que más les gusta de su proyecto?

M: Que puedo hacer las cosas a mis tiempos y me permite ser mamá. No tanto ser mi propio jefe, sino poder desenvolverme.

AR: Que me permite poner en práctica lo que amo hacer, sin que se vuelva una obligación.

¿Qué les dice la gente de su proyecto?

AR: Nos dicen que ven en este proyecto algo más que un producto rico. Sorpresivamente es positiva, nos dicen que les encanta.

M: Cuando vuelven a comprar es cuando confirmamos que si gusta.

Si a ustedes les hubieran dicho antes de la pandemia que esto iba a pasar ¿Lo hubieran creído?

M: Jamás me vi como emprendedora, yo aún estaba en la universidad y ya tenía una hija, pensaba en un trabajo seguro, tenía mucha incertidumbre.

AR: Yo sí, pero no tan pronto, estaba muy peleada con el emprendimiento y la incertidumbre, pero la pandemia nos trajo todavía más incertidumbre, entonces pasó.

¿En dónde ven su proyecto a mediano plazo?

AR: Lo veo trabajando de la misma manera, quizás con producciones más grandes y teniendo la oportunidad de emplear a otras personas, para ser más manos que puedan hacer más cosas, pero con el mismo amor, el ideal sería pasar nuestro límite de pedidos y que ese sea el crecimiento.

Actualmente las hermanas Osuna se encuentran trabajando en perfeccionar otras recetas que trasladen el sabor de productos con los que los culichis se sientan identificados al veganismo. Así como lo han hecho con el chorizo y el chilorio, a través de recetas familiares, que han practicado una y otra vez, para encontrar el mejor sazón.

Tanto María, como Adrían Raquel señalan que han encontrado en Ágape un escape a la idea que tenían del emprendimiento, logrando poner sus propias reglas y valores para conseguir un modelo de negocios que camine a su ritmo, a pasos lentos pero firmes.

Sigue este proyecto:

Instagram: @Agape.comiendodeverdad

Facebook: Ágape

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