Gobierno

Rubén Rocha Moya no quiere escándalos

Lo que sí será es una administración de conciliación y unidad, donde todas las personas quepan, incluso aquellos que siempre han estado en contra de la izquierda o con él mismo, incluso con quienes aún tienen cuentas pendientes. Para todos habrá.

La izquierda llegó al poder en Sinaloa, pero no esa que intenta derribar palacios con manifestaciones o la que denuncia, señala y cuestiona. No, Rubén Rocha Moya viene a otra cosa.

“Juntos vamos impulsar el trabajo de los empresarios, de los agricultores, de los ganaderos, de los pescadores y juntos vamos a arrancar la corrupción“, dijo tras rendir protesta en el Pleno del Congreso del Estado frente a políticos de todos los partidos, con gobernadores y ex gobernadores también de todos los partidos, y con activistas que siempre han los señalado.

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Sucede a Quirino Ordaz Coppel, un priista envuelto en escándalos por el dispendio de dinero para resolver su imagen pública. Ante cualquier denuncia o cuestionamiento, el silencio le resultó más eficaz que cualquier comunicado, y la publicidad que costó más de 2.5 mil millones de pesos lo catapultó como “el segundo mejor gobernador de México”.

Ahora el priista se va sin reproches y, en cambio, apunta a ser embajador de México en España.

“Una muestra de que las cosas han cambiado, es que esté Quirino Ordaz, que esté su esposa, que estén sus hijos, lo digo porque hay lugares donde los ex gobernadores ni se paran. Este es un acto de civilidad”, señaló Rocha Moya al inicio de su primer discurso como gobernador.

“Todos los procesos de ley constitucional corren. Revisiones se van a hacer y se seguirán haciendo a los gobernantes que salen y me van a revisar a mí también. Muchas gracias (dijo Rocha a Quirino Ordaz Coppel), ya casi le digo Embajador. Ya les dije a los legisladores: ahí les encargo su voto a favor de que sea embajador”.

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Rocha Moya llega al poder en Sinaloa cuando las cifras de asesinatos o de robos van a la baja, pero las desapariciones forzadas, los desplazamientos de personas y la violencia contra las mujeres azota de una forma grave.

Aunque ese cambio de dolor sucedió en los últimos 10 años, no reparte culpas. Quirino y Mario López Valdez aplaudieron desde lugares privilegiados y este último repartió entrevistas a quien se lo pidió.

“Ahora sí vienen tiempos de cambio”, dijo López Valdez, el gobernador que llegó en 2010 prometiendo un cambio y ser el mejor gobernador de Sinaloa. La historia fue otra, fue la administración con más corrupción en la historia de este estado.

“Todos estamos sujetos a revisión y ya me tocó, luego le tocará a Rocha”, mencionó quien después de casi cinco años aún tiene auditorías federales y locales que atender, quien tiene ex colaboradores sentenciados como culpables por actos de corrupción.

Y es verdad, habrá revisiones como lo indica la Ley, según dijo el nuevo Gobernador de Sinaloa, pero esas no serán el fuerte de su gobierno.

“En suma hoy arrancamos un gobierno que buscará unidad, porque juntos iremos por un Sinaloa justo”.

Antes ya había dicho que no habrá persecuciones, pero que tampoco sería omiso.

“Ni vamos a hacer una persecución per sé, pero no podemos ser cómplices. Si tú te das cuenta, vas y preguntas por qué no procedieron ahí o aquí y te dicen ‘es que el gobernador…’ y con nosotros no, si procede lo vamos a hacer, porque si no, eres cómplice”, mencionó en entrevista para Revista ESPEJO.

Esa acción contra la corrupción será enfocada a los trámites legales, a quienes piden dinero a cambio de hacer su trabajo por el que ya fueron contratados, contra aquellos que reparten obras y contrataciones para quienes dejan una comisión a los licitantes.

Ese combate a la corrupción será para agilizar los apoyos gubernamentales, para atender a los sectores vulnerables, a los pescadores, a los agricultores, los ganaderos. Será para los empresarios que quieran dialogar y ofrecer oportunidades de trabajo.

Este, ha prometido, no será un gobierno de reflectores, que busque destacar nombres de secretarias o secretarios en pos de ser catapulta política a proyectos personales. Para esos sí habrá cancha, ya advirtió, pero antes deberán cumplir con su trabajo.

El proyecto de Rocha va hacia hacer centenas de obras públicas pequeñas, a las que llamó de orden social, a hacer caminos en pueblos y carreteras para conectarlos con las ciudades, a hacer drenajes y alcantarillados donde históricamente se concentra la pobreza, la sierra.

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Habrá reparto para todos, ya anunció un centro de convenciones pequeño en el Fuerte, compartir el Centro de Alto Rendimiento en Los Mochis, un puente que conecte a Choix con Chihuahua, remodelación de las colonias populares de Mazatlán.

Va a ser un mandatario de escucha y negociación.

“Ya les pedí a todos los secretarios que den la cara, que atiendan y sean interlocutores de las demandas sociales”, mencionó al recordar que afuera del Congreso local había personal médico y de enfermería exigiendo basificaciones.

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Este gobierno ya se comprometió a eliminar la dirección de gobierno, dejar el espionaje y el seguimiento de políticos o activistas y periodistas, y crear una dirección de atención social.

Este no será un gobierno de escándalos, esa es la promesa principal de Rubén Rocha Moya. Lo que sí será es una administración de conciliación y unidad, donde todas las personas quepan, incluso aquellos que siempre han estado en contra de la izquierda o con él mismo, incluso con quienes aún tienen cuentas pendientes.

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