Consumo

El cempasúchil de tu altar puede no ser mexicano

Especialista advierte que puede perderse la especie nativa ante la introducción en el mercado de una flor con modificaciones genéticas

Foto: Zona Docs.

Foto: Zona Docs.

Texto: José Miguel Sánchez

Durante las fechas cercanas al Día de Muertos por las principales avenidas de Chilpancingo se observa la venta de la tradicional flor de cempasúchil, una flor endémica del país y representativa de estas fechas.

Pero no toda la flor para las ofrendas es de origen nacional.

Flores en maceta, redondas y uniformes en tamaño, de un amarrillo chillante y un naranja intenso están a la venta por las principales calles de la ciudad; estéticamente llaman la atención. Esta imagen de flores perfectas contrasta con las que venden en el Mercado Central las cuales son racimos de tallo alto, de aspecto más silvestre, con mucho follaje y flores pequeñas.

De acuerdo con la bióloga Natividad Herrera Castro, directora del herbario de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), las variantes que existen de la flor de cempasúchil se deben a una razón; la alteración genética de las semillas para crear productos que respondan a fines estéticos y de comercialización.

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“El cempasúchil nativo de México es silvestre, el tallo puede alcanzar dos metros de alto y en Guerrero es producto del trabajo de agricultores locales principalmente de Tixtla y Chilapa”, comenta.

“La semilla utilizada para su reproducción es de origen mexicano y se ha utilizado por generaciones para cosecharla en los meses de octubre y noviembre”, agregó.

Las flores uniformes que venden en maceta son producto de grandes invernaderos ubicados en Xochimilco, Morelos y el estado de México, y utilizan semillas mejoradas en laboratorios extranjeros. Herrera Castro advierte del peligro social, económico y biológico que representa consumir flores alteradas genéticamente.

“En el ámbito social rompes con las formas de vida de las personas que históricamente se dedican al cultivo de flores, en lo económico se genera una competencia desleal favoreciendo a las grandes producciones, y en lo biológico se propicia que si llegan a mezclar las semillas no se reproduzcan más”, menciona.

Sobre la avenida Vicente Guerrero a la altura de la alameda Granados Maldonado hay un punto de venta de cempasúchil mejorado. Lo atienden tres mujeres dedicadas a la venta de plantas y flores en el mercado central. Por la temporada lo venden en distintos puntos de la ciudad. Peatones y automovilistas se acercan a este punto de venta a preguntar precio y se llevan de tres o siete macetas.

“Nos la llevamos para adornar bien bonito a nuestros difuntos”, comenta una persona que compró siete macetas de esta flor.

“Aquí están bien bonitas las flores, coloridas y bien formadas”, dice otra persona mientras paga tres macetas que apartó horas antes.

Para Herrera Castro no existe motivo para consumir la flor traída de grandes invernaderos, porque los efectos negativos superan las ventajas que puede tener la flor alterada.

“La única ventaja de consumir flores perfectas que fueron alteradas es la comodidad de entregarlas en maceta”, dice.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), el cempasúchil es endémico del continente americano y se compone de 58 especies, de las que 35 se dan en el país, por lo que México es considerado centro nativo.

Eso no impide que países como China, India y Perú sean los principales productores del cempasúchil, que además de tener una función ornamental se ocupa en la industria textil y alimentaria, en México sólo se cubre el consumo para el Día de Muertos.

Datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera del Gobierno Federal indican que durante la década de 1980, en México se sembraban 16,000 hectáreas de cempasúchil, los datos de 2020 arrojan que este año los productores sólo sembraron 1,900 hectáreas.

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