Liderazgo

La maestra que quiere convertir a las mujeres en exitosas empresarias

Sandra Martos, impulsa la participación de las mujeres en el emprendimiento a través de CANACO

Para ser buena maestra se requiere de vocación, Sandra Guadalupe Martos Lara la tiene, desde hace 30 años está en la docencia, pero no se quiso quedar ahí, decidió dar un paso más de maestra a empresaria de la educación.

Cuando comenzó recuerda que trabajaba cubriendo interinatos en el sector público, recorrió toda la educación básica desde el maternal hasta secundaria, también fue formadora de docentes en la Escuela Normal de Sinaloa y en los centros de capacitación del magisterio, actualmente es presidenta del sector de Mujeres Empresarias de Canaco Culiacán y quiere convertir a las mujeres en exitosas empresarias.

Los padres de Sandra son originarios de Durango, ella es la primera hija nacida en Culiacán, la cuarta de cinco hermanos, cuando sus padres ya se habían establecido en la ciudad deciden emprender, en 1977 fundan Deportes Cosmos.

Toda la familia se involucró en la empresa y así es como hace 20 años ella y sus hermanos llegan a la Cámara de Comercio Servicios y Turismo de Culiacán, cuenta que siempre se mantuvieron con un perfil bajo, aunque siempre operando, atendiendo y ayudando al consejo, sin embargo, al ser designada Síndico Procuradora su papel cambia para ser gestora e intermediaria con el gobierno municipal.

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Martos Lara tiene el gen emprendedor en la sangre, cuando su padre muere sus hermanos se encargan de Deportes Cosmos, uno se ocupa de la sucursal de Culiacán, otro de la sucursal de Durango, y el otro de la sucursal de Hermosillo;  su hermana se muda a Guadalajara y allá se dedica a la empresa desde otros aspectos; en su caso, ella también cree que en su genética viene arraigado el interés por la docencia, por eso decide combinar estas vocaciones y fundar su propia empresa en el ramo de la educación, en 2015 constituye su proyecto, Instituto Libertad.

Dice que le gustaría crear una expo para presentar a mujeres empresarias, formar un directorio sin importar el tamaño de la empresa, para hacer sinergia y trabajar en conjunto, darles a las mujeres el lugar que se merecen, ser un complemento para impulsar la economía no solo de Culiacán sino de todo el estado.

“Creo que somos complementarios hombres y mujeres, si sabemos trabajar en unidad, juntos podemos hacer muchas cosas en equipo, respetando nuestras capacidades, nuestras habilidades, buscando tener esa igualdad de oportunidades, porque es muy diferente tener igualdad de oportunidades para demostrar que tenemos las capacidades, habilidades”, destaca.

Sandra cuenta que cuando los efectos de la pandemia afectaron a los negocios, los comerciantes de Canaco, del comercio informal y de los tianguis buscaron un acercamiento con la sindicatura de procuración para ver de qué manera se podía trabajar en sintonía y hacer un punto intermediario entre gobierno municipal y los negocios.

“Hacer este trabajo de intermediario nos permitió tener más acercamiento con la gente de la empresa, con la gente de la cámara, en general con los comerciantes; ellos me vieron como un prospecto para poder fortalecer un sector muy importante, y es así como la Cámara de Comercio me vio como una persona que podía apoyar a este sector específico de las mujeres empresarias y comerciantes del municipio de Culiacán”, refiere.

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Dice que su propósito es fortalecer el sector de mujeres con las empresarias que ya están afiliadas a Canaco, invitar a más mujeres para que se sumen, sin importar el tamaño de la empresa, ya que considera que para fortalecer la Cámara de Comercio se requiere de un trabajo en equipo, porque eso se traduce en fortalecer la economía de Culiacán.

“Nos interesa mucho que las mujeres empresarias tengan esas oportunidades que tienen los hombres empresarios y que inclusive podamos alcanzar también la presidencia de la Cámara en Culiacán, no solamente del sector mujeres sino de la misma Canaco”, señala.

Sandra Martos considera que algo que ha sucedido mucho es que se ha confundido la idea de que la mujer necesita con el hecho de que la mujer puede, que por eso la mujer debe de demostrar que tiene las mismas capacidades que puede tener un hombre, que de ahí se puede partir en este caminar.

“En mi caso no ha sido una situación difícil, pero tampoco sencilla, porque he ido picando piedra desde que estaba yo trabajando para la escuela pública y luego abriéndome paso durante muchos años en la escuela privada. De maestra he tenido la oportunidad de ir escalando a coordinadora técnica, a directora, me ha tocado ser directora general de espacios como la guardería Telmex. En ese trayecto siempre ha habido estás negativas de que: ‘espérame no hay la oportunidad’, y tienes que seguir picando piedra, tienes que seguir adelante, luchar, no desmayar, y creer que lo vas a lograr”, refiere.

Cuenta que en este transitar ella ha caminado sin desistir, cree que eso es lo que le ha permitido avanzar y fortalecer su trabajo hasta llegar y concretar una pequeña empresa, que se está desarrollando, que tiene la seguridad de que va a crecer aún más.

La empresaria de la formación

Los docentes son mediadores entre la ignorancia y el conocimiento, de tal suerte que no solo requieren de excelencia en saberes, sino de aptitud en valores humanos. Sandra Martos cree que para ella es algo que viene en su genética, porque su abuela fue maestra y su madre también, de tal manera que al convivir con personas que se dedicaban a eso sabía de qué se trataba y le gustó.

“Desde chiquilla tuve esta inquietud por ser maestra, me gusta mucho la docencia, amo mi profesión de maestra, desde muy niña y luego al ser una jovencita en la adolescencia, terminando mi preparatoria yo ya estaba bien lista, yo ya sabía que iba a ingresar a la Escuela Normal de Sinaloa para prepararme como docente”, recuerda.

Con el apoyo de su esposo, a sus 45 años de edad con toda la experiencia de respaldo Martos Lara decidió emprender vuelo en el negocio de la educación privada, fundar Instituto Libertad, una empresa que más allá de las ganancias le reditúa satisfacciones personales.

“La escuela es una empresa que tenemos que saber desarrollar, saber cuidar, y saber dirigir, no es como una las demás empresas, porque una empresa educativa tiene que cuidar muchos más aspectos, porque estamos trabajando con el producto más valioso que es el ser humano, son los educandos, son los niños. Tenemos que manejar la empresa de una manera distinta, pero con el mismo entusiasmo que toda empresa requiere, más allá de llamarla una empresa que me va a redituar ganancia yo la llamo una empresa que me reditúa satisfacciones personales”, detalla.

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Cuenta que Instituto Libertad tiene el propósito de alcanzar a niños para ayudarles en su formación no solamente de aprendizaje académico, sino también moral o social, cooperar en la formación integral, verlos crecer, formar ciudadanos honorables, honestos, trabajadores, que lograron objetivos en la vida.

“Nuestras instalaciones son módicas, modestas, sencillas, pero más allá de nuestras instalaciones físicas lo que nos interesa es que se lleven un buen legado educativo de nuestra institución. Dentro de nuestro programa académico al mismo tiempo que logran la ciencia también pueden lograr el objetivo de ser entes sociales productivos y sanos emocionalmente hablando y espiritualmente hablando”, detalla.

Sandra dice que la competencia que quieren alcanzar, la infraestructura de la escuela, el tipo de mensaje que están mandando a su personal, la preparación de su gente, las cuotas escolares que manejan, si los costos de la institución corresponden o son congruentes, son parte de los retos que tienen que brincar.

Recuerda que cuando recién llegaron a ese lugar se toparon con que había mucha competencia de esa naturaleza y tuvieron que trabajar el doble, quizás el triple de lo que las escuelas que ya estaban establecidas, y que siguen trabajando de esa manera porque quieren ser una institución con una proyección aceptable en todos los sentidos.

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“Otro reto en el que estábamos es compartir la empresa entre mi pareja y yo, por qué él tiene su propia óptica y yo tengo la mía, él lleva la parte administrativa qué es buenísimo, yo la Dirección General, también compartimos la visión buscando la proyección del instituto; haciendo ese trabajo todos los días buscamos compaginar, sacar adelante el trabajo que le corresponde a cada uno y que nos podamos poner de acuerdo, hacer un trabajo bonito, en equipo, respetándonos, y no traer el trabajo del Instituto a la relación de pareja”, cuenta.

Algo que la fortalece mucho, refiere, es que sus padres le enseñaron a trabajar con honestidad para servir a la gente, así como el hecho de que su madre les enseñó a amar al prójimo y la llevó por el camino de la fe cristiana.

Sandra Martos. FOTO: Leo Espinoza.

“Nunca negamos como dicen en el pueblo ‘la cruz de tu parroquia’, en mi caso yo nunca negué lo que soy, hasta la fecha no lo niego, pero yo creo que al mismo tiempo cuando tú te mantienes firme con lo que eres, no niegas quién eres y lo que eres, yo creo que la gente también aprende a valorarte y aprende entenderte, aprende a ver que tú eres una persona auténtica, que no niegas lo que eres y lo que haces y te aceptan”, destaca.

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