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Alcaldes de Morena, los más irregulares en el gasto público… Y el “Químico” es el peor

No importa de qué signo político sean los gobiernos para que la transparencia y uso presupuestal adecuado resulten relegados.

En la práctica gubernamental de Sinaloa continúa como dato negro el manejo irregular de recursos públicos, tal como lo expone la Auditoría Superior de la Federación en el segundo reporte del gasto de 2020 donde a la entidad se le realizan observaciones en la administración de 958 millones de pesos de los cuales al Ayuntamiento de Mazatlán le corresponden 823 millones de pesos mal aplicados.

Del informe del órgano fiscalizador federal se infiere que no importa de qué signo político sean los gobiernos para que la transparencia y uso presupuestal adecuado resulten relegados en lo referente a finanzas pública. La correcta rendición de cuentas persiste sin importar que los mecanismos e instituciones anticorrupción se fortalezcan ya que al mismo tiempo los actores de la opacidad también perfeccionan sus formas para causarle daños a los erarios sin tener que responder por ello ante las instancias legales.

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Llama la atención que del total del recurso abarcado en este segundo pliego de observaciones de la ASF sean tres municipios gobernados por el Movimiento Regeneración Nacional los que contribuyan a que Sinaloa aparezca como el tercer estado con más observaciones por irregularidades en el gasto federalizado:

En millones de pesos, Ahome tiene observaciones por 118, Mazatlán en 823 y Culiacán con 6.9, agregándose en esta misma lista con 9.6 a la Universidad Autónoma de Sinaloa.

El incentivo para los que afectan las haciendas públicas es que el gasto irregular en que incurren pocas veces los obliga a clarificar las cuentas ante las fiscalías anticorrupción y sistema de justicia, quedando sus actos ilegales en simples manchones que las complicidades y afinidades políticas pueden borrar para que se normalicen estas conductas y se repitan una y otra vez con las consecuencias que siempre caen sobre los ciudadanos.

¿Acaso no es el combate a la corrupción la bandera principal del régimen morenista autodenominado Cuarta Transformación? Pareciera que en la realidad no aplica y Sinaloa es ejemplo de que independientemente de las siglas que los llevan al poder, los gobernantes reinciden en servirse de las finanzas públicas y las instancias de investigación y sanción reiteran el esquema de impunidades.

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