Ciudadanía

Guadalupe Rojo: Periodista, sinaloense y precursora de la Revolución Mexicana

En lo que respecta a la Revolución Mexicana, la mayoría de las mujeres que participaron en el suceso han quedado relegadas a un segundo término. Es por ello que en este trabajo queremos destacar una figura femenina sinaloense que es considerada como precursora de la Revolución desde el campo de las ideas: María Guadalupe Rojo.

Ilustración: Machateo

Ilustración: Machateo

Año con año, en México se conmemoran los natalicios o aniversarios de personajes históricos y los acontecimientos de los que fueron parte. El sistema educativo los ensalza para fomentar una narrativa histórica que impulse la unidad nacional, genere cohesión social y sobre todo muestre determinados rasgos de una identidad que compartimos los habitantes del País.

Sin embargo, la mayoría se trata de figuras masculinas y es porque principalmente fueron hombres los que participaban en hechos bélicos y las grandes batallas, además de haber tomado los cargos de poder más importantes.

En lo que respecta a la Revolución Mexicana, la mayoría de las mujeres que participaron en el suceso han quedado relegadas a un segundo término.

En el imaginario popular son las adelitas las figuras que se involucraron más a lado de los contingentes revolucionarios; aunque en la mayoría de los casos eran esposas de los combatientes quienes apoyaban en tareas de enfermería, cocina o cargando las armas.

Es por ello que en este trabajo queremos destacar una figura femenina sinaloense que es considerada como precursora de la Revolución desde el campo de las ideas: María Guadalupe Rojo.

Ilustración: Machateo

Durante el largo gobierno de Porfirio Díaz la mayoría de los periódicos se consideraban oficialistas y muchos de ellos lograron subsistir a base de subvenciones con el único propósito de enarbolar la figura presidencial; la supuesta modernidad con la que México se mostraba al exterior, pero sobre todo para contener las críticas o denuncias a cualquier tipo de autoritarismo, tanto de las autoridades como de los sectores económicos.

Es justo en el periodismo donde Guadalupe Rojo sobresalió hasta alcanzar una proyección nacional junto con otros personajes críticos como los hermanos Flores Magón, José Ferrel o el mismo Francisco I. Madero.

Desafortunadamente en la actualidad hay muy pocos estudios históricos sobre esta sinaloense y sus principales aportes. En el estado no existe ni siquiera un capítulo de libro o ensayo que analice su figura y obra; mientras tanto en el Archivo Histórico del Estado de Sinaloa tampoco se encuentran vestigios de su existencia.

En internet solo se cuenta con algunos datos biográficos que nos han ayudado a imaginarnos un poco sobre su perfil.

Por suerte, en una joven historiadora de la localidad Guadalupe Rojo ha despertado interés, mismo con el que se ha propuesto visibilizar su importancia como mujer, periodista y precursora de la Revolución Mexicana, en un contexto dominado por hombres.

Ilustración: Machateo

María Guadalupe Rojo nació en Culiacán en 1856 en el seno de una familia adinerada de la ciudad, fue hija de María del Refugio y Blas Rojo. Contrajo matrimonio en 1881 con Abraham Izabal, un minero sinaloense con quien procreó 5 hijos, aunque enviudó todavía joven.

Al vivir dicho suceso decide trasladarse al puerto de Mazatlán donde conoció a Casimiro Alvarado, quien trabajaba en una importante casa comercial, pero que mostraba repudio por las injusticias sociales del gobierno porfirista.

Guadalupe Rojo contrajo nupcias por segunda ocasión en 1889 con dicho personaje, encontrando en ella talento para la escritura al grado de convertirla en colaboradora para futuros proyectos de periodismo independiente. Juntos deciden mudarse a la ciudad de Guadalajara donde reeditaron un periódico de oposición que había sido fundado por Felipe de Jesús Pedroza en 1871, Juan Pandero.

Esta segunda época del impreso encabezado por la pareja comenzó en 1894.

De acuerdo a la información recopilada por la historiadora Heidy Y. Mares, fue en Guadalajara donde María Guadalupe Rojo de Alvarado y su esposo comenzaron una serie de publicaciones críticas contra los abusos del gobierno local en perjuicio de la clase obrera y comunidades indígenas. Dichos escritos generaron el malestar del gobernador de ese estado, Luis C. Curiel, quien injustamente ordenó el encarcelamiento de su marido, quien murió en prisión en 1899.

Envuelta en rumores que aseguraban el envenenamiento de su esposo y derivado de la persecución política, la periodista de oposición decide trasladarse a la capital del país.

En la ciudad de México Guadalupe Rojo optó por continuar con la labor que compartía con su segundo esposo, asumiendo la dirección de Juan Panadero. En 1904 el impreso llegó a alcanzar renombre nacional al hacer eco de los abusos cometidos por un cacique perteneciente a la influyente familia porfirista Escandón hacia los campesinos de Yautepec, Morelos.

Juan panadero comenzó una campaña en favor de los derechos laborales de los afectados, además de denunciar los despojos de tierras de los que estaban siendo víctimas. A consecuencia de las denuncias Guadalupe fue encerrada en la cárcel de Belem, para ser llevada como prisionera posteriormente a la comunidad de Yautepec por exigencia de los caciques de esa localidad.

De entre las pocas publicaciones de la personaje, se cuenta que una vez en dicha comunidad el pueblo entero se amotinó sobre la jefatura política reclamando su libertad; y al ver las autoridades que la protesta popular podría alcanzar tintes de rebelión decidieron liberarla. Mientras tanto, los campesinos de Yautepec mostraron a Guadalupe su gratitud colmándola de obsequios y en manifestación de agradecimiento el pueblo en masa acompañó a la periodista hasta el ferrocarril que la retornó a ciudad de México.

La experiencia sufrida no detuvo a la periodista sinaloense, ya que en 1905, bajo la misma línea editorial y crítica, creó el diario El Ariete, en colaboración con Lorenzo Casanova y Manuel Mestre Ghigliazza, opositores al régimen de Tabasco, aunque este diario tuvo una vida efímera alcanzando solo el primer número.

Se cuenta también que previo al estallido de la Revolución Mexicana Guadalupe Rojo de Alvarado fue encarcelada en otras nueve ocasiones en el periodo de 1899 a 1910.

Por su labor periodística y de crítica social, María Guadalupe Rojo de Alvarado fue acreedora de una pensión vitalicia por el gobierno de Venustiano Carranza, misma que disfrutó hasta el año de su muerte en la ciudad de México en 1922.

En 1939 de manera póstuma recibió la Medalla del Mérito Revolucionario.

De acuerdo al libro “Las Mujeres en la Revolución Mexicana, 1884-1920”, publicado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, desde inicios del siglo XX, una parte del sector femenino de diversas clases sociales se vio inmerso en las actividades revolucionarias dirigidas por los liberales. Muchas de ellas, no lograron trascender en un sentido público, pero algunas desarrollaron actividades de propaganda, se incorporaron a los clubes liberales dirigidos por hombres y establecieron los propios de su género a través de los cuales pugnaron por la erradicación del mal gobierno.

Periódico Juan Panadero, 1904. Archivo General de la Nación (AGN). FOTO: Cortesía Heidy Mares.

Cabe destacar que en Culiacán la figura histórica de Guadalupe Rojo ha inspirado a un grupo de jóvenes para fundar un taller gráfico con propósitos de activismo social, el Taller Juan Panadero, cuyo objetivo es vincular sus proyectos y arte con la comunidad con el lema “Arte del pueblo para el pueblo”.

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