Agro

Autlán, El Grullo y El Limón unen fuerzas para desterrar al glifosato de la agricultura mexicana

Una agricultura sin pesticidas no solo es posible, sino que en la región Sierra de Amula de Jalisco ya existen proyectos agroecológicos que funcionan bajo un modelo completamente sustentable.

Por: Darinka Rodríguez / Letra Fría

“Mi nombre es Sebastiao Pinheiro, soy brasileño, soy ingeniero agrónomo y fui invitado por los mexicanos para participar en esta campaña nacional de sensibilización en torno a la eliminación del glifosato, como una persona que tiene experiencia en la cuestión de los agrotóxicos y que impulsa la agroecología”. Sebastiao está en medio de un círculo de sillas que son ocupadas por campesinos, productores agrícolas, investigadores, mujeres, hombres y niños que encarnan la lucha contra los pesticidas que han envenenado por años este valle; esas personas que impulsan la revolución agroecológica y que escuchan con una mezcla de admiración y esperanza las experiencias de una de las voces con más experiencia en la agricultura sustentable a nivel latinoamérica. 

Mientras habla, Sebastiao Pinheiro entreteje palabras en español y portugués hasta formar un nuevo idioma, el cual resonó a lo largo de los tres días en que se efectuó el Encuentro Regional Campesino, acontecimiento que fungió como un punto de encuentro entre habitantes de los municipios de El Grullo, Autlán y el Limón, para compartir puntos de vista acerca del decreto de eliminación del uso del glifosato en la agricultura mexicana, e intercambiar experiencias en torno a la posibilidad de construir una agricultura sustentable.

Este encuentro convirtió el dos de noviembre, día de muertos, en el escenario perfecto para comenzar sus actividades, e inició levantando un altar dedicado a la muerte de los agrotóxicos en la Casa de la Cultura, de El Limón, el primer municipio en declararse completamente agroecológico en Jalisco. De hecho en su declaratoria como municipio agroecológico, el inciso “d”, del segundo acuerdo establece la eliminación del uso de agrotóxicos en sus cultivos, especialmente la de aquellos pesticidas y plaguicidas que amenacen la salud de las niñas, niños y adolescentes.

(Fotografía: Darinka Rodríguez)

Con su cabello blanco y sus lentes redondos, Sebastián Pinheiro se ha convertido en el estandarte de la Campaña Nacional de Sensibilización sobre el Decreto de Eliminación del uso del Glifosato en la Agricultura Mexicana. En diciembre de 2020, el presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador, emitió un decreto que mandata a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), y a la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (SEMADET) a generar procesos de investigación y acción participativa desde grupos campesinos de todo el país, para lograr la eliminación gradual del glifosato, y así lograr que para el 2024, México destierre de manera definitiva a este agrotóxico de sus cultivos. 

LEE MÁS: La Corte lo ratifica: prohibida la siembra comercial de maíz transgénico en México

Luis Javier Peña Robles, ingeniero agrónomo por la Universidad de Chapingo y especialista en agricultura sustentable, quien también fungió como una voz importante dentro del encuentro, profundizó un poco acerca de este decreto presidencial y su impacto en la salud ambiental de nuestro país. 

“Para respaldar este decreto se conformaron seis artículos en los cuales se mandata a las dependencias de gobierno relacionadas con el campo y el medio ambiente a no adquirir, no promocionar, ni distribuir el glifosato. Pero más importante aún, ahí mismo se hace el llamado a la comunidad campesina para generar las investigaciones correspondientes en torno al uso del glifosato y que al 2023 exista un umbral, un respaldo para generar la ley que prohíba su uso. También los artículos dentro del decreto protegen al maíz nativo, eliminando a los transgénicos”, expone Luis Peña, quien además es miembro de un equipo agroecológico que se articuló en defensa del maíz criollo en la Región Ciénega de Chapala.

Durante los tres días en los que se llevó a cabo este encuentro -2, 3 y 4 de noviembre-, se realizaron diversas actividades enfocadas a demostrar que no solamente es posible transicionar a una agricultura sin agroquímicos, sino que en la región ya existen huertos produciendo alimentos bajo un modelo completamente sustentable. Dos ejemplos muy claros de ello son el “Casco Agroecológico Las Paredes” en Autlán, y el “Huerto Agroecológico Mandala” en El Grullo. Ambos proyectos fueron visitados por los asistentes del encuentro, con la finalidad de sensibilizarlos como productores e inspirarlos a buscar alternativas agroecológicas para sus proyectos agrícolas.

Fotografía: Rodolfo González Figueroa

“El eje principal de esta campaña es la sensibilización. El gobierno opta porque la eliminación del uso del glifosato sea una decisión de la ciudadanía, en lugar de una prohibición tajante, una imposición. Entonces a través de estos encuentros se hace una sensibilización que permita a cada uno exponer su punto de vista, y construir en conjunto la respuesta que la ciudadanía tiene para el glifosato. Para el país esta es una manera muy sabia de decir, tenemos tres años para encontrar las alternativas para eliminar los agrotóxicos de las prácticas agrícolas y transformarlas”, comenta Sebastiao Pinheiro, quien estuvo presente en los recorridos por los huertos compartiendo experiencias en torno a la agroecología. 

El programa de actividades de este encuentro regional campesino fue construido en torno a los tres ejes que estructuran la Campaña Nacional de Sensibilización para la Eliminación del Glifosato en la Agricultura Mexicana. Es precisamente el segundo de esos ejes, el que se enfoca en la sensibilización de la familia campesina, de los agricultores y productores de los diferentes territorios del país.  

(Fotografía: Darinka Rodríguez)

LEE MÁS: Bacterias biofertilizantes, el proyecto que pretende recuperar los suelos

“El primer eje de esta campaña es dar a conocer el decreto presidencial de sustitución y eliminación del glifosato. Para el segundo eje, que es el de la sensibilización se decidió desarrollarlo a través de conferencias magistrales con los especialistas que lideran esta campaña, como es el caso del maestro Sebastiao Pinheiro y la Dra. Laura Miyuki. Iniciamos en Jalisco, en la zona metropolitana de Guadalajara, después visitamos los municipios de la ribera del Lago de Chapala, ahorita en noviembre llegamos a trabajar en los municipios de El Grullo, El Limón y Autlán”, expone Luis Peña, y agrega que esta campaña nacional se despliega en diferentes estados del país con otros colectivos que también practican la agroecología.

Durante el mes de noviembre los esfuerzos de la campaña serán enfocados a diferentes regiones del estado de Jalisco, tal y como ocurrió en lo que ellos definen como región Costa Sur, y que incluyó a los municipios de El Grullo, Autlán y El Limón. Posteriormente este grupo encabezado por el Dr. Sebastiao Pinheiro visitará el vecino estado de Colima, y de ahí se trasladarán al sur del país, específicamente a los estados de Chiapas y Guerrero. Finalmente se planea que la campaña de sensibilización concrete su ruta en el Altiplano de México, en lo que serían los estados del centro del país.

El Glifosato en la región; la historia de un valle envenenado 

Para la mayoría de los pobladores de la región Sierra de Amula, particularmente para los que habitan en Autlán de Navarro y los vecinos municipios de El Grullo y El Limón, escuchar las palabras agrotóxicos, pesticidas y glifosato, los lleva a retroceder casi de manera automática dos años atrás en la historia de este valle, para aterrizar específicamente en el mes de junio de 2019.  Fue en aquel tiempo cuando un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Guadalajara, reveló la existencia de al menos cuatro tipos de herbicidas (glifosato, 2,4-D, molinato y picloram) en la orina de las niñas y niños de la telesecundaria «Venustiano Carranza», ubicada en la delegación de El Mentidero, en Autlán.

LEE MÁS: Radiografía de intoxicados por plaguicidas en Sinaloa (2018-2020)

Dicho estudio fue realizado después de que las madres de familia de varios estudiantes de la telesecundaria manifestaran su preocupación por cierta sintomatología desarrollada en sus hijos y que incluía dolores de cabeza, náuseas, vómito e irritación en los ojos. Finalmente se descubrió que este cuadro se daba a consecuencia de que las y los jóvenes se estaban intoxicando de manera aguda con los plaguicidas, entre ellos glifosato, que eran rociados en la parcela escolar aledaña a los salones de clases. 

Lamentablemente en varias localidades del valle conformado por los municipios de Autlán, El Grullo, y El Limón, el fenómeno se repite y hay registro de varios casos de niñas y niños gravemente intoxicados por el glifosato y otro gran número de pesticidas. Así lo expuso la Dra. Laura Miyuki Takahashi Tomatani, expositora del Encuentro Regional Campesino, durante la conferencia titulada “Cómo sostener la lucha”, realizada en el Rancho El Colomo, en El Grullo.

“Investigaciones de científicos locales del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología (CIESAS) Occidente, han arrojado en poblaciones de aquí de El Grullo, que el 100 por ciento de las niñas y niños cuya orina también fue analizada, tenía por lo menos tres de los agrotóxicos de la lista de los 17 que se identificó se usan en los cultivos de la región; entre ellos malatión, metoxuron y glifosato”, señaló la Dra. Laura Miyuki, quien además de ser nutrióloga, es investigadora en materia de salud ambiental.

Pero a todo esto ¿Qué es el glifosato y cómo afecta a la salud humana? 

En una nota realizada por la periodista Daniela Pastrana en Pie de Página, se menciona que el glifosato es el herbicida más usado en el mundo, y que llegó a México en el año de 1981, justo con la entrada del modelo de producción intensiva de los agronegocios. Además este herbicida está estrechamente ligado al cultivo de semillas transgénicas, por lo que no sorprende que sea Monsanto su principal productor, empresa que a su vez fue adquirida por Bayer, el gigante de la industria farmacéutica. 

Dentro del mismo trabajo periodístico también se menciona que el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, calificó al glifosato como un cancerígeno probable, es decir que es un agente capaz de producir cáncer. No es de extrañar que su uso esté prohibido en Austria, Canadá, Argentina, Escocia, España, Nueva Zelanda, y 31 ciudades de los Estados Unidos.

Glisofato. (Foto: Especial)

En ese sentido la Dra. Laura Miyuki, resaltó el hecho de cómo en los países donde el uso de agrotóxicos no ha sido regulado, los sistemas de salud están rebasados. Particularmente en México y Centroamérica, el tema de los agrotóxicos ha afectado considerablemente la salud de las personas que viven cerca de los lugares donde se cultivan los alimentos, pero también han afectado a los habitantes de las grandes ciudades que se alimentan de estos cultivos, ya en su versión de alimentos industrializados. 

LEE MÁS: Autosuficiencia alimentaria no se alcanzará prohibiendo glifosato y maíz transgénico: AARC

“Las investigaciones nos dicen que el glifosato alcanza una toxicidad de hasta el 29 por ciento, y además no tiene antídoto. El glifosato lo que hace en nuestro cuerpo es que inhibe el sistema enzimático del citocromo P 440, que es el encargado de precisamente desintoxicar al organismo tanto de fármacos y otras sustancias químicas, como de agentes externos que ingresan a tu cuerpo. De tal manera, el daño que causa el glifosato al cuerpo te expone tanto al mismo herbicida, como a cualquier otro contaminante que tengas cerca de ti. En pocas palabras te deja vulnerable a las intoxicaciones”,  explicó la Dra. Miyuki, y continuó a la parte medular de la conferencia, donde habló acerca de la “franja mesoamericana de daño renal crónico”. 

La franja mesoamericana de daño renal crónico es un descubrimiento presentado en Guadalajara como resultado de una serie de investigaciones encabezadas por el Dr. Guillermo García García, Jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Civil de Guadalajara y Profesor Investigador Titular del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara, que logró identificar grandes poblaciones de pacientes con enfermedad renal crónica, en zonas de países latinoamericanos donde precisamente se usa glifosato. 

“Hablábamos hace rato de cómo el glifosato inhibe el sistema enzimático y vuelve al cuerpo vulnerable a todo tipo de tóxicos. Por eso podemos encontrar, especialmente en poblaciones que se dedican al campo, a la producción de alimentos, personas expuestas a todo un coctel químico, que desgraciadamente deriva en este padecimiento de enfermedad renal crónica. Y eso no solamente ocurre aquí en esta región. Con esta campaña, estuvimos recientemente en Mezcala, y fue muy triste escuchar a los campesinos hablar de los casos de sus familiares, en su mayoría niños, y adolescentes, pero también gente adulta, ya con un daño renal irreversible”, compartió la doctora para ejemplificar la magnitud del daño que han ocasionado los agrotóxicos en su paso por el campo jalisciense. 

En Autlán de Navarro, el nivel de contaminación por agrotóxicos es alto, pues no solamente hay casos de exposición directa a pesticidas y herbicidas, como ocurrió con los niños de El Mentidero; también los pozos de agua están contaminados con glifosato. Lo anterior fue compartido por el investigador experto en manejo de cuencas, el Dr. Luis Manuel Martínez Rivera, durante el Recorrido Medioambiental realizado el pasado 22 de octubre, en el que participaron investigadores de la Universidad de Guadalajara, pertenecientes a diversos departamentos del Centro Universitario de la Costa Sur, relacionados con la salud medioambiental.

“Este pozo que está aquí a la entrada de El Mentidero, cuando lo monitoreamos en 2019 traía glifosato. Ahora que lo volvimos a monitorear entre el mes de agosto y septiembre, traía glifosato y malatión. Y este pozo no es el único que padece esta situación. El agua que utilizamos está llegando con pesticidas y otras sustancias químicas, y la gente con eso lava, con eso se baña, algunos hasta beben de esta agua. Entonces esa es otra exposición directa a los plaguicidas”, sentenció Luis Manuel Martínez, quien para ese momento ya intentaba,  junto con los otros investigadores que participaron en el recorrido, sensibilizar a los habitantes y las autoridades de la región respecto al uso de los agrotóxicos. 

Otro cuerpo de agua que ha sido contaminado por los pesticidas es el Río Ayuquila. El Dr. Luis Manuel Martínez Rivera, realizó muestreos en el río y documentó que tanto el agua, como los seres vivos que habitan este ecosistema acuático presentaban en mayor o menor medida algún grado de contaminación por agrotóxicos. Como parte de esa investigación se analizó el tejido de los peces, y las heces fecales de las nutrias; en ambos casos se encontraron residuos de pesticidas. Resulta entonces alarmante encontrar que un gran número de personas que habitan cerca del cauce del río y dependen de la pesca para alimentarse, están ingiriendo pescado contaminado con glifosato y otros agroquímicos. 

Los daños que el uso de los agroquímicos ha provocado a la salud humana y ambiental en México son enormes, y en el caso de Jalisco, se extienden mucho más allá de los municipios de Autlán, El Grullo y El Limón. Los casos de intoxicación por pesticidas y plaguicidas se replican a lo largo de todo el territorio estatal, y bajo condiciones sorprendentemente parecidas. Un ejemplo es el caso de la comunidad El Taray, en el municipio de Tamazula de Gordiano, el cual al igual que Autlán de Navarro, es reconocido por la producción de caña de azúcar, y en donde se encontraron hasta tres tipos diferentes de agroquímicos en la orina de sus habitantes. 

En la investigación titulada “Agroquímicos, una problemática regional de salud”, publicada el 1 de noviembre de este año en la Gaceta del CUSur, la periodista Jaqueline García documenta que a partir de 2019, cuando el Ing. Francisco Javier Cedeño Cisneros, exdirector de Desarrollo Agropecuario de Tamazula de Gordiano, La Dra. Norma Helen Juárez, profesora e investigadora del Centro Universitario del Sur, se percataron del mal manejo de los desechos agroquímicos en el municipio, fue que se decidió realizar una toma de muestras en la comunidad El Taray, donde se encuentra un agroparque dedicado a la producción y exportación de hortalizas.

LEE MÁS: Integrará Conacyt estrategia de protección ante químicos en medio ambiente, agua y alimentos

Fue así como en 2020, con el apoyo de la Universidad de Guadalajara, especialmente con el del Dr. Felipe de Jesús Lozano Kasten, Coordinador de la Maestría en Ciencias del Desarrollo Ambiental del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), se realizaron las primeras tomas de muestra en los habitantes de El Taray,  y los resultados evidenciaron que todas las personas examinadas contaban con al menos 3 diferentes tipos de agroquímicos en sus cuerpos.

Curiosamente uno de los químicos encontrados en las muestras de orina fue el Malatión. Ante dicho hallazgo el Ing. Francisco Javier Cedeño Cisneros, pidió a los investigadores tomar una muestra del pozo de agua del cual se abastece la comunidad. Después de los análisis correspondientes, se confirmó que al igual que en el pozo de El Mentidero, en Autlán, el agua de El Taray registraba la presencia de malatión en cantidades alarmantes. 

Foto: (Especial)

La Dra. Norma Helen Juárez, profesora investigadora del Centro Universitario del Sur de la Universidad de Guadalajara -quien participó en la investigación desde el aspecto social, y que también estuvo presente en el último día de actividades del Encuentro Regional Campesino en El Grullo-, destacó que el malatión es un agroquímico que se ha prohibido en algunos países por ser un insecticida sistémico, que penetra la planta y se queda en el fruto, lo cual es altamente peligroso pues se trata de una sustancia que afecta el sistema nervioso y puede producir daños a nivel neurológico. 

Como seguimiento al caso, se tomaron muestras de orina a 74 alumnos de tres escuelas (niños y niñas de entre 5 y 14 años) y 10 adultos de El Taray, y el día 20 de abril de 2021 se recibieron los resultados, los cuales confirmaron que el 100 por ciento de los participantes tiene al menos la presencia de un pesticida en su cuerpo. De acuerdo con los análisis la cantidad promedio de pesticidas encontrados en los habitantes es de 3.75 pesticidas, donde el mínimo es un pesticida y el máximo son seis pesticidas en el cuerpo de las personas muestreadas. Entre las sustancias químicas identificadas se encuentran el molinato, el picloram, el Acetoclor, y claro, no podía faltar el glifosato.

Es precisamente a causa este panorama de daño ambiental y a la salud humana ocasionado por los agrotóxicos, que no sorprende que las y los participantes del Encuentro Regional Campesino, coincidieran en que el Decreto de Eliminación del Glifosato en la Agricultura Mexicana aparece justo a tiempo para evitar una mayor contaminación en el Valle de Autlán, y se dibuja como una esperanza de que un mejor futuro podría esperarles a las nuevas generaciones. 

Otra agricultura es posible; el despertar agroecológico en la región

Dentro de los tres ejes que estructuran la Campaña de Sensibilización respecto al Decreto de Eliminación del Glifosato en la Agricultura Mexicana, el último de ellos está dedicado a la construcción de alternativas viables para que las y los campesinos identifiquen estrategias para eliminar los agrotóxicos de sus prácticas agrícolas. En ese sentido los encuentros campesinos, como el que se llevó a cabo este mes de noviembre en nuestra región, son el escenario perfecto para planear y proponer nuevas formas de hacer agricultura, pero también para exponer aquellas que ya están dando resultados. 

Incluir entre las actividades del Encuentro Regional Campesino, visitas a dos de los huertos orgánicos más importantes de la región, como lo son el Huerto Mandala, en El Grullo, y el Casco Agroecológico “Las Paredes”, en Autlán, fue la estrategia perfecta para demostrar que los huertos son la semilla del pensamiento agroecológico que florece en el valle. Entre los huertos comunitarios y los escolares, cada vez existen más espacios donde los alimentos se cultivan de manera completamente orgánica, libres de pesticidas y plaguicidas, donde se aplican métodos como el de la agricultura biointensiva. 

Un ejemplo muy claro de ello se encuentra en la delegación de El Mentidero, en Autlán, con el huerto de la Telesecundaria «Venustiano Carranza», plantel educativo donde justamente se registraron los casos de niñas, niños y adolescentes intoxicados por el uso de pesticidas, y en donde ahora ellos mismos cultivan su parcela escolar utilizando el método biointensivo; una técnica de agricultura que se basa en producir lo máximo en el mínimo espacio, regresándole a la tierra su fertilidad, y en donde los cultivos se configuran con ciertas combinaciones de plantas que funcionan como un repelente natural para las plagas de insectos. 

Huerto Escolar Telesecundaria Venustiano Carranza, El Mentidero (Foto: Rodolfo González Figueroa)

Por su parte el municipio de El Limón, el cual hizo historia al firmar el pasado mes de mayo la declaratoria que oficialmente lo reconoce como el primer municipio agroecológico a nivel nacional, ya cuenta con un Centro de Reproducción de Organismos Benéficos (CROB), ubicado dentro del mismo municipio, el cual es coordinado por el biólogo Ernesto Castillo, y que es un lugar dedicado a la producción de microorganismos que combaten plagas y sustituyen a los agrotóxicos.  El Limón además se propuso que para fin de año todas sus primarias tengan un huerto escolar, lo que lo convertiría en el primer municipio del estado con todas sus primarias con huertos orgánicos y sustentables.

En la región también han surgido grupos de cañeros que han desarrollado estrategias para la producción sostenible de caña a partir del estudio de sus suelos a través de la cromatografía; técnica que permite observar las interrelaciones físicas, químicas y biológicas en un suelo. Como parte de este encuentro se estableció un diálogo con ellos y se visitó la parcela de caña cultivada con prácticas sustentables. En ese lugar el maestro Sebastiao Pinheiro, impartió un breve taller sobre cómo realizar cromatografía y las ventajas que ofrece esta técnica de análisis. 

(Foto: Rodolfo González Figueroa)

“La cromatografía es en sí una radiografía del suelo en la cual se develan sus interacciones, y mediante su interpretación se pueden proponer actividades, prácticas y técnicas de manejo de los suelos para mejorarlos o fortalecerlos. La principal ventaja de esta técnica es que no se necesitan laboratorios ni herramientas sofisticadas; está al alcance de manos campesinas y es muy económica. Además que durante este encuentro los cromas nos sirvieron para hacer análisis comparativos entre suelos que están manejados con pesticidas y de suelos después de tres años de manejo sostenible”, comentó Rodolfo González Figueroa, campesino de la ciénega y promotor de la agroecología en la región, y añadió que cada vez observa más ánimo por parte de los cañeros para transitar hacia prácticas agrícolas sustentables.

Este despertar agroecológico en el Valle de Autlán, El Grullo y El Limón ha sido posible gracias a la organización de sus habitantes, quienes se han articulado en grupos como la Comunidad de Aprendizaje Urbano Campesina, la cual destaca por su autonomía y su espíritu autogestivo, y que en tan solo su primer año de vida ha realizado más de 10 talleres de temas relacionados con la agroecología, por ejemplo: producción de hortalizas orgánicas, camas biointensivas de cultivo, tipos de siembra, elaboración de abonos orgánicos, bioconstrucción, huertos y semillas.

LEE MÁS: Sin glifosato | Congreso pide sembrar 50 mil hectáreas de maíz sustentable

La autonomía ha sido indispensable para el desarrollo de la agricultura sustentable en estos tres municipios, ya que la mayoría de las acciones y actividades anteriormente mencionadas fueron llevadas a cabo por la comunidad de manera independiente, sin estar ligadas a ninguna institución pública o privada. En ese sentido, Sebastiao Pinheiro, comulga con esa forma de organización y reafirma que una palabra muy importante en la agroecología es la autonomía, y que bajo ella se rige Campaña Nacional de Sensibilización sobre el Decreto de Eliminación del uso del Glifosato. 


“Con esta campaña, a través de estos encuentros surge la posibilidad de hacer una investigación que no sea de la industria, una que sea fuera de las grandes estructuras, de manera gratuita, sin recursos que sean de ellos. Ahora los campesinos van a construir la respuesta necesaria para eliminar el glifosato en tres años. Obvio que la industria va a querer pelear en contra de la agroecología, así como siempre ha hecho. Pero ahora vamos a ver quién va a ganar, si los campesinos organizados o la industria. Eso debe ser la democracia; que el campesino tenga la oportunidad de transformarse en un investigador científico, es hacer que la ciencia, la tecnología y la sabiduría se encuentren”, concluye Sebastiao en su última intervención durante el Encuentro Regional Campesino, y todos se quedan entusiasmados, a la expectativa del cambio.

***

Este contenido fue publicado originalmente por Letra Fría:

https://letrafria.com/autlan-el-grullo-y-el-limon-unen-fuerzas-para-desterrar-al-glifosato-de-la-agricultura-mexicana/

Comentarios

Reflexiones

Ver todas

Especiales

Ver todas

    Reporte Espejo