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El Poder Judicial de Sinaloa enfrenta un problema de nepotismo

“Sería muy cruel conmigo mismo si pensara que después de veintitantos años de andar en tribunales y en lo público, anduviera mal de autoestima si realmente no considerara que con Inzunza o sin Inzunza yo tendría alguna posibilidad”, asegura Jesús Iván Chávez Rangel.

Jesús Iván Chávez Rangel reconoce que hay un problema grave: hay cargos al interior del Poder Judicial otorgados con nepotismo.

La solución, dijo el presidente del Poder Judicial en Sinaloa, es reforzar al instituto de capacitación judicial y se dé paso a concursar y transparentar los procesos de selección.

“Si no vamos incorporando ese tipo de medidas perderíamos la oportunidad de tener cómo contrastar ese señalamiento”, señaló.

“(…) Han sido señalamientos muy recurrentes, en el Federal con mayor sonoridad, mayor escándalo”.

Chávez Rangel despacha ahora desde la presidencia del Poder Judicial de Sinaloa. Llegó a ese lugar tras una votación unánime del Pleno a inicios de este año, cuando tenía apenas un mes y medio en la Tercera Magistratura, misma que quedó vacante cuando Enrique Inzunza Cázarez se retiró para asumir la Secretaría General de Gobierno.

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La designación de Chávez Rangel correspondió, según dijo el propio magistrado, por su experiencia en áreas administrativas. Antes fue presidente del Tribunal Estatal Electoral, secretario técnico del Supremo Tribunal de Justicia con Inzunza Cázarez como presidente, y presidente del Tribunal de Justicia Administrativa.

La llegada de Chávez Rangel a la presidencia del supremo Tribunal generó críticas, algunas de ellas impresas en columnas de diarios y otras más desde comentaristas y académicos. La razón principal es el vínculo con Inzunza Cázarez, un posible conflicto de interés y una posible continuación al nepotismo dentro del Poder Judicial.

Con su designación, ¿usted siente que fue favorecido?

“Fui favorecido por el Congreso, pero entiendo que la pregunta tiene que ver sobre mi paso por aquí, yo querría pensar que sí, de que al menos no se me encontró ninguna tacha como para decir que este no puede ser elegible por tal o cual cosa”.

“Yo en cuanto mi trayectoria, lo que tendría tranquilidad de decir es que tengo una trayectoria cimentada en trabajo, hacia allá va el tema de los concursos, que no haya… que lleguen cierta trayectoria y no nada más de antigüedad, sino que exista una serie de condiciones, que sea contrastable con los perfiles que intentan llegar”.

“Tengo una trayectoria pública que ahí está. Ciertamente creo que es importante… quizás para mí lo que sí resaltaría es que en la última década hubo una circunstancia, una condición, que solamente personas internas del Poder Judicial llegaran a las ternas. Creo que con mi caso se rompió ese esquema”.

“No me corresponde a mí decirlo, pero creo que es para bien que existan ciertos equilibrios, que se genere cierta pluralidad y que sí se valga llegar a la cúpula viniendo de fuera”

¿Usted conoce al magistrado Inzunza Cázarez?

“Sí personalmente y me tocó trabajar aquí como secretario de la presidencia, él era presidente”

¿Ese factor no cree que le ayudó llegar aquí?

“Yo creo que sería muy cruel conmigo mismo si pensara que después de veintitantos años de andar en tribunales y en lo público, anduviera mal de autoestima si realmente no considerara que con Inzunza o sin Inzunza yo tendría alguna posibilidad y creo que además sería un mal mensaje”.

¿Se siente afín al grupo que encabeza hoy el gobierno estatal?

“Yo lo que sí puedo expresar es que tengo muchas afinidades con el magistrado Inzunza, hay cosas en las que creemos. Mi opinión sobre él es que lo respeto mucho, le tengo estima, pero una de las cosas en la que particularmente congeniamos y sobre las que quizás es donde la afinidad está más clara es en el poder del Poder Judicial”

“(…) Aquí en el Poder Judicial no debe haber cabida, puede haber colaboración entre los poderes, pero no puede haber cabida, una sumisión, una cuestión de estar sujeto a peticiones, a sugerencias, a solicitudes. Cuando se inicia esa ruta es el principio del fin, es cuestión de tiempo para que cualquier tribunal deje de hacer su trabajo”

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El antídoto para evitar críticas y señalamientos sobre posibles conflictos de interés y nepotismo, propone, está en el instituto de capacitación judicial, que con las últimas reformas aprobadas por el Congreso local, establecen dotar de más fuerza a ese organismo para abrir a concursos las plazas judiciales.

“El instituto de capacitación necesita tener capacidad para procesar ese tipo de situaciones. Actualmente el instituto de capacitación judicial coordina, organiza exámenes y concursos para juez, pero ahora va a tener que hacerlo para la mayoría de las posiciones del Poder Judicial”

“Actualmente hay un catálogo, son 12 las posiciones donde debe hacerse concurso. Lo cierto es que el instituto tal como está ahora se ha quedado un poco atrás, en el sentido de que tiene ahora muchas más responsabilidades y probablemente tengamos que hacer una adecuación ahí para poder hacerle frente a tener una mayor fluidez, un mejor y más clara gestión de los concursos que ahí se llevan. Yo creo que se podría distender cualquier cuestionamiento, cualquier situación o señalamiento”

“Creo que ese es el mejor antídoto, ser más claro en los procesos de selección y que vaya teniendo el Poder Judicial una puerta de ingreso más clara, más regular. Ese primer filtro necesitamos mejorarlo, que den legitimidad a los nombramientos y que mande un mensaje al interior de mucha más tranquilidad, confianza y que sea un incentivo”

¿Todo eso va a ser público?

“Yo creo que es la forma, yo creo que es lo que tendría que darse”.

La persona a cargo del instituto es José Antonio García López, hijo del magistrado José Antonio García Becerra.

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