Obras

La decepcionante historia del puente caído en El Quelite y la tardanza federal en reconstruirlo

En el caso del puente de El Quelite todo indica que, así lo anticipa la flemática reacción de la SCT y SHCP, la solución deberá esperar varios meses más

Sorprende, por los perjuicios añadidos a poblaciones y sectores económicos, que más de cinco meses después del desplome del puente de El Quelite apenas la Secretaría de Comunicaciones y Transportes tendrá listo el estudio técnico para la reposición de dicha estructura carretera y enseguida, no dice cuándo, procederá con la obra que requiere de una inversión de 192 millones de pesos.

En la conferencia de prensa del lunes, el gobernador Rubén Rocha Moya dio a conocer que en cuanto esté listo el dictamen correspondiente se procederá a licitar la reconstrucción del paso vial, aunque falta que la Secretaría de Hacienda libere el recurso público, situación que, reconoció, lo tiene muy mortificado. El daño en dicho tramo de la carretera México-15 fue provocado por el huracán “Nora” que afectó al sur de Sinaloa el 29 de agosto de 2021.

Existen en este asunto varias desidias que impactan en áreas como la movilización de personas y mercancías, actividades económicas como el turismo y la agricultura, y la restringida comunicación terrestre de varias comunidades, consecuencias que se tornan más severas porque se agregan a la delicada situación económica y social originada por la pandemia de coronavirus que alteró todas las formas de desarrollo y convivencia humanas.

Lo que más preocupa, y tiene razón el gobernador al decirse mortificado, es la lenta capacidad de respuesta del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador al tratarse de la atención a menoscabos que dejan los fenómenos naturales, tardanza que nunca antes se registraba cuando la federación debía resolver este tipo de complicaciones.

En el caso del puente de El Quelite todo indica que, así lo anticipa la flemática reacción de la SCT y SHCP, la solución deberá esperar varios meses más.

Nada de malo tiene que López Obrador privilegie las obras insignia de su gobierno como el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, pero también debe estar atento y ser más ágil ante otros requerimientos nacionales que al ser desplazados en el orden de las prioridades se traducen en atraso económico, decepción ciudadana y desespero generalizado e inclusive de los mismos gobernadores.

Sinaloa es sólo un ejemplo: va a cumplirse medio año de que colapsó el puente de El Quelite y todavía las definiciones técnicas no concluyen.

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