Ciudadanía

Un 8M, el día en que se despenalizó el aborto en Sinaloa

La aprobación de la despenalización del aborto, el 8 de marzo del 2022, marcó un punto en la historia del Estado para los derechos de las mujeres

-¿Escuchas eso?
-¿Qué es ese escándalo?

Se va a caer, se va a caer, el patriarcado se va a caer
-Son las mujeres, están marchando de nuevo.
Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente
-¿Y ahora por qué?
-Porque ya no tienen miedo.
Somos malas, podemos ser peores

Foto: May Quintana

Así es, otro año, otro 8 de marzo donde las mujeres abrieron sus alas y usaron sus palabras, su voz, su música y su cuerpo para apropiarse de los espacios públicos, para exigir justicia, respeto a sus derechos y una vida sin violencia.

Aunque no es el primera vez que en Sinaloa, las mujeres, adolescentes y niñas marchan durante el Día Internacional de la Mujer, sí es la primera vez que dentro del Congreso del Estado se vive una lucha paralela, pues a pesar de que afuera del recinto grupos protestantes se manifestaban para que no sucediera, en la entidad se aprobó la despenalización del aborto hasta la 13 semana de gestación.

Ni la huelga de hambre por un día, las pancartas y las coreografías protagonizadas por los grupos autodenominados provida cambiaron el parecer de las y los 28 diputados que votaron a favor del dictamen.

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Mientras tanto, las mujeres, niñas y adolescentes marcharon pacíficamente por las vialidades de municipios como Mazatlán y Culiacán.

En la Perla del Pacífico, contrario a los incidentes ocurridos el año pasado por el exceso de uso de la fuerza pública, esta vez se replicó lo ocurrido en la Ciudad de México y fueron principalmente mujeres policías municipales las encargadas de resguardar al contingente.

Además, por primera vez se incluyó un bloque rosa donde mujeres transgénero y personas no binarias pudieron alzar la voz para sumarse a las exigencias.

En el caso de Culiacán, fueron diversos espacios los apropiados por colectivas feministas, colectivas de búsqueda de personas desaparecidas, generadoras de arte, mujeres trans, jóvenes y madres con sus hijos. Espacios que fueron desde auditorios y parques, hasta calles y edificios gubernamentales como el Ayuntamiento de Culiacán y Palacio de Gobierno.

En la capital se realizaron dos marchas por el 8M, la primera ocurrió a las 10:00 de la mañana, donde las mujeres dejaron claro que el día no era de festejo, sino de lucha, pues con cubetas transformadas en tambores para imponer el ritmo de batalla, mujeres y adolescentes salieron del Ayuntamiento de Culiacán hacia el Palacio de Gobierno, cargadas con pancartas, cartulinas y un profundo enojo por la omisión de las autoridades ante la violencia de la que son víctimas.

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Foto: Leo Espinoza

Se movilizaron por ellas, por las mujeres violentadas y por aquellas 4 mil 705 mujeres que interpusieron una denuncia por violencia familiar en 2021, las 289 mujeres, niñas y adolescentes que denunciaron ser víctimas de violación y las 371 que denunciaron un abuso sexual.

-Unidas somos más fuertes. -gritó una mujer al salir de su casa para ver a las otras pasar cual revolucionarias, coreando frases de protesta en contra del miedo, la omisión y la represión.

“Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”

“Porque vivas se las llevaron, vivas las queremos”

“Se va a caer, se va a caer, el patriarcado se va a caer”

El 8 de marzo no se festeja y lo dejó claro la activista, Prisila Salas, de la colectiva “No se metan con nuestras hijas”, al mencionar el incremento del 300 por ciento en las desapariciones de mujeres, así como el aumento de la violencia contra las niñas y adolescentes.

Al final de esa marcha no solo quedaron las marcas de las paredes hechas con pintura morada y roja, también las fichas de mujeres desaparecidas, pegadas en el piso de Palacio de Gobierno y las señalizaciones que se hicieron contra el Gobierno, contra servidores públicos y contra el sistema patriarcal.

Foto: Leo Espinoza

Sin embargo, no fue suficiente, se necesitaba más, había muchas voces que querían ser escuchadas pero que no pudieron asistir en ese contingente, por lo que, a las 3:30 de la tarde comenzó la segunda movilización, esta vez más grande, más diversa.

Cientos de mujeres, niñas, adolescentes, niños, mujeres trans, familiares de mujeres víctimas de violencia, e incluso mascotas marcharon desde la Catedral, en el corazón de la ciudad; hasta el Parque Acuático, un espacio de reciente creación a un costado del Puente Negro, uno de los más reconocibles símbolos de Culiacán. Ahí, con la concurrencia de varios cientos de mujeres, se organizó un encuentro artístico y catártico dirigido por la colectiva de Mujeres Creando Sinaloa.

Mujeres, adolescentes y niñas que posteriormente marcharon hacia el Congreso del Estado donde se desarrollaba la lucha de la despenalización del aborto.

“Quiero que los secretos familiares dejen de encubrir abusadores”
“Mujer criando también está luchando”
“Queremos ser libres porque valientes ya somos”
“Somos las nietas de las brujas que nunca pudieron quemar”

Decían algunas de las cartulinas alzadas por las mujeres que lucharon y seguirán luchando por un alto a la violencia y al miedo.

Ese día no solo fue una marcha, fue una manifestación, una rebelión y un grito ya no solo de auxilio, sino de fuerza y valentía, pues justo en ese momento las mujeres, niñas y adolescentes callaron su miedo y liberaron sus alas.

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