Artes

Un vistazo femenino a la poesía sinaloense en el Día de la Poesía

Tres mujeres poetas nos brindan su perspectiva sobre la poesía y la escena sinaloense

¿Sabías que Sinaloa es cuna de brillantes poetas? 

Poetas jóvenes emergentes o con largas trayectorias, poetas que utilizan su arte para liderar protestas o desahogarse, poetas valientes cuya pasión por las letras las ha llevado a construir un proyecto de vida.

En ESPEJO, nos sentamos a platicar con tres poetas sinaloenses con el objetivo de conocer un poco más sobre este arte y visibilizar la resistencia de estas mujeres para generar espacios en donde mantener viva la cultura y las palabras.

-“Actualmente ser artista es muy difícil, es muy dura la vida de un artista en Sinaloa, y lamentablemente, los artistas no podemos dejar de hacer arte”. – Ana Paula Ojeda Coronel.

-“Con poesía el mundo te parece más interesante, más bello, la poesía te ayuda a vivir, a sentir, a explicarte el mundo”. -Ernestina Yépiz.

-”Dejar un poema al mundo es como dejar un hijo, no sabes a quién le va a llegar, con qué, de qué manera, va a andar ahí independiente de ti, entonces creo que es una responsabilidad muy grande”. -Judith Cárdenas.

Ana Paula Ojeda Coronel

…yo escribo como una manera de supervivencia.

Ana Paula Ojeda Coronel. Foto: Marcos Vizcarra

Es una joven de 21 años de edad, originaria de Culiacán. A su corta edad ha incursionado en el teatro y la escritura. Es estudiante de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma Sinaloense (UAS), y a la par, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

Su cuento “México desde el comienzo” fue publicado en la antología “Mis cuentos infantiles” en 2017. Sus obras teatrales “Perdón personal” y “Lo normal” han sido representadas por el grupo teatral sinaloense “Sursum Versus Teatro”. Asimismo, es ganadora del Premio Nacional de Poesía Rogelio Treviño en 2019.

Con tantos logros, la gente podría llegar a pensar que Ana Paula tiene su vida trazada, y en parte es cierto, pero algo que no llegó a prever o buscar fue su integración a la poesía y la publicación de su poemario “Admito que estoy triste”, una compilación de poemas que nacieron desde lo más profundo de su ser, a los que ella ha bautizado como sus bebés.

“¿Por qué escribo en general? no escribo de manera intencional, no es como que yo haya dicho voy a hacer un poemario que se llama Admito que estoy triste y va a tener estos poemas, no, mis respetos para quienes pueden hacerlo porque yo no puedo, yo escribo como una manera de supervivencia, pienso que si no escribo eso que estoy sintiendo, que me duele tanto, que me atraviesa, entonces ¿Qué voy a hacer? ¿Qué va a pasar conmigo?”, dijo.

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Preparada y ansiosa por la presentación de su primer poemario, Ana Paula siempre está escribiendo, de hecho, al llegar a la cita para la entrevista, ella se encontraba plasmando sus versos en un papel, ignorando a los comensales y los grupos que cada tanto entraban y salían de la cafetería.

“Yo escribo desde que era niña, cuando no sabía el alfabeto lo imaginaba en mi cabeza, para mí escribir es algo natural, es algo transversal siempre en mi vida”, dijo.

Foto: Marcos Vizcarra

Recuerda la frase de su maestro de dramaturgia, Ramón Perea, quien le dijo a sus estudiantes que si podían vivir sin escribir, que mejor no regresaran a la próxima clase, pues vivir del arte no es fácil y mucho menos en un Estado donde se requieren más espacios seguros para las mujeres y jóvenes poetas.

“Debería haber más oportunidades para los jóvenes porque no darnos estas oportunidades de publicar, es no darnos oportunidad de mostrar cómo vemos al mundo y considero que es muy trascendental para la sociedad que los jóvenes hablemos. Actualmente ser artista es muy difícil, es muy dura la vida de un artista en Sinaloa, y lamentablemente, los artistas no podemos dejar de hacer arte”, expresó.

Ana Paula tenía 17 años cuando comenzó a escribir poesía, primero sus versos eran solo para ella y algunos de sus amigos, luego empezó a notar que había más gente que se sentía identificada con sus palabras y decidió hacer públicos algunos de sus poemas a través de sus redes sociales.

“Yo no escribo poesía para que guste, escribo porque necesito hacerlo. Entonces, descubrí algo muy habilidoso de esa acción poética, que es esa habilidad de conectar, que cuando escribes poesía dejas de ser tu con todas tus características, para ser algo muy esencial como un núcleo, un núcleo que conecta con otro núcleo sin edad, sin género, sin nombre, sin estatus, sin profesión, solamente eres una persona y genuinamente conectan las emociones”, mencionó.

Para Ana Paula la poesía ha sido muy gratificante gracias a esa conexión espiritual que le proporciona con el resto del mundo y la oportunidad que le ha brindado de no reprimir sus emociones, sobre todo las negativas.

Tendemos a admitir emociones que nos van a hacer bien ante los demás, pero emociones como la tristeza, la soledad, todas esas emociones las negamos y en este poemario yo lo estoy admitiendo.

Ernestina Yépiz

…Que las personas sepan que expresarse les pertenece y la poesía es eso, una bella y humana forma de hacerlo.

Ernestina Yépiz. Foto: Marcos Vizcarra

Si de experiencia se trata, platicamos también con Ernestina Yépiz, docente, editora y escritora originaria de Los Mochis. Es maestra en Literatura Iberoamericana, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Es autora de los poemarios “La penumbra del paisaje”, “Los delirios de Eva” y “Los conjuros del cuerpo”, y del libro de relatos “El café de la calle Mulberry”. Ha sido incluida en Antología General de la Poesía Mexicana, de Juan Domingo Argüelles y en otras publicaciones colectivas.

Ernestina comparte con Ana Paula el amor por la escritura, por plasmar emociones y sucesos en un papel y con ello apostar a la permanencia.

“La escritura es algo inherente, es algo natural pasar de leer a escribir, o pasar de tener muchas palabras a estructurarlas en un poema, en un relato o en una novela”, mencionó.

Para Ernestina, la poesía es inherente en todas las personas, el simple hecho de nacer para ella es poético, sólo se necesita que la gente se permita descubrirla y extender la mano para tocarla.

“Con poesía el mundo te parece más interesante, más bello, la poesía te ayuda a vivir, a sentir, a explicarte el mundo, porque no es solo un acto intelectual, es también un asunto de los sentidos, regularmente se escribe con todo el cuerpo. Las palabras regularmente son momentáneas, por eso escribimos”, explicó.

Foto: Marcos Vizcarra

Aunque Ernestina Yépiz tiene ya varios libros publicados, comentó que no ha sido sencillo, pues es un camino largo donde las autoras deben buscar la publicación y sortear varios obstáculos.

Aseguró que aunque tener un libro es una forma de hacer contacto con otras personas y medir el alcance de penetración en el interior del ser humano, la verdad es que ella prefiere compartir sus poemas en diferentes espacios como revistas, redes y reuniones.

Para ella, Sinaloa es un lugar muy propicio para hacer y fomentar la poesía y con ello ejercer la libertad que proporcionan las palabras.

“La poesía es un acto individual que se vuelve colectivo, quienes escribimos poesía debemos estar dispuestas y dispuestos a compartir esto, pero yo estoy convencida que muchas personas podemos escribir poemas”, dijo.

Afirmó, al igual que Ana Paula, que a pesar de que Sinaloa es un lugar especial para hacer poesía, es necesario que se generen espacios para que la gente se atreva a leer y escribir poemas.

… Escribir es de hecho un atrevimiento, por eso hay que atrevernos a poner en una hoja de papel esas palabras, eso que sentimos, eso que queremos, hay que ponerle nombre a eso que sentimos y vivimos.

Judith Cárdenas

…Comencé a ser promotora de poesía porque más allá de que nos publiquen o que se de un reconocimiento, es un ejercicio muy profesional.

Judith Cárdenas. Foto: Hanna Crv.

Ya inmersos e inmersas en el tema de los espacios para visualizar el arte, es preciso mencionar a Judith Cárdenas, una artista innata cuyo activismo cultural y feminista ha permitido la apertura de lugares para la expresión.

Judith es actriz de teatro desde hace 16 años, docente, instructora de yoga, promotora de la cultura y escritora. Es fundadora del proyecto Martes de Poesía, Buelna 38 y del colectivo Mujeres Creando Sinaloa.

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A pesar de los múltiples escritos, Judith cuenta con pocos poemas publicados, pues su principal propósito es hacer un performance, utilizar todo su cuerpo como una herramienta para compartir lo que muchos poetas han plasmado e intentado plasmar en papel. 

La poesía llegó a su vida a los 15 años, cuando redactó sus primeros versos, pero fue hasta los 21 años que comenzó a tomarse en serio como poeta.

“Estaba en la ciudad de México y había tenido toda esta experiencia de ser actriz y hacer casting cada dos segundos (…) hasta que dije que ya no quiero hacer montajes frívolos y decidí tomar un taller de poesía. Me tocó un maestro misógino, y el vato el primer día llegó atacando a las morras de que no me sorprende ver tan pocas mujeres, pero les voy a decir que me alivia un poco porque las mujeres siempre quieren hablar de sus amores y de su menstruación. Bueno, entonces obviamente me tomé muy enserio ese taller, dije ese pendejo no me va a venir a decirme a mí incapaz de nada”, narró.

Fue así, después de que se puso ese reto personal, cómo nació Folclore, un poema en forma de diálogo compuesto por modismos norteños.

Foto: Hanna Crv.

Explicó que ella nunca ha buscado que se le publique o ha participado en concursos, sino que el solo hecho de ejercer la poesía le satisface.

“Yo escribo como para montar, para hacer complemento visual, para hacer esta fusión, mis imágenes son casi escenas, escribo para performancear, que es lo que hago en Martes de Poesía”, mencionó.

Para Judith la escena de los poetas ha avanzado mucho en Sinaloa, hay evolución en los y las escritoras jóvenes, sin embargo, dijo, falta trabajar para erradicar la misoginia, pues así como le pasó a ella en el taller de poesía en la Ciudad de México, muchas escritoras tienen anécdotas similares donde son minimizadas por el sexo masculino.

“Mucha arrogancia, mucha soberbia, mucho acartonamiento, también mucha obsolescencia, recientemente ha estado entrando mucho la poesía joven y me siento muy orgullosa de decir que he aportado un granito de arena para eso, pero antes, tú revisa una antología y son los mismos y los mismos nombres una y otra vez”, dijo.

Actualmente, dijo, en Sinaloa hay más variedad de poetas que utilizan sus palabras de manera consciente y activista, con temas que antes eran reprimidos o considerados como tabúes.

…Ya estuvo bueno con las metáforas incomprensibles, ¿A quién le estamos leyendo?, la poesía contemporánea tiene muy claro eso.

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