Salud

Perder la vida por querer verse bien: charlatanes de la vanidad y negligentes de la supervisión

Las instituciones y servidores públicos que están a cargo de atender estas irregularidades deben abandonar la también negligente actitud de esperar a que se presente la pérdida de vidas humanas para darse por enterados de que los riesgos existen

FOTO: Noroeste

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El problema de las instituciones encargadas de detectar y evitar riesgos para la población de Sinaloa es que actúan bajo la premisa de “ahogado el niño, a tapar el pozo y dan la impresión de que primero esperan las consecuencias funestas y después actúan desde sus puestos en el gobierno, en esa lógica a la inversa que abandona a los ciudadanos en un mar de negligencias, charlatanerías, publicidad engañosa y cuanta trampa se les ocurra a los timadores.

Al registrarse el nuevo caso de una mujer que fallece al acudir a tratamientos estéticos, ocupa espacios noticiosos la movilización de la Secretaría de Salud y de la Comisión Estatal Para la Protección contra de Riesgos Sanitarios, en contraste con la indiferencia mostrada anteriormente ante un fenómeno que está a la vista de todos y que esconde la cifra negra de incidencia con daños muy por encima a los que son denunciados.

A principios del mes en curso una joven identificada como Paulina perdió la vida en Culiacán al practicársele cirugía estética tipo liposucción que le causó lesiones letales en diferentes órganos, y el 15 de marzo se registró el deceso de otra persona de Mazatlán, de nombre Anahí, que recibió tratamiento para mejorar su figura. En los dos casos los establecimientos han sido cerrados y los operativos sanitarios reforzados.

En los años recientes, al incrementarse la demanda de servicios de vanidad también han surgido infinidad de personas o establecimientos que ofrecen los procedimientos para mejorar la apariencia física, sin estar regularizados o capacitados para la atención adecuada. De acuerdo a información proporcionada por el secretario de Salud del Gobierno del Estado, Héctor Melesio Cuén Ojeda, fueron detectadas 200 “clínicas” de estos giros en Sinaloa resultando clausurada una y 90 recibieron la prórroga de siete días para conseguir un permiso de salubridad.

Las instituciones y servidores públicos que están a cargo de atender estas irregularidades deben abandonar la también negligente actitud de esperar a que se presente la pérdida de vidas humanas para darse por enterados de que los riesgos existen. Se les paga a cambio de que realicen el necesario trabajo de anticipación a riesgos y al no hacerlo se convierten, por omisión, en parte de las derivaciones y esto conlleva consecuencias jurídicas.

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