Cultura

Juego del Ulama, el deporte prehispánico que sobrevive en Sinaloa

Con una pelota de hule de casi 4 kilogramos, habitantes de El Chamizal hicieron una demostración del Juego de la Ulama, al recibir la primavera en la playa Las Labradas, San Ignacio.

El Ulama es un juego prehispánico, con más de 3 mil 500 años de existencia, que a pesar de la variedad de juegos actuales de pelota (Fútbol, Voleibol, Basquetbol, entre otros) continúa sin desaparecer en Sinaloa.

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Pero mantener viva esta actividad no ha sido fácil, según comentó Aurelio Osuna Bonilla, jugador y líder del equipo de Ulama de El Chamizal, uno de los equipos más antiguos que conserva la técnica original de cadera.

El desempleo y la falta de apoyo gubernamental han sido los principales motivos por lo que los equipos de Ulama han ido desapareciendo, pues este deporte se ha conservado en pueblos y rancherías, pero debido a la falta de oportunidades laborales, la gente se ha mudado y ha tenido que abandonar esta práctica.

“Somos un equipo de 12 jugadores, lo que pasa es que ha habido compañeros que no han tenido trabajo y se han ido a buscarle para otros lados, hay un chamaco muy bueno para jugar que se fue a Ensenada, allá está trabajando, por lo mismo, porque no hay trabajo aquí en el rancho y se van a buscarle para una nueva vida, por eso nos hemos desintegrado un poco”, explicó.

El problema, dijo, además de la falta de empleo es que los materiales para hacer la vestimenta tradicional (fajado) han subido de precio, por lo que la piel les cuesta entre mil 500 y 2 mil pesos. Además, la pelota de casi 4 kilogramos tampoco es fácil de conseguir.

“Esta pelota tiene 45 años con nosotros, esta pelota a mí papá se la donó Miguel Valadez un cronista de Mazatlán, esta las hacía un indio allá en la Tebaida, de Rosario para arriba, esta me la querían comprar (…) pero no la quise vender y como a los 15 días nos llegó una invitación a Verona, Italia, imagínate que la hubiera vendido, gracias a la pelotita nos hemos paseado mucho”, mencionó.

La práctica de este juego ha pasado de generación en generación en las familias, el abuelo de Aurelio jugaba, luego la pelota pasó a su papá, después a Aurelio y ahora él se encuentra enseñando a sus nietos, esto con el fin de que esta tradición perdure por más tiempo.

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