Política

EL PRI contra el PRI: expulsión de Quirino Ordaz y la crisis en Sinaloa, la ruta del kamikaze

El Partido Revolucionario Institucional ingresa a la zona crítica de terapia intensiva y aun así se resiste a aceptar que está gravemente enfermo

Debilitado en Sinaloa y desquiciado a nivel nacional, el Partido Revolucionario Institucional ingresa a la zona crítica de terapia intensiva y aun así se resiste a aceptar que está gravemente enfermo por fallarle la plataforma ideológica, liderazgos y acercamiento con la sociedad, órganos vitales para la sobrevivencia política. El síndrome “Alito” lo conduce al peor momento por la militancia que se aleja al corroborar que se apodera de estas siglas el grupo que pierde el tiempo en querer resucitar al viejo dinosaurio tricolor.

Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, está empecinado en ahora sí enterrar al partido que muchas ocasiones ha sido declarado muerto y pudo levantarse desde el desahucio sólo para volver a beber la sangre rancia de un pasado que lo mantiene vivo, pero en estado zombi.

El desplante de arrogancia consumado ayer al expulsar al ex gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, certifica otra de las impertinencias de un “liderazgo” que fragmenta donde ya hay poco qué dividir.

En Sinaloa encarna otro de los rasgos de la crisis interna del PRI porque Moreno Cárdenas descarga el operativo de venganza contra Ordaz Coppel, arrasando con los residuos de un priismo que busca cómo continuar la labor de reanimación del partido, sin embargo, a la directriz nacional se le percibe desesperada por practicarle la eutanasia política.

No hay prisa, dice Enrique Benítez, el enviado de “Alito”, que se planta en la cabecera local del Revolucionario Institucional sólo esperando el momento para proporcionarle la extremaunción.
Desestima a los priistas sinaloenses que se apuntan para hacerle la última lucha al partido agonizante. No hay prisa para lanzar la convocatoria que renueve el liderazgo estatal; tampoco la hay para detener la desbandada de militantes y simpatizantes ni para entrar en razón de que el rencor de Alejandro Moreno contra el quirinismo podría ser lápida y cruz para el tricolor.

“No hay prisa… el PRI está vivo”, reza el emisario de Moreno Cárdenas.


Intriga que en la coyuntura actual de Sinaloa, que muestra los reacomodos políticos precipitados con miras a los comicios cruciales de 2024, el PRI borre los escenarios en los que podría resucitar como fuerza electoral emergente. Otros partidos como Morena, PAS y Movimiento Ciudadano están interpretando los desafíos en puerta y rearmando estrategias al mismo tiempo que los votantes desarrollar sus propias tácticas para ver con qué siglas harán el intento por construir democráticamente mejores gobiernos.

¿Barrer las cenizas y matar al ave fénix es la emergencia priista?

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