Justicia

Hoy es un día para gritar, juntos, ¡justicia a Luis Enrique Ramírez! ¡Justicia para todos! 

Justicia para Luis Enrique Ramírez, su familia, los sinaloenses y periodistas como agraviados directos del homicidio que hoy pone en vilo las libertades y la vida de todos

Mientras velan hoy el cuerpo sin vida del periodista Luis Enrique Ramírez Ramos, el silencio y los espacios en blanco son inadmisibles en la labor de la prensa. Al contrario, es el momento para decir cómo se siente el gremio de comunicadores y qué estado deplorable presenta Sinaloa al sumarse a la embestida criminal contra el periodismo que en lo que va de 2022 ha inmolado a nueve trabajadores cuya materia principal es la libertad de expresión. 

No hay tiempo para callar. Si acaso quedan los minutos y las horas precisas para exigirle al Presidente Andrés Manuel López Obrador, al Gobernador Rubén Rocha Moya y a la Fiscal General de Sinaloa, Sara Bruna Quiñónez, que presenten resultados creíbles en la obligación que tienen de proteger a los ciudadanos o, una vez caídos éstos en medio de la violencia generalizada, sea la justicia la que mitigue las pérdidas. 

Rocha Moya se ha comprometido a que la muerte de Luis Enrique Ramírez no quedará impune y la fiscal Quiñónez asegura que hay todo un equipo humano y técnico del área de criminalística integrando la carpeta de investigación, pero se trata de reacciones que son las habituales al suceder ataques a periodistas y medios de comunicación.

La tarea consiste en sacarlos de ese bucle de buenas intenciones y llevarlos al despliegue de la máxima voluntad política y el uso de las mejores herramientas contra el delito, hasta saber la verdad y ver que la justicia hace lo suyo. 

Que lo hagan conforme los instruye la ley y en apego al juramento de respetar y hacer respetar la Constitución. Estamos a nueve días de que se cumplan cinco años del crimen contra el periodista Javier Valdez Cárdenas y el sistema judicial ha sido incapaz de sentenciar al asesino intelectual, prolongando la larga espera por la justicia e interminable agonía del periodismo profundo, inhibido por la licencia para matar que se les da a los delincuentes. 

Justicia para Luis Enrique Ramírez, su familia, los sinaloenses y periodistas como agraviados directos del homicidio que hoy pone en vilo las libertades y la vida de todos.

Los que lo mataron sabían de antemano que aparte del dolor causado a los seres queridos y compañeros de oficio de la víctima, le asestaban un golpe letal a la actividad de informar y el derecho de estar informados. Por eso todos somos ofendidos, todos merecemos justicia. 

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