Ciencia y Tecnología

El gran arqueólogo de Tenochtitlán | Gana Eduardo Matos Moctezuma premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales

Fundó en 1978 el proyecto que ha permitido descubrir el núcleo de la capital mexica en el centro de Ciudad de México

Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo y antropólogo mexicano conocido por encabezar las prospecciones en el centro histórico de la Ciudad de México, en busca de la ciudad enterrada de Tenochtitlán, es el ganador del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, según el fallo anunciado esta mañana en Oviedo.

Desde hace 44 años, la carrera de Matos Moctezuma (Ciudad de México) está ligada al proyecto Templo Mayor, que arrancó de una casualidad. El 21 de febrero de 1978 unos operarios del servicio eléctrico empleados en una reparación en el centro de la capital, se encontraron con una enorme escultura de piedra de Coyolxauhqui, la diosa mexica (el término que se ha impuesto en círculos académicos a azteca) que representa a la luna. El hallazgo cambió la actitud hacia el estudio del pasado prehispano y de la cultura mexica y propició un programa a largo plazo en el que Matos Moctezuma ha sido el líder.

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El objetivo inicial del plan ha sido la exploración del centro ceremonial de Tenochtitlan, conocido como el Recinto Sagrado, ubicado en el centro de la isla de Tenochtitllán, en la confluencia de las tres calzadas principales que ordenaban la ciudad, a 200 metros de la actual plaza del Zócalo y de la portada de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. El recinto es un cuadrado de 400 metros por lado, estuvo ocupado en su momento por 78 edificios y acogía los acontecimientos más importantes de la vida política, económica y religiosa del Imperio Mexica.

Con los años, el proyecto Templo Mayor ha ampliado sus límites, se ha convertido en el plan Arqueología Urbana, y se ha extendido a todo el centro histórico de la Ciudad de México. La ampliación del Centro Cultural de España, a espaldas de la Catedral Metropolitana, permitió encontrar en 2006, los restos de Calmécac, una escuela donde estudiaban los hijos de la élite mexica. Después, los arqueólogos descubrieron bajo el edificio Nacional Monte de Piedad, los restos del Palacio de Axayácatl, donde los españoles fueron alojados a su llegada a Tenochtitlán, donde fue hecho prisionero y murió Moctezuma y donde Hernán Cortés construyó su casa.

“Fundé el Proyecto Templo Mayor por 1978 con un equipo interdisciplinario: biólogos, químicos, geólogos, botánicos. Hoy, después de 42 años, se continúa con los apoyos de diferentes ciencias para tratar de conocer el pasado, lo que fue el Templo Mayor y sus lugares aledaños”, explicó Matos Moctezuma en una entrevista con el diario Milenio en el año 2020.

El arqueólogo es también el autor de varios libros académicos y de divulgacion, volcados, a menudo, a la cultura de la muerte en el México prehispánico. En 1975, Muerte a filo de obsidiana: los nahuas frente a la muerte. El segundo, de1986, fue Vida y muerte en el Templo Mayor. Y el último, La muerte entre los mexicas, apareció en 2010.

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La visión de la Historia de México de Matos Moctezuma es la de un científico que evita las idealizaciones y los juicios morales sobre el pasado. Su idea de México es la de un país nacido de la síntesis entre los pueblos americanos y sus invasores españoles. La tentación es pensar que el fallo de su Premio Princesa de Asturias sirve para recordar la vieja amistad entre México y España, enrarecida en los últimos años por el debate político.

Con este fallo, el jurado quiere reconocer el extraordinario rigor intelectual del premiado para reconstruir las civilizaciones de México y Mesoamérica, y para hacer que dicha herencia se incorpore con objetividad y libre de cualquier mito. Sus trabajos en Tula, Teotihuacán y, muy especialmente, en el Templo Mayor de Tenochtitlan constituyen, por la intensidad y la continuidad de la investigación de campo, páginas ejemplares del desarrollo científico de la arqueología y del diálogo fecundo con el pasado, entre culturas distintas y entre las ciencias sociales y humanas. Por su inteligencia científica, por su capacidad de divulgación y por su compromiso social, Eduardo Matos Moctezuma y su obra sirven de inspiración para las próximas generaciones de científicos sociales y de ciudadanos.

Acta del jurado

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Vía: El Mundo

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