Ecología

Planta en suspenso | amoniaco contra medio ambiente, el enorme poder del gobierno frente a la débil fuerza ecologista

¿Quién ganará la segunda batalla? ¿El “si” del gran aparato público o el “no” de los disminuidos defensores del ecosistema Topolobampo-Santa María-Ohuira?

La nueva consulta a las comunidades indígenas para que decidan si esta vez aprueban o rechazan que continúe la construcción de la planta de amoniaco en Topolobampo procede a complicarse por el involucramiento de más intereses de los que les corresponde decidir al respecto. La cuerda del arreglo es jalada por tantos en cada extremo que lo más probable es que se rompa.

Partidos políticos, diputados, gobernador de Sinaloa, presidente de México, grupos étnicos, empresarios y organizaciones ciudadanas se han subido a esta confrontación para enrarecer el ambiente previo a que se efectúe a finales de junio el ejercicio que ordenó la Suprema Corte de Justicia de la Nación y que fue omitido de origen al autorizar el ex gobernador Mario López Valdez en 2014 que la fábrica de fertilizantes se estableciera sobre una zona ecológica protegida.

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Tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como el gobernador Rubén Rocha Moya se han pronunciado a favor de destrabar el diferendo y se permita la concreción de la inversión extranjera por 1,250 millones de dólares que escalará en 10 años a 5,000 millones de dólares. En este mismo sentido se inscriben autoridades y sectores productivos que ponderan la generación de empleos y la autosuficiencia de Sinaloa en la disposición de amoniaco.

En el polo opuesto, se sostienen los pueblos originales de la bahía de Ohuira, el colectivo “Aquí no”, grupos ambientalistas y pescadores de la región que desconfían de la palabra de la firma Gas y Petroquímica de Occidente en el sentido de que el impacto ambiental será bajo. Inclusive algunos de éstos opositores a la planta han denunciado amenazas de parte del gobierno estatal para que desistan en su lucha.

En síntesis, el problema se ha complicado más de lo que ya estaba al sostenerse cada quien en sus posturas a favor o en contra. Por un lado las protestas y demandas ante la justicia para que el proyecto sea frenado en definitiva y por el otro los cabildeos que encabezan López Obrador y Rocha Moya en apoyo al funcionamiento de la planta, pero la realidad es que entre más cerca está la fecha de la consulta es mayor la tensión y con ella la posibilidad de que truenen el acuerdo y la inversión de GPO.

¿Quién ganará la segunda batalla? ¿El “si” del gran aparato público o el “no” de los disminuidos defensores del ecosistema Topolobampo-Santa María-Ohuira?

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