Educación

Uniformes incluyentes | Infancias sin estereotipos y discriminación

En Sinaloa, niños, niñas y niñes no quieren asistir a los centros escolares debido a que no se les permite vestir con el uniforme que prefieren o se sienten cómodos, y con ello se les discrimina, explicó Mariola Rubio, presidenta de la asociación “Corazón abierto: familias LGBT”

¿Los pantalones son para los niños y las faldas para las niñas?

En México, el uniforme escolar se comenzó a utilizar en las escuelas públicas a partir de los años 30, durante la administración del presidente Lázaro Cárdenas, cuando se modificó el Artículo 3 de la Constitución para que la educación en el país tuviera una base socialista.

Sin embargo, desde entonces la sociedad ha cambiado en demasía, por lo que se han generado polémicas y debates sobre el uso adecuado de los uniformes escolares, uno de ellos es el uniforme incluyente o neutro para romper los estereotipos de género.

De acuerdo con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) un estereotipo de género es “una opinión o un prejuicio generalizado acerca de atributos o características que hombres y mujeres poseen, o deberían poseer, o de las funciones sociales que ambos desempeñan, o deberían desempeñar”.

Estos estereotipos limitan el libre desarrollo de la personalidad de las personas, justifican la violencia escolar y discriminación por orientación sexual, identidad y expresión de género y vulnera el derecho a la educación.

En Sinaloa está ocurriendo, niños, niñas y niñes no quieren ir asistir a los centros escolares debido a que no se les permite vestir con el uniforme que prefieren o se sienten cómodos, pues con ello se les discrimina, explicó Mariola Rubio, presidenta de la asociación “Corazón abierto: familias LGBT”.

“Este problema no viene solamente de la primaria, viene desde el kinder, aquí en el Estado de Sinaloa ya se presentaron casos desde el primer año del kinder, de una niña que quería ir con uniforme de niño, quería ir con short, quería ir con pantalón, no quería ir con falda, no quería entrar a los baños de niñas y ha sido un problema que hemos tenido que intervenir como sociedad civil e instituciones”, comentó.

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¿El problema? La falta de actualización de los reglamentos escolares, según comentó Graciela Domínguez Nava, secretaria de Educación Pública y Cultura (SEPYC) en Sinaloa.

Dominguez Nava participó en el panel de análisis “Igualdad de género, inclusión y las nuevas perspectivas constitucionales”, organizado por el Congreso del Estado, donde Leo Rubio, integrante del Comité de la Diversidad Sinaloa le planteó esta situación.

-En materia de inclusión ¿Cómo va a trabajar la SEPyC en cuanto al reglamento de uniformes? Hablando de mi experiencia en primaria, se están dando casos de niños que no quieren usar pantalón y niñas que no quieren usar falda, entonces, ¿Cómo trabajaría la Secretaría de Educación Pública para apoyar y modificar este tema?, cuestionó Leo Rubio.

Sin duda que no solo en este reglamento se tiene que hacer todo un análisis integral y reformarlos, ahorita decíamos el ámbito educativo se ve impactado por el contexto social y tenemos que estar actualizando los reglamentos, coincido, en los últimos días hemos tenido conocimiento de muchos casos donde ha habido problemática al interior de planteles educativos porque entra en juego la libertad del niño o la niña de cómo vestirse”, respondió Graciela.

Aunque la situación va más allá, según manifestó Mariola Rubio, pues existen disposiciones generales que la Secretaría de Educación ha girado a las escuelas, pero es la comunidad educativa la que se niega a cambiar esta forma de pensar “conservadora” donde el pantalón es para el niño y la falda para la niña.

“Por la presión social o presión escolar o parental porque los queremos hacer como nosotros queremos que sean para que encajen en un patrón que ya está bastante caducado.Ya hay acciones de la Secretaría de Educación Pública, lo que pasa es que las escuelas no quieren aceptar esas disposiciones, todavía se resisten”, dijo.

Además, no solo el tema de los uniformes, explicó, también se deben hacer adecuaciones en la infraestructura escolar para la creación de baños inclusivos.

“Todavía la infraestructura de las escuelas no está adaptada. Seguimos teniendo casos de niños, niñas, niñes con depresión severa por cuestión de las escuelas, tanto de los baños como de los uniformes”, dijo.

Pero esta no es la primera vez que el tema de los uniformes inclusivos o neutros sale a relucir, en junio del 2019, el Gobierno Federal emitió lineamientos para el uso de uniforme neutro en las escuelas de la Ciudad de México.

“La Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM), informa que, a partir de hoy, lunes 3 de junio, el uso de falda o pantalón, en las escuelas de Educación Básica, será de libre elección y en ningún caso podrá restringirse”, dice el comunicado circulado.

Esto generó cierta polémica, explicó Mariola Rubio, a pesar de que esta medida puede romper estereotipos de género, los cuales impactan negativamente en la salud mental, emocional y física de las infancias.

“Para que desde la infancia no se le desarrollen los traumas o las grandes consecuencias de la discriminación que son unas incidencias grandes de depresión, de incidencia a conductas inadecuadas, a drogas ilícitas, a suicidio y otras”, dijo.

Añadió que impacta profundamente, pues según estadísticas de esta asociación civil “por cada salón de clases de absolutamente todos los niveles hay dos personas que ahorita o después se van a manifestar como una persona de la diversidad. Y por cada escuela hay una persona trans dentro del paraguas, no te voy a decir transgénero, dentro del espectro trans”.

Estos estereotipos generan discriminación hacia las diferentes expresiones LGBT+, y de acuerdo con el Artículo 1o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, queda prohibida toda forma de discriminación por cualquier motivo que atente contra la dignidad humana. Mientras que, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación establece como discriminación a la homofobia, misoginia, xenofobia, segregación racial, antisemitismo y otras formas de intolerancia.

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“La 2a. Encuesta Nacional sobre violencia escolar basada en la orientación sexual, identidad y expresión de género hacia estudiantes LGBT en México” rescató el 55% de los estudiantes informaron que se sintieron inseguros en su centro de estudios debido a su orientación sexual.

“Cuando se les preguntó sobre el ausentismo, un tercio de los/as estudiantes LGBT dijeron que no habían asistido una clase al menos de una vez el último año (32.8%)”, dice la encuesta.

En el estudio “Violencia escolar contra estudiantes LGBT en México”, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) revela que, “la educación no cumple con su obligación de promover, respetar y garantizar los derechos, dignidad, seguridad y bienestar de sus estudiantes y erradicar la discriminación, garantizando la permanencia y calidad en igualdad de circunstancias a estudiantes LGBT+”.

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